Marcellino Radogna, Beatrice Iannozzi y Umberto Pizzi en 2022 en Roma.

Marcellino Radogna, Beatrice Iannozzi y Umberto Pizzi en 2022 en Roma. Getty Images

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Muere Umberto Pizzi, el último paparazzo de la Dolce Vita: su legado de 2 millones de fotos de Sophia Loren o Mick Jagger

El cronista visual ha fallecido a los 89 años en Roma cerrando 60 años de historia visual de Italia.

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El fotógrafo Umberto Pizzi, considerado uno de los últimos testigos de la Dolce Vita en Roma, ha fallecido este martes en la capital italiana a los 89 años. Su muerte, anunciada por Il Fatto Quotidiano, con el que colaboraba desde hace más de una década, cierra más de sesenta años de historia visual de Italia.

Pizzi dedicó toda su carrera a inmortalizar con su cámara los momentos de las estrellas de Hollywood por Roma, pero también a los protagonistas de la política y los salones de la alta sociedad romana desde los años 60.

Nacido en Zagarolo (Roma), el 7 de octubre de 1937, Pizzi comenzó su carrera en 1963 como fotoreportero de guerra para la FAO, cubriendo conflictos y realidades en Irán, Irak, Turquía, Siria y Jordania. En los años 70 y 80 se convirtió en uno de los fotógrafos más reconocidos de la vida mundana de la capital italiana, inmortalizando la Dolce Vita y las noches romanas de Cinecittà.

Sus imágenes han aparecido en publicaciones internacionales como Time, People Magazine y Sunday Express Magazine, además de en los principales medios italianos.

El archivo de Pizzi, declarado patrimonio de interés cultural especialmente importante por el Ministerio de Bienes Culturales italiano, reúne más de dos millones de fotografías que abarcan desde los años 60 hasta la actualidad.

En él conviven grandes estrellas del cine como Liz Taylor y Richard Burton, cuya historia de amor documentó ampliamente, junto a intelectuales como Alberto Moravia y Dacia Maraini, y políticos que marcaron la historia del país, incluida la llegada de Silvio Berlusconi al poder.

En sus entrevistas contó que Mick Jagger (83 años) lo empujó durante un concierto en Roma en 1970, provocando que se cayera por unas escaleras y rompiera su equipo fotográfico, por lo que recibió una indemnización de 1.750 libras.

O que Sophia Loren (92) lo denunció durante un viaje al Caribe y terminó pasando dos días detenido en una celda o el magnate Aristóteles Onassis le arrojó una copa de champán cuando lo descubrió fotografiándolo a escondidas.

También relató que tuvo "peleas" históricas con el actor Gérard Depardieu (77) como cuando salió del famoso club Jackie O' en 1976.

En los años 2000, su nombre quedó indisolublemente ligado al 'Cafonal' de Dagospia, la sección dedicada a retratar con ironía y crudeza los excesos y absurdos de la política, el espectáculo y la alta sociedad italiana. Allí publicó dos libros, Cafonal y Ultracafonal, que condensan su mirada desencantada sobre una sociedad cada vez más volcada en la visibilidad y el postureo.

El propio Pizzi situaba el final simbólico de la Dolce Vita a principios de los 90, cuando inmortalizó la desnudez de una princesa al amanecer en Venecia, imagen que interpretó como símbolo del declive de las costumbres, la moral y el intelecto que marcaría la década, desde la Milano da bere en adelante.

Pizzi se definía como un "lobo solitario", rápido e intuitivo, capaz de anticipar los movimientos de sus sujetos y captar un gesto o una expresión que trascendía el retrato individual para contar, en una sola imagen, la sociedad y las costumbres de su tiempo.

Su mirada, cercana y lejana a la vez, escéptica y sin un ápice de esperanza, se mantuvo constante a lo largo de seis décadas de cambios profundos en Italia.