Athina Onassis.

Athina Onassis. GTRES

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La heredera Athina Onassis se retira de la vida empresarial a los 41 años: abandona su único cargo "por motivos personales"

La nieta del naviero griego Aristóteles Onassis ha dejado su cargo en una multinacional francesa dedicada a la distribución y el comercio minorista.

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Sobre su apellido pesan casi 100 años de historia: fue la dinastía más poderosa del siglo XX en Grecia. Sin embargo, a diferencia de su abuelo, Aristóteles Onassis, la multimillonaria heredera Athina Onassis ha optado por una vida completamente alejada del entorno profesional.

A sus 41 años, la socialité parece haber tomado la decisión definitiva de borrar las últimas huellas de su presencia corporativa e institucional.

La heredera de la célebre saga naviera ha renunciado al único puesto de alta dirección que mantenía hasta la fecha. Una salida silenciosa pero de enorme carga simbólica que marca su retirada absoluta de la escena profesional.

Deja su cargo como consejera e inversora

Tal y como ha confirmado el departamento de comunicación de Groupe Casino a través de un sobrio comunicado oficial a la revista Gala, Athina Onassis dimitió del consejo de administración el pasado mes de junio "por motivos personales".

Lo cierto es que las especulaciones sobre el cese de su cargo en la multinacional francesa ya venían cobrando fuerza en las últimas semanas, sobre todo en la prensa francesa y griega.

Ahora, el escueto escrito de la empresa corrobora lo que se rumoreaba en los mentideros más selectos de las altas esferas empresariales. La firma, también conocida como Casino Guichard-Perrachon es una entidad global del sector de la gran distribución y el comercio minorista (retail).

En la actualidad, sus puntos clave son la distribución alimentaria y no alimentaria: supermercados, hipermercados y comercio de proximidad.

Su modelo de negocio opera a través de una amplia red de marcas y formatos adaptados a diferentes perfiles de consumidor. Entre sus enseñas más conocidas en Francia destacan Monoprix, Franprix, Casino Supermarchés, Petit Casino y Cdiscount (su gran plataforma de e-commerce).

Athina Onassis, en un torneo de hípica.

Athina Onassis, en un torneo de hípica. GTRES GTRES

Dos años como alta ejecutiva

Athina Onassis entró en el consejo de administración de Groupe Casino en el marco de la profunda reestructuración financiera y el cambio de control del grupo francés, el 27 de marzo de 2024.

Entonces, la compañía pasó a ser controlada por el consorcio liderado por el magnate checo Daniel Křetínský (a través de France Retail Holdings). Como parte de este rescate capitalista, se renovó por completo la junta directiva y se incorporó a Athina Onassis como consejera independiente e inversora.

Desde entonces, Groupe Casino ha atravesado cambios estructurales para reducir su deuda, lo que la ha llevado a vender sus activos e hipermercados en Latinoamérica (como el Grupo Éxito en Colombia o Pão de Açúcar en Brasil) y gran parte de sus grandes superficies en Francia.

En este periodo han focalizado su estrategia de monetización actual en las tiendas de conveniencia, proximidad y venta online.

Aunque Athina siempre ha evitado las funciones ejecutivas de alto perfil, sus intereses patrimoniales la llevaron a participar como inversionista en este proceso. El nuevo equipo de gobierno buscaba figuras independientes de renombre internacional para aportar experiencia de gobernanza y respaldo institucional al plan de recuperación de la cadena minorista.

Athina Onasiss.

Athina Onasiss. GTRES

Otro importante 'abandono'

De momento, no se han revelado nuevos detalles sobre las razones de la dimisión. Pero este movimiento no parece cosa del azar.

El repliegue de Athina no se limita a los despachos de París. Su desapego hacia su propia marca pública ha alcanzado también al universo ecuestre, el único territorio en el que alguna vez pareció sentirse libre.

El prestigioso torneo de salto de Ramatuelle, en las inmediaciones de Saint-Tropez, que durante años llevó el nombre de Concurso Hípico Athina Onassis, también ha prescindido oficialmente de su nombre este año.

Una señal inequívoca de que la nieta de Aristóteles desea desvincular su sello personal de cualquier escaparate mediático.

Lo cierto es que la tímida, por no decir escasa, trayectoria empresarial de Athina Onassis ha sido siempre un reflejo fiel de su carácter: esquiva, pragmática y alejada del foco.

Tras décadas resguardada tras sus gestores de patrimonio, sorprendió a los mercados al integrarse en el consejo de administración del gigante de la distribución Groupe Casino en calidad de inversora, un capítulo ejecutivo que ahora concluye.

Años atrás, el ámbito ecuestre concentró sus mayores esfuerzos: junto a su exmarido, el jinete brasileño Álvaro de Miranda Neto, fundó y gestionó en Bélgica la firma AD Sport Horses, dedicada a la cría, entrenamiento y comercialización de caballos de salto de alto rendimiento.

Además, como propietaria e impulsora, financió y dio nombre a certámenes internacionales de primer nivel, convirtiéndose durante años en una figura clave del circuito showjumping de alta competición.

Athina Onassis, en un evento hípico en París, en 2019.

Athina Onassis, en un evento hípico en París, en 2019. GTRES GTRES

En el plano institucional, su relación con el legado familiar ha estado marcada por la distancia.

A pesar de ser la legítima heredera de la saga, Athina no ostenta ni ha ostentado cargo alguno en la Fundación Alexander S. Onassis.

Al cumplir los 21 años, en 2006, intentó optar a la presidencia de la prestigiosa entidad creada en memoria de su tío, pero la junta directiva vetó su candidatura alegando el incumplimiento de los requisitos estatutarios, entre los que destacaban la falta de vinculación con la lengua y cultura griegas, así como la ausencia de experiencia institucional previa.

Fiel a su filosofía de la máxima discreción, tampoco ha ejercido patronatos ni puestos ejecutivos en otras fundaciones benéficas de relevancia, prefiriendo encauzar su actividad hacia la inversión privada y su pasión por los caballos.

Acostumbrada a eludir a la prensa con la destreza de quien ha sido perseguida desde la cuna, las apariciones públicas de Athina son acontecimientos extraordinarios. Solo en muy contadas ocasiones se deja ver en público.

Athina Onassis, con Pierre Martínez, en la Barcelona Bridal Week, el pasado 22 de abril de 2026.

Athina Onassis, con Pierre Martínez, en la Barcelona Bridal Week, el pasado 22 de abril de 2026. GTRES

Por ello, la sorpresa fue mayúscula cuando la primavera pasada se dejó ver en la Semana de la Moda Nupcial de Barcelona.

Con motivo del desfile del diseñador francés Stéphane Rolland, Athina acaparó todas las miradas. No tanto por su espectacular dos piezas rojo de corte asimétrico, sino por el mero hecho de posar ante las cámaras.

En aquella cita posó discreta junto a Pierre Martínez, vicepresidente y socio de la firma de alta costura francesa, quien la acompañó durante un desfile de la marca.

Su presencia entonces también cautivó a los flashes por su asombroso e inevitable parecido físico con su madre, Cristina Onassis.

La sombra de la célebre "maldición de los Onassis" marcó a Athina desde la infancia. Con tan solo tres años sufrió la pérdida devastadora de su progenitora, fallecida prematuramente en Argentina a los 37 años.

Tras quedar huérfana, la heredera de la mayor fortuna naval de la historia quedó bajo la custodia total de su padre, el magnate francés Thierry Roussel, quien la crió en la campiña suiza rodeada de férreas medidas de seguridad y lejos de la ostentación del clan heleno.

Christina Onassis, con Jackie Kennedy, en 1976.

Christina Onassis, con Jackie Kennedy, en 1976. GTRES GTRES

Fue su infancia blindada la que definió para siempre su recelo hacia los focos y su profunda desconfianza hacia la prensa del corazón.

En los últimos años, tras su sonado y doloroso divorcio en 2017 de Álvaro de Miranda Neto, Athina ha llevado una existencia nómada pero profundamente reservada.

Afincada entre su residencia en la localidad de Valkenswaard, en los Países Bajos, y sus fincas en Bélgica, la multimillonaria ha reducido sus salidas públicas al estricto mínimo.

Solo se deja ver en concurridos concursos de hípica o, de forma muy excepcional, en alguna cita señalada en la capital francesa con la jet set internacional.

Esta última renuncia corporativa no hace sino confirmar la sospecha que se venía cuajando desde hace tiempo: Athina Onassis ha decidido, de una vez por todas, vivir al margen del mundo.