Jackie Kennedy, en una imagen de 1967.

Jackie Kennedy, en una imagen de 1967. GTRES

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La nueva joya de Tom Ford: compra por 52 millones la mansión de la infancia de Jackie Kennedy en los Hamptons

El diseñador adquiere Lasata, la legendaria finca donde una joven Jacqueline Bouvier descubrió el arte de la discreción y el buen gusto junto a su familia.

Más información: La histórica casa de campo de la princesa Margarita, que fue refugio de la alta sociedad británica, sale a la venta

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Existen compras que responden a la necesidad y otras que son una declaración de intenciones. Lo último de Tom Ford (62 años) pertenece, indudablemente, a la segunda categoría.

El diseñador, cineasta y estratega que transformó el porno-chic de Gucci en el Santo Grial de los 90 ha decidido que el próximo capítulo de su vida se escribirá entre los muros de Lasata, la mítica propiedad de East Hampton que vio correr descalza a una jovencísima Jacqueline Bouvier antes de convertirse en la 'reina consorte' de Estados Unidos.

La transacción se ha cerrado en unos vertiginosos 52 millones de dólares -unos 45,4 millones de euros- (ligeramente por debajo de los 55 millones del precio de salida).

Para el común de los mortales, la cifra roza la fantasía, pero en el selecto ecosistema de la crónica social premium representa el valor justo por poseer un pedazo inalterado del patrimonio cultural de los Estados Unidos.

El diseñador de moda Tom Ford ha adquirido la mansión Lasata, donde Jackie Kennedy Onassis pasó su infancia.

El diseñador de moda Tom Ford ha adquirido la mansión Lasata, donde Jackie Kennedy Onassis pasó su infancia. @luxury

Idilio entre el diseño y la aristocracia

Diseñada en 1917 por el renombrado arquitecto Arthur C. Jackson, Lasata (cuyo nombre se traduce poéticamente como "lugar de paz" en la lengua nativa algonquina) no es una simple mansión de veraneo.

Se trata de 7 acres de verdadera perfección paisajística y una residencia principal de 790 metros cuadrados donde los techos altos, las molduras señoriales y el rumor del Atlántico dictan las normas del buen gusto.

Jackeline Kennedy, con su hija Caroline, en Hyannis Port, en 1959.

Jackeline Kennedy, con su hija Caroline, en Hyannis Port, en 1959. GTRES

Los veranos de los Bouvier

Para Jackie Kennedy Onassis, este enclave fue el escenario de sus veranos más inocentes, aquellos regidos por la hípica, los vestidos de lino blanco y las fortunas del viejo cuño que cimentaron su legendaria sofisticación.

La profunda conexión de los Bouvier con East Hampton comenzó a fraguarse a principios de la década de 1920, cuando el abuelo de Jackie, el importante banquero e inversor de Wall Street Major John Vernou Bouvier Jr., adquirió Lasata para convertirla en el epicentro del clan.

Para la familia, la finca no era un simple refugio vacacional, sino el escenario de un estilo de vida de opulencia aristocrática y estrictas tradiciones anglosajonas.

La residencia se utilizaba principalmente para congregar a las distintas generaciones de la dinastía durante la temporada estival, uniendo los negocios de Manhattan con la alta sociedad de Long Island.

Jackeline Kennedy, con peineta, en su visita a Sevilla, en 1966.

Jackeline Kennedy, con peineta, en su visita a Sevilla, en 1966. GTRES

Glamour y negocios

Allí, la sofisticación se mezclaba con la vida al aire libre: los días transcurrían entre exclusivas competiciones hípicas, recepciones en los salones señoriales y largas tardes en los clubs privados de la zona, consolidando el apellido Bouvier como uno de los pilares fundamentales del ecosistema social y del misticismo de los Hamptons.

Hoy, el testigo pasa a un hombre cuyo apellido es sinónimo de una sensualidad rigurosa, simétrica y obsesionada con el detalle. Y es que, bien se sabe, Tom Ford no compra metros cuadrados: compra legados.

Tras la venta de su firma homónima a Estée Lauder por 2.800 millones de dólares, el tejano ha encontrado en el sector inmobiliario de ultralujo su nuevo lienzo creativo.

Jardines de la mansión Lasata, que perteneció a la familia Bouvier.

Jardines de la mansión Lasata, que perteneció a la familia Bouvier. @luxury

El club de los 50 millones

Esta adquisición no es un hecho aislado. Se trata del segundo gran golpe de timón de Ford en el tablero inmobiliario de la alta sociedad.

En 2022, el diseñador ya acaparó titulares al desembolsar 51 millones de dólares por una imponente mansión en Palm Beach, Florida.

Con Lasata, Ford se consagra como un coleccionista de atmósferas exclusivas, uniendo la calidez hedonista del sur con la sobriedad intelectual y el misticismo WASP de Nueva Inglaterra.

Lasata, la casa en la que Jackie Kennedy pasó su infancia, es ahora propiedad del modisto estadounidense Tom Ford.

Lasata, la casa en la que Jackie Kennedy pasó su infancia, es ahora propiedad del modisto estadounidense Tom Ford. @luxury

La gran pregunta que susurra la élite neoyorquina en las terrazas de Southampton es evidente: ¿Respetará Ford la pátina histórica de la casa o la someterá a su característico minimalismo de tintes cinematográficos?

Conociendo su reverencia por los clásicos y su ojo clínico para la estética, la metamorfosis de Lasata promete ser el secreto mejor guardado (y más envidiado) de la próxima temporada.

Al fin y al cabo, el dinero puede comprar una casa preciosa frente al mar; pero solo una sensibilidad como la de Tom Ford sabe cómo habitar un mito.

La casa fue construida en 1917.

La casa fue construida en 1917. @luxury

El ADN arquitectónico de Lasata

Lasata no es una demostración estridente de opulencia, sino más bien una lección magistral de discreción.

Construida originalmente en 1917 por el influyente arquitecto neoyorquino Arthur C. Jackson como residencia estival para el abogado de Manhattan George Wellington Schurman, la estructura principal de 790 metros cuadrados se concibió como una villa florentina del siglo XVI.

Todo ello reinterpretado bajo el prisma del movimiento Arts and Crafts americano.

La fachada de estuco gris pálido, que originalmente estaba cubierta de hiedra, da paso a unos interiores donde la simetría y la luz del Atlántico dictan el espacio.

Interior de la mansión Lasata, donde Jackie Kennedy pasó sus veranos de infancia y juventud.

Interior de la mansión Lasata, donde Jackie Kennedy pasó sus veranos de infancia y juventud. @luxury

Entre sus detalles originales más preciados destacan los techos con vigas de madera vista, los suelos de madera noble oscura y los paneles de roble blanco en retícula que visten el gran salón.

El comedor y la biblioteca albergan chimeneas históricas, una de ellas enmarcada por un delicado arco de azulejos azul cobalto.

A lo largo de un siglo, la casa ha sobrevivido con gracia gracias a tres intervenciones quirúrgicas de diseño.

Comedor de la mansión Lasata, que acaba de comprar Tom Ford.

Comedor de la mansión Lasata, que acaba de comprar Tom Ford. @luxury

Durante la era Krakoff en 2007, el entonces director creativo de Coach, Reed Krakoff, y su esposa Delphine la adquirieron para devolverle su esplendor original, actualizando los sistemas mecánicos e imponiendo una paleta neutra y sofisticada muy del gusto de la industria de la moda.

Más tarde, en 2018, tuvo lugar la revolución de Yovanovich cuando el productor de cine David Zander compró la finca.

Zander encargó entonces los interiores al aclamado diseñador parisino Pierre Yovanovich, quien introdujo una estética de alta costura combinando materiales rústicos y refinados.

La propiedad, de unas 2,8 hectáreas (7 acres), salió originalmente al mercado por 55 millones de dólares y cuenta con una residencia principal de aproximadamente 790 metros cuadrados.

La propiedad, de unas 2,8 hectáreas (7 acres), salió originalmente al mercado por 55 millones de dólares y cuenta con una residencia principal de aproximadamente 790 metros cuadrados. @luxury

Finalmente, los jardines de la propiedad, que en tiempos de la familia Bouvier albergaban cuadras y pistas de salto ecuestre, fueron rediseñados por el célebre Louis Benech.

El conocido paisajista francés respetó los árboles centenarios que vieron jugar a Jackie Kennedy y que hoy custodian la casa de invitados de dos dormitorios, la piscina y la casa de campo adyacente.

Tom Ford, el pasado mes de julio, en Londres.

Tom Ford, el pasado mes de julio, en Londres. GTRES

El imperio Ford: una cartera de 300 millones

Con la venta de su firma homónima, hace ya cuatro años, Tom Ford ha consolidado una cartera inmobiliaria valorada en cerca de 300 millones de dólares.

Esta se caracteriza por una mezcla ecléctica de arquitectura modernista, fincas históricas y un perfeccionismo estético casi obsesivo.

En Londres, concretamente en el barrio de Chelsea, Ford dinamitó el mercado residencial del Reino Unido en 2024 al adquirir una fastuosa mansión victoriana de más de 1.300 metros cuadrados por 104 millones de dólares.

Esta propiedad destaca por un espectacular salón hundido con techos de casi 10 metros de altura, paredes de un blanco impoluto y un minimalismo absoluto, que se sumó a otra joya victoriana que ya había poseído previamente en el mismo vecindario.

La mansión Lasata salió originalmente al mercado por 55 millones de dólares y cuenta con una residencia principal de aproximadamente 790 metros cuadrados.

La mansión Lasata salió originalmente al mercado por 55 millones de dólares y cuenta con una residencia principal de aproximadamente 790 metros cuadrados. @luxury

Por otra parte, hace cuatro años adquirió en Florida una obra maestra contemporánea de vanguardia ecológica.

Esta vivienda, diseñada por los arquitectos Smith y Moore, destaca por sus techos planos cubiertos por 230 paneles solares integrados entre alfombras de césped, capaces de abastecer la totalidad del consumo de la casa.

Sus muros de piedra de coral y líneas limpias contrastan radicalmente con el estilo clásico de los Hamptons.

Cocina de la casa Lasata, que fue propiedad de la familia Bouvier a partir de los años 20.

Cocina de la casa Lasata, que fue propiedad de la familia Bouvier a partir de los años 20. @luxury

Su porfolio también incluye el legado de Betsy Bloomingdale en Holmby Hills, Los Ángeles.

Dicha mansión de los años 20, comprada en 2016 por 38,7 millones de dólares, había sido reformada en la década de los 50 por el legendario decorador Billy Haines bajo el opulento estilo Hollywood Regency.

En Nueva York, Ford realizó un movimiento más sentimental al adquirir por 18 millones de dólares el santuario de Manhattan que perteneció al diseñador Halston.

Esta espectacular propiedad de los Hamptons (Nueva York) es el escenario donde se fraguó la infancia de la futura primera dama de los Estados Unidos.

Esta espectacular propiedad de los Hamptons (Nueva York) es el escenario donde se fraguó la infancia de la futura primera dama de los Estados Unidos. @luxury

Se trata de una famosa townhouse diseñada por Paul Rudolph que Ford visitó por primera vez a los 18 años en pleno apogeo de Studio 54 y cuyos interiores minimalistas de color gris, espejos y acero restauró meticulosamente.

Por último, durante años su gran orgullo fue Cerro Pelón en Nuevo México, un impresionante rancho de más de 20.000 acres en el desierto diseñado en exclusiva para él por el premio Pritzker Tadao Ando.

El complejo incluía una pista de aterrizaje privada, un hangar y un plató de cine donde se rodaron películas como Thor o Silverado, una inmensa propiedad que Ford acabó vendiendo en 2021 por una cifra estimada en algo más de 40 millones de dólares para continuar renovando su exclusivo entorno residencial.