Sassa de Osma, en una imagen de sus redes sociales.

Sassa de Osma, en una imagen de sus redes sociales. @sassadeo

Celebrities HOTEL DE LUJO

El refugio de Sassa de Osma en Suiza: un hotel de 5 estrellas en St. Moritz inaugurado en 1856 y reformado por Norman Foster

La aristócrata peruana, casada con Christian de Hannover, se aloja estos días en uno de los establecimientos favoritos de la 'jet set', con spa y vistas al lago.

Más información: Mayordomo, cocinero y dos gobernantas: la villa VIP donde Sassa de Osma y su familia se relajan por 41.000 euros semanales en el Caribe

Publicada
Actualizada

El último viaje de Sassa de Osma (37 años) ha vuelto a situar a Suiza en el centro del radar mediático. La empresaria y aristócrata ha elegido St. Moritz como destino de descanso y, más concretamente, uno de los establecimientos más emblemáticos del enclave alpino.

Se trata del Kulm Hotel St. Moritz, un establecimiento fundado en el siglo XIX, y catalogado como cinco estrellas superior que desde hace décadas ejerce como refugio predilecto de la élite internacional.

La elección de la peruana, casada con Christian de Hannover (40), es considerado desde su inauguración, hace casi 170 años, un auténtico "santuario" de lujo: cuenta con restaurantes exclusivos, spa y vistas directas al lago y a las montañas. Pasar la noche aquí puede llegar a costar 1.500 euros.

Spa y restaurantes de alta cocina

Basta ver las imágenes del establecimiento para percatarse de su 'pedigrí'. El Kulm no es un hotel cualquiera. Abrió sus puertas en el año 1856, y desde entonces se ha convertido en uno de los símbolos de la tradición hotelera suiza.

También es un referente del llamado estilo old money: ese que ofrece elegancia sin estridencias, interiores acogedores y majestuosos, servicio impecable y un ambiente donde el tiempo parece haberse detenido.

Sus salones, decorados con maderas nobles y tejidos clásicos, mantienen una estética que huye de la modernidad extrema para reivindicar el lujo de siempre.

Desde sus terrazas se domina el lago de St. Moritz y los picos nevados que rodean la localidad, un paisaje que explica por sí solo por qué este destino se ha convertido en sinónimo de exclusividad.

"Desde el momento en que cruza la puerta de nuestro hotel, queda claro que Kulm es sinónimo de excelencia", destacan desde la web del hotel. Con vistas al lago St. Moritz y al pintoresco paisaje montañoso, es uno de los hoteles históricos más famosos de Europa.

El complejo, considerado la cuna del turismo de invierno, cuenta con un spa de grandes dimensiones, pensado tanto para el descanso como para la recuperación física tras una jornada en la nieve o de paseos alpinos.

A ello se suman varios restaurantes de alta cocina, que combinan recetas tradicionales con propuestas contemporáneas, y una oferta de servicios diseñada para un público acostumbrado a no renunciar a nada.

Sassa de Osma, en una imagen de sus redes sociales.

Sassa de Osma, en una imagen de sus redes sociales. @sassadeo

"Pausa de invierno"

"A winter pause", ("una pausa de invierno") ha escrito Sassa de Osma a través de sus redes sociales. En ellas ha compartido varias instantáneas de su estancia en el Kulm Hotel St. Moritz.

No es un lugar para turistas ocasionales, sino para una clientela fiel y recurrente, que vuelve temporada tras temporada. Es el caso de la peruana, habitual a las pistas de esquí de St. Moritz.

Entre sus huéspedes habituales figuran miembros de la aristocracia europea, grandes empresarios, millonarios y familias tradicionales que consideran este enclave una segunda residencia invernal.

También circulan por sus pasillos celebrities, e incluso miembros de algunas casas reales. ¿El motivo? El hotel funciona así como una suerte de club social discreto, donde el anonimato se cuida tanto como la calidad del servicio.

En cuanto a los precios, el Kulm se mueve en una horquilla elevada incluso para los estándares suizos. Las tarifas varían según la temporada, el tipo de habitación y la demanda, pero los comparadores permiten hacerse una idea clara del rango.

En marzo de 2026, la plataforma Trivago sitúa el precio estimado en torno a las 789 libras esterlinas por noche —unos 900 o 950 euros— para habitaciones estándar, siempre en función de la disponibilidad.

Otras plataformas sitúan el coste habitual de una habitación doble entre los 900 y los 1.500 euros por noche, una cifra que se dispara en el caso de las suites o en temporada alta.

Reformado por Norman Foster

Una de las singularidades del hotel es que fue reformado por el arquitecto Norman Foster (90), casado con la psicóloga española Elena Ochoa (67).

El británico, galardonado con el premio Pritzker en 1999​ y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009, fue el responsable de la renovación y ampliación del Kulm Country Club y del histórico Eispavillon, el pabellón de hielo de 1905 ligado al Kulm y a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928 y 1948.

Los trabajos de reforma, que se ejecutaron a través de su estudio, Foster + Partners, se dieron por terminados entre los años 2016 y 2017. Y tuvieron un presupuesto astronómico.

Imagen del hotel Kulm en St. Moritz (Suiza), con su característico tiovivo rosa.

Imagen del hotel Kulm en St. Moritz (Suiza), con su característico tiovivo rosa. @sassadeo

El famoso tiovivo rosa

En total, se invirtieron 125 millones de francos suizos. El propio hotel ha explicado que Foster es un "socio natural" del Kulm.

Y es que no solo ha renovado el Country Club y ha diseñado la grada anexa. En el futuro tiene previsto seguir dando forma a la identidad del establecimiento con nuevas intervenciones, incluida la Alpine Sports Lounge & Boutique que el hotel presenta como próxima apertura.

Otra de las señas de identidad del hotel es su tiovivo rosa. Aunque pueda parecer una simple atracción para familias, en realidad es una pieza de arte contemporáneo.

El Pink Mirror Carousel, instalado sobre la pista de hielo frente al hotel, es obra del artista alemán Carsten Höller.

El carrusel exterior, realizado en color rosa intenso y recubierto de paneles espejados, es uno de los detalles más singulares del establecimiento: completa una vuelta cada dos minutos, con partes que rotan en sentidos opuestos.

De este modo, funciona casi como un reloj y como una "máquina de confusión" para jugar con la percepción del tiempo más que con la velocidad.

Sassa de Osma, desde sus redes sociales, ha compartido una instantánea del icónico recreativo, concebido como una escultura habitable, pensada para la contemplación y la experiencia estética del espectacular paisaje alpino.