Caroline Kennedy en una fotografía tomada en Nueva York, en 2009. Gtres
La trágica historia de Caroline Kennedy tras enterrar a su hija: el día que vio morir a sus padres y hermanos de forma dramática
Es la única superviviente de la saga Kennedy Bouvier. Ahora afronta un doloroso duelo por el fallecimiento de su segunda hija.
Más información: La maldición de los Kennedy no tiene fin: muere Tatiana Schlossberg, nieta de Kennedy, de una leucemia a los 35 años
La desgracia ha golpeado repetidamente a la familia Kennedy. Pero especialmente a Caroline (63 años), la única superviviente de la saga Kennedy Bouvier.
61 años después del asesinato de su padre, el que fuera presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, Caroline ha dado el último adiós a su segunda hija, Tatiana Schlossberg, quien falleció este pasado martes, 30 de diciembre, a los 35 años, a causa de una leucemia.
La hija mediana de Caroline Kennedy y Edwin Schlossberg (80) murió un mes después de que revelara en un artículo del New Yorker -justo cuando se cumplían 62 años del fallecimiento de su abuelo John- que le habían diagnosticado un tipo raro de leucemia.
En concreto, una leucemia mieloide aguda (LMA) con una mutación poco común conocida como Inversión 3, diagnosticada pocas horas después del parto de su segundo hijo.
"Durante toda mi vida he intentado ser buena, ser una buena estudiante, una buena hermana y una buena hija, y proteger a mi madre y nunca hacerla sentir molesta o enojada. Ahora he sumado una nueva tragedia a su vida, a la vida de nuestra familia, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo", escribía conmovida en aquel texto.
Tatiana Schlossberg, así, ponía el foco en la dramática historia de su progenitora, marcada por repetidas desgracias.
Caroline Kennedy nació en Nueva York el 27 de noviembre de 1957, un año después de que sus padres perdieran a una hija, Arabella, quien falleció al nacer.
Con apenas tres años comenzó a vivir en la Casa Blanca, tras la elección de su padre, John F. Kennedy, como presidente de Estados Unidos. Una etapa que terminó antes de lo previsto.
El 22 de noviembre de 1963, cinco días antes de que Caroline cumpliera seis años, el mandatario fue asesinado por un disparo en Dallas. Un durísimo desenlace que llegó solo tres meses después que falleciera el hijo pequeño de John y Jacqueline Kennedy, Patrick.
El menor de los hermanos llegó al mundo de manera prematura, pesando menos de dos kilos. Poco después de nacer desarrolló el síndrome de dificultad respiratoria neonatal y fue ingresado en el Boston Children's Hospital. Murió dos días después, tras haber estado sometido a un tratamiento en una cámara hiperbárica.
La muerte del pequeño, si cabe, quedó eclipsada por el asesinato de John F. Kennedy. No obstante, en Estados Unidos dio lugar a innovaciones en el cuidado de bebés prematuros.
Jackie y John F. Kennedy junto a sus hijos, John y Caroline.
Tras el magnicidio del presidente y con un doble duelo, Jackie se llevó a sus hijos al barrio de Georgetown, en Washington D.C. Pero poco después, debido a la presión mediática, se instalaron en un penthouse de la Quinta Avenida de Nueva York, donde gozaron de cierta privacidad. Allí estuvieron hasta que Caroline y John F. Jr. finalizaron sus estudios.
Cuando habían conseguido cierta normalidad, la tragedia volvió a cebarse con la familia. En 1968, Robert F. Kennedy, senador estadounidense y tío de Caroline, fue asesinado. Cuatro meses después de aquello, Jacqueline se casó con el magnate naviero griego Aristóteles Onassis.
Gracias al empeño de la socialité, sus hijos, en su etapa adolescente, se enfocaron en sus estudios.
Caroline fue educada en exclusivos colegios de Manhattan, se licenció en Radcliffe College, un centro que ahora pertenece de la Universidad de Harvard, y posteriormente, en 1988, obtuvo el título de abogada en la Columbia Law School.
Antes de convertirse en letrada, trabajó en el Museo Metropolitano de Arte (MET), donde conoció a su marido, Edwin Schlossberg, diseñador y artista de profesión, con quien se dio el 'sí, quiero' en 1988.
Caroline también comenzó a presidir la Fundación de la Biblioteca John F. Kennedy, una organización sin fines de lucro dedicada a brindar apoyo financiero, personal y recursos creativos a la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy.
Caroline Kennedy junto a su madre en el funeral de su padre. Gtres
El matrimonio tuvo tres hijos. En 1988 se convirtieron en padres de Rose (37), en 1990 llegó Tatiana y en 1993 dieron la bienvenida a Jack (32). Solo un año después, la tragedia volvió a ser protagonista de la historia de Caroline.
El 19 de mayo de 1994, con 64 años de edad, falleció Jacqueline Kennedy Onassis, a causa de un linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer del sistema linfático que le diagnosticaron meses antes y que se extendió rápidamente.
Dos muertes en cinco años
Aquel tiempo fue especialmente doloroso para Caroline Kennedy. Cinco años después del fallecimiento de su madre, perdió a su hermano John F. Kennedy Jr, también conocido como John John, quien falleció en julio de 1999 en un accidente de avioneta junto a su mujer, Carolyn Bessette, y su cuñada.
Al segundo hijo de JFK y Jackie le apasionaba la aviación y tenía licencia de piloto. Entonces había elegido su avioneta personal, una Piper Saratoga, para dirigirse a la boda de una prima en Cape Cod, Massachusetts, el 16 de julio de 1999.
El tiempo no jugó a favor y la avioneta desapareció en el Océano Atlántico cuando solo faltaban 12 kilómetros para llegar al destino. El 19 de julio, los cuerpos fueron localizados en el fondo del mar.
Desde entonces, Caroline Kennedy figura como la única heredera de su padre. Es la única superviviente de la saga Kennedy Bouvier, el matrimonio más famoso de todos los tiempos de Estados Unidos
Salto a la diplomacia
Famosa por su discreción, en 2008 acaparó el foco, sonando como posible senadora por Nueva York tras la salida de Hillary Clinton (78) hacia la Secretaría de Estado, aunque finalmente retiró su candidatura por "motivos personales".
El giro decisivo llegó en 2013, cuando Barack Obama (64) la nombró embajadora de Estados Unidos en Japón, convirtiéndola en la primera mujer en ocupar ese cargo en Tokio hasta 2017.
Caroline Kennedy en su etapa de embajadora en Australia. Gtres
Cinco años más tarde, designada por el expresidente Joe Biden (83), repitió experiencia, pero en Australia.
"El legado de mi familia es algo de lo que estoy muy orgullosa, y trato de estar a la altura y creo que el hecho de que signifique algo para la gente de todo el mundo me enorgullece mucho y quiero ser digna de ello y hacer lo que quiera. Puedo continuar con los valores que a mi padre le gustaría", pronunció entonces, tras asumir el cargo por dos años.
La muerte de su hija
Hoy, Caroline Kennedy vuelve a copar el foco mediático. 26 años después de la muerte de su hermano John John, la tragedia ha vuelto a cebarse con la abogada.
Ha fallecido su hija Tatiana, a la temprana edad de 35 años, dejando huérfanos a dos niños pequeños, Edwin (3) y Josephine (1), fruto de su relación con George Moran. Fue tras el nacimiento de la segunda cuando le diagnosticaron el cáncer.
Sus médicos detectaron un recuento anormal de glóbulos blancos. Posteriormente, le realizaron varias pruebas y le diagnosticaron leucemia mieloide aguda.
"Mis padres, Caroline Kennedy y Edwin Schlossberg, habían traído a mi hijo de dos años al hospital para que conociera a su hermana, pero de repente me trasladaron a otra planta", relató Tatiana en el New Yorker.
Tatiana y su madre, Caroline Kennedy, en las calles de Nueva York en 2009. Gtres
"Se llevaron a mi hija a la guardería. Mi hijo no quería irse; quería conducir mi cama de hospital como si fuera un autobús. Me despedí de él y de mis padres y me llevaron en camilla", añadió en aquel texto, publicado en noviembre.
Solo un mes después, Tatiana Schlossberg ha perdido la vida. Una nueva tragedia en la dramática vida de Caroline Kennedy.