Bee Shaffer junto a su hasta entonces marido, Francesco Carrozzini.

Bee Shaffer junto a su hasta entonces marido, Francesco Carrozzini. Gtres

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Bee Shaffer, la hija de Anna Wintour, se separa de su marido, Francesco Carrozzini, tras 8 años y un hijo en común

Shaffer y Carrozzini, uno de los matrimonios más influyentes del mundo de la moda, han emitido un comunicado. Ha sido una ruptura de mutuo acuerdo.

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El desamor ha llegado, de forma inesperada, al mundo de la moda. Tras casi ocho años de matrimonio, Bee Shaffer (38 años), hija de Anna Wintour (76), se ha separado de su marido, el director de cine y fotógrafo Francesco Carrozzini.

La separación, que pone punto final a una de las uniones más influyentes de la industria editorial de moda, ha sido confirmada por los protagonistas a través de un comunicado remitido a Page Six. "Después de diez maravillosos años juntos hemos decidido separarnos".

Y agregan: "Si bien nuestros caminos profesionales nos han llevado por direcciones diferentes, seguimos siendo mejores amigos y padres entregados a nuestro hijo. Este será el único comunicado que publicaremos y pedimos respeto a nuestra privacidad".

Ambos, el día de su boda.

Ambos, el día de su boda.

La noticia, como es natural, ha generado un notable impacto en el sector. Huelga apuntar que la relación entre Bee y Francesco representaba la convergencia de dos de las familias más influyentes del universo Vogue.

Bee Shaffer es hija de Anna Wintour, la legendaria editora de Vogue Estados Unidos y una de las figuras más poderosas de la moda contemporánea.

Carrozzini, por su parte, es hijo de Franca Sozzani, la icónica directora de Vogue Italia, fallecida en 2016 a causa de un cáncer de pulmón.

La unión de ambos ha sido interpretada desde el principio como un puente entre dos imperios editoriales que marcaron la estética, el discurso y la cultura visual de la moda durante décadas.

La pareja contrajo matrimonio en julio de 2018 en la casa familiar de los Wintour en Mastic, Long Island. La ceremonia, íntima y extremadamente discreta, reunió a 150 invitados cuidadosamente seleccionados.

El hoy exmatrimonio junto a su hijo.

El hoy exmatrimonio junto a su hijo.

Se prohibió expresamente el uso de teléfonos móviles y la publicación de imágenes en redes sociales, un gesto que reforzó el carácter privado del evento.

El actor Colin Firth ofició la boda, leyendo reflexiones dedicadas a las madres de los novios, dos mujeres cuya influencia en la moda global continúa siendo incuestionable.

Tras la celebración en Estados Unidos, Bee y Francesco organizaron una segunda ceremonia en Portofino, Italia, un enclave estrechamente ligado a la familia Carrozzini.

Desde entonces, la pareja dividió su vida entre Nueva York e Italia, alternando sus compromisos profesionales con una vida familiar que siempre intentaron mantener alejada del foco mediático.

Aunque sus apellidos siempre han estado entrelazados, tanto Shaffer como Carrozzini han construido trayectorias profesionales propias.

Bee Shaffer trabaja como productora teatral para ATG Entertainment, y su nombre está asociado a producciones de éxito en Broadway como Plaza Suite, Appropriate y el musical Parade.

Su carrera ha crecido de manera constante, consolidándola como una figura respetada en el ámbito teatral.

Bee y Francesco, mirándose enamorados.

Bee y Francesco, mirándose enamorados.

Francesco Carrozzini, por su parte, ha desarrollado una sólida carrera como director y cineasta. Ha colaborado con marcas de prestigio y con figuras relevantes del mundo del arte, la moda y el cine.

Su sensibilidad visual y su formación en fotografía lo han convertido en un creador versátil, capaz de moverse entre el documental, la publicidad y el videoclip.

En 2021, la pareja dio la bienvenida a su primer hijo, nacido en octubre de ese mismo año. La llegada del pequeño reforzó la imagen de estabilidad que proyectaban públicamente, aunque en los últimos meses habían circulado rumores de distanciamiento.

A pesar de las especulaciones, Bee y Francesco aparecieron juntos hace apenas unos días en la Gala del Met, uno de los eventos más importantes del calendario de moda y un escenario especialmente significativo para la familia Wintour.

En esa ocasión, Shaffer aún lucía su anillo de bodas, lo que llevó a muchos a descartar cualquier crisis.

La hoy expareja, en una fotografía en blanco y negro.

La hoy expareja, en una fotografía en blanco y negro.

Sin embargo, el comunicado difundido ahora confirma que la separación llevaba tiempo gestándose. La pareja insiste en que la decisión se ha tomado desde el respeto mutuo y con el objetivo de preservar el bienestar de su hijo.

Su mensaje, claro y conciso, busca cerrar la puerta a interpretaciones y evitar la exposición mediática que suele acompañar a rupturas de alto perfil.

Aunque creció en el entorno de una de las mujeres más influyentes del mundo, Bee Shaffer siempre ha mantenido un perfil bajo.

En una entrevista concedida a Grazia, explicó cómo la fama de su madre se intensificó tras el estreno de El diablo viste de Prada, película inspirada en el universo de Vogue.

Aun así, Shaffer ha procurado mantenerse al margen del escrutinio público, construyendo una vida profesional y personal alejada del glamour mediático que rodea a Anna Wintour.