Constance Zimmerotog interpreta a la madre de Caroly en 'Love Story'.

Constance Zimmerotog interpreta a la madre de Caroly en 'Love Story'. Disney+

Celebrities FINAL 'LOVE STORY'

Ann Freeman, la vida rota de una madre que vio morir a sus dos hijas, Carolyn y Lauren, junto a John Kennedy Jr.

El último capítulo de 'Love Story' recrea el trágico accidente de avión que acabó con la vida de los tres jóvenes y el dolor de sus familiares al recibir la noticia.

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Tristemente Love Story ha llegado a su final. El último capítulo de la exitosa serie de Ryan Murphy recrea, con un tono devastador, el accidente aéreo que costó la vida a John Kennedy Jr., su esposa, Carolyn, y la hermana de ésta, Lauren.

El episodio centra su narración en el impacto emocional que supone la tragedia dentro del clan Kennedy y en la familia Bessette, mientras surgen todo tipo de teorías sobre los motivos que llevaron a la avioneta a precipitarse en el océano Atlántico.

Aunque todos quedaron devastados por el siniestro, el golpe más brutal recayó sobre Ann Freeman. La humilde maestra estadounidense, madre de Carolyn, tuvo que afrontar una doble pérdida: sus dos hijas fallecieron en el accidente.

Momento del brindis nupcial en 'Love Story'.

Momento del brindis nupcial en 'Love Story'. Getty Images

John F. Kennedy Jr. y su mujer se dirigían a pasar el fin de semana de la boda de Rory Kennedy en la zona de Martha’s Vineyard y Hyannis Port. Lauren Bessette se unió al viaje porque iba a ver a unos amigos en Martha’s Vineyard. Aprovechó que John pilotaba hasta allí para que la dejaran en la isla antes de que el matrimonio siguiera a Hyannis Port.

Ninguno llegó a su destino. La noche del 16 de julio de 1999, y según la versión oficial, el avión cayó al mar debido a un error humano. Los informes de la investigación señalan a la desorientación visual de Kennedy Jr. como la principal causa del fatal accidente.

Si para los Kennedy, la noticia fue demoledora, el dolor que debió sentir esa madre al perder a dos de sus tres hijas a la vez, es inimaginable. No hay diccionario, ni lengua en el mundo que recoja una palabra para definir lo que supone perder a un hijo. Menos para expresar lo que significa enfrentarse a la nada después de ver morir a dos.

Una madre preocupada

La vida y la muerte de Carolyn y de Lauren no se entienden sin su madre. Ann Messina, más tarde Ann Freeman, fue una mujer discreta que siempre estuvo al lado de sus hijas para apoyarlas y aconsejarlas en los momentos más importantes de su existencia.

Desarrolló su carrera profesional como maestra y administradora educativa en el sistema público en la ciudad de Nueva York. Alejada del lujo, su entorno era el de la clase media, centrada en el mérito académico.

Ann Freeman durante la misa funeral a sus hijas.

Ann Freeman durante la misa funeral a sus hijas. Getty Images

Estuvo casada con William Bessette, padre de Carolyn y de las gemelas Lauren y Lisa Ann. El matrimonio se rompió cuando Carolyn tenía apenas 8 años, un divorcio que marcó la infancia de las tres hermanas.

Tras la separación, Ann se volvió a casar con el traumatólogo Richard Freeman y reconstruyó su vida en una comunidad residencial tranquila y acomodada, muy lejos del ruido mediático que años después acompañaría a su hija menor.

Ann nunca se sintió completamente cómoda con la exposición mediática que rodeaba a Carolyn. Observaba con recelo cómo la vida privada de su hija quedaba absorbida por el fenómeno Kennedy.

De hecho, como se recoge en Love Story, Ann mantiene una conversación con ella antes de casarse con Kennedy Jr. donde expone todas las dudas que tiene al respecto de la relación entre ambos.

Siempre pensó que su hija jamás sería la prioridad de John y tenía un miedo atroz a ver sufrir a Carolyn por ello. No se equivocó porque uno de los principales reproches en el matrimonio fue precisamente este.

Su duelo

Cuando la muerte de sus hijas la sacudió, el recelo que sentía hacia los Kennedy se acrecentó. La serie recoge los momentos de tensión que se vivieron entre las dos familias por el lugar de descanso de los cuerpos.

Mientras los unos entendían que lo mejor era que John y Carolyn descansaran junto a la llama eterna de los Kennedy, los Bessette querían que sus hijas fueran enterradas en un cementerio de Greenwich (Connecticut), cerca de donde vivían.

Carolyn Bessette y John Kennedy Jr.

Carolyn Bessette y John Kennedy Jr. Getty Images

Finalmente llegaron a un acuerdo que permitía, por un lado, respetar el deseo de John de ser enterrado en el mar y, por otro, mantener unidas a Carolyn y Lauren. Después de una misa funeral conjunta, los tres cuerpos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el mar.

Ann Freeman llevó su duelo en silencio, alejada de todo y de todos. Solo un año más tarde de las dolorosas pérdidas, y asediada por los periodistas ante el primer aniversario de la muerte, rompió su silencio para asegurar que "la pérdida de estos tres jóvenes a quiénes amábamos tanto han cambiado nuestras vidas para siempre". "Seguimos lidiando con nuestro dolor y elegimos mantener lo que queda de nuestra privacidad".

Jamás volvió a pronunciar el nombre de John Kennedy Jr. A él le culpabilizó de la muerte de sus hijas.