Will Reeve, en una imagen extraída de su Instagram.
Will, el hijo del legendario Christopher Reeve ('Superman'), revela que ha padecido un cáncer testicular
El periodista, de 34 años, se encuentra en remisión tras someterse a dos intervenciones quirúrgicas y tratamiento de quimioterapia.
Más información: 'Super/Man: La historia de Christopher Reeve': La transformación del icono en carne y sangre
Hace unas horas, la audiencia del emblemático programa Good Morning America, de la cadena estadounidense ABC News, ha sido testigo de una sorprendente y dura revelación que ha hecho el periodista Will Reeve (34 años), hijo del recordado actor Christopher Reeve.
El también vástago de la activista Dana Reeve ha revelado ante las cámaras que durante los últimos meses ha estado librando una discreta batalla contra un cáncer testicular, una enfermedad que, afortunadamente, se encuentra ya en fase de remisión.
Acompañado en el plató por su esposa, Amanda, con quien contrajo matrimonio el pasado mes de enero, el comunicador ha detallado el proceso médico al que se ha enfrentado tan solo unos meses después de pasar por el altar.
"El diagnóstico fue un golpe, los tratamientos fueron un esfuerzo... por no mencionar que fue una prueba inesperada para nosotros tan pronto después de nuestra boda", ha confesado Reeve visiblemente emocionado durante la emisión.
El origen del proceso médico se remonta a principios del verano, cuando el propio periodista detectó una anomalía física en su cuerpo.
Tras notar la presencia de un bulto en su testículo izquierdo, acudió de inmediato a revisión médica, confirmándose las peores sospechas. En mayo de este mismo año, Reeve se sometió a una primera operación para extirpar la masa tumoral.
Sin embargo, el camino hacia la recuperación se complicó semanas después.
En junio, las pruebas anatomopatológicas posteriores determinaron que se trataba de un carcinoma embrionario, una tipología poco frecuente y de comportamiento agresivo de tumor germinal que afecta a testículos u ovarios.
Ante el hallazgo, los cirujanos dictaminaron la necesidad de volver al quirófano para realizar una compleja intervención de seis horas de duración con el fin de extirparle decenas de ganglios linfáticos y prevenir la diseminación de las células cancerígenas a otras zonas.
Pese al éxito de la segunda cirugía, el equipo de oncología recomendó someter al periodista a ciclos de quimioterapia preventiva, dado que los informes médicos señalaban un 50% de probabilidad de que el carcinoma volviera a reproducirse en el futuro.
El desenlace de esta dura travesía llegó a comienzos de este mes de septiembre, cuando las pruebas de control periódicas confirmaron que el cáncer ha desaparecido por completo de su organismo.
"Hemos llegado a nuestro destino y ahora vemos el cáncer por el espejo retrovisor, pero ¡menudo viaje!", ha celebrado el presentador al resumir el alivio que siente la pareja tras meses de incertidumbre.
Fiel al legado de sus padres
Will junto a su esposa.
La decisión de hacer pública una dolencia tan íntima en un programa de máxima audiencia responde directamente a los valores con los que Will Reeve creció en su núcleo familiar.
El periodista es el único hijo del matrimonio formado por Christopher Reeve -el mítico actor que dio vida a Superman en el cine y que quedó tetrapléjico en 1995 tras sufrir una caída de caballo- y la cantante y actriz Dana Reeve.
Christopher Reeve falleció en 2004 a los 52 años tras convertirse en un referente mundial de la investigación sobre lesiones de la médula espinal a través de la fundación que llevaba su nombre.
Solo dos años después, en 2006, la tragedia volvió a golpear a la familia cuando su madre, Dana Reeve, falleció a los 44 años a causa de un cáncer de pulmón no microcítico, pese a no haber sido nunca fumadora.
Habiéndose quedado huérfano a la temprana edad de 13 años, Will Reeve creció bajo el ejemplo de entereza pública que mostraron sus progenitores ante la adversidad extrema.
Por ello, el comunicador ha subrayado hoy, con su particular lucha, que ha decidido romper su silencio porque fue educado por sus padres en la convicción de que compartir las dificultades personales adquiere un sentido pleno si sirve para ayudar, concienciar o salvar la vida de otras personas.