El rey Carlos III, en Trooping The Colour, el pasado 13 de junio.

El rey Carlos III, en Trooping The Colour, el pasado 13 de junio. GTRES

Casas Reales DECISIÓN HISTÓRICA

Carlos III será el primer rey británico en hacer pública su declaración de impuestos: lo que paga por sus 27,6 millones

En un movimiento sin precedentes, desvelará por primera vez sus cuentas fiscales y cuánto tributa por sus astronómicos ingresos personales.

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En la era de la transparencia, Buckingham mueve ficha. En un movimiento inédito, el rey Carlos III (77 años) se convertirá en el primer monarca británico de la época moderna en revelar públicamente su factura de impuestos personal.

Sus pagos fiscales se incluirán, el próximo jueves 25 de junio, dentro del informe anual de las cuentas financieras de la Corona.

Según confirman fuentes de Palacio, este hito, -tan novedoso como revolucionario-, no obedece a una imposición gubernamental, sino una decisión personal del propio soberano.

Desde el Palacio de Buckingham afirman que esta medida forma parte de un "impulso modernizador". No cabe duda de que se trata de una clara declaración de intenciones: el objetivo es lograr una mayor transparencia y "fomentar una comprensión más amplia de nuestra responsabilidad".

"En pocas palabras, seguimos modernizándonos y evolucionando", ha asegurado un portavoz oficial de la Casa Real a la BBC. Además, el Palacio ha adquirido el compromiso de publicar estos datos fiscales de manera anual a partir de ahora.

El expríncipe Andrés y el rey Carlos III.

El expríncipe Andrés y el rey Carlos III. Getty

El "efecto Andrés"

Este histórico paso no llega en el vacío. La decisión se produce tras los llamamientos políticos y sociales que exigían una mayor luz sobre las finanzas de los Windsor, especialmente a raíz de los encadenados escándalos que rodean a Andrés Mountbatten-Windsor (66).

El más que evidente vínculo del expríncipe con el magnate pederasta Jeffrey Epstein, sumado al hecho de que la Policía británica haya anunciado que sigue recabando información sobre el hermano del Rey por presunta conducta indebida en cargo público, no ha hecho que aumentar la presión en torno a las cuentas del soberano.

Cabe recordar las recientes quejas de varios parlamentarios, que se sumaron en bloque a la demanda de fiscalizar las transacciones de la familia real. Sus reclamaciones han sido una coerción directa a Carlos III, que ahora ofrece una respuesta rotunda a la voluntad popular.

La nueva medida desnudará los pagos de impuestos del Rey correspondientes al ejercicio anterior (2024-25).

Los reyes Carlos III y Camila, en el tradicional desfile Trooping The Colour.

Los reyes Carlos III y Camila, en el tradicional desfile Trooping The Colour. GTRES

Los millonarios beneficios del ducado de Lancaster

La publicación incluirá los gravámenes sobre todos sus ingresos personales: desde las ganancias de sus valiosas propiedades privadas, como Sandringham y Balmoral, hasta sus inversiones personales y, sobre todo, los beneficios del ducado de Lancaster.

Precisamente, se revelará por primera vez el importe total pagado, incluidos los impuestos sobre los beneficios del Ducado de Lancaster, que ascendieron a cifras astronómicas en 2025.

El Ducado de Lancaster es un macro negocio inmobiliario que incluye fincas en el norte de Inglaterra y cotizadas propiedades en el centro de Londres. Este constituye el grueso de los ingresos personales del monarca.

Sus beneficios ascendieron a unos 24 millones de libras (unos 27,6 millones de euros) el año pasado.

La reina Isabel II, en una foto de archivo.

La reina Isabel II, en una foto de archivo.

El ejemplo de Isabel II

Cabe recordar que, en realidad, Carlos III no es un novato en estas lides: cuando era Príncipe de Gales ya adoptó la resolución de revelar cuántos impuestos pagaba.

En cierto modo, además, sigue la estela de su madre en cuestiones relacionadas con el fisco.

Aunque legalmente los monarcas británicos no están obligados a pagar impuestos, la reina Isabel II comenzó a abonarlos de forma voluntaria en 1993, aunque manteniendo sus declaraciones en privado.

Isabel II decidió pagar impuestos motu proprio presionada por la opinión pública y tras vivir su annus horribilis en 1992. Aquel año, como se sabe, vio cómo se sucedían una serie de catastróficas desdichas en su entorno: se separaron tres de sus cuatro hijos (incluyendo a Carlos y Diana de Gales).

La gota que colmó el vaso fue un grave incendio en el Castillo de Windsor. Cuando el Gobierno propuso financiar la costosa reconstrucción con dinero público, el descontento social obligó a la Corona a arrimar el hombro.

Para frenar las críticas, la soberana se ofreció a pagar el tributo sobre la renta y el de ganancias de capital de su fortuna personal. Esta tradición la mantuvo hasta su fallecimiento. Posteriormente la heredó Carlos III.

El rey Carlos III de Inglaterra, en la boda de su sobrino, Peter Philips.

El rey Carlos III de Inglaterra, en la boda de su sobrino, Peter Philips. GTRES

Cuentas bajo la lupa

Por ley, los monarcas británicos disfrutan de un blindaje fiscal absoluto.

Esto se traduce en importantes beneficios: no están obligados a pagar el impuesto sobre la Renta. Tampoco el impuesto de sucesiones sobre lo que heredan de un monarca anterior, ni el impuesto sobre las ganancias de capital.

Sin embargo, Carlos III ha preferido romper con la norma y pagar voluntariamente el impuesto sobre la Renta y sobre las ganancias de capital por cualquier venta de sus bienes privados.

El informe financiero que saldrá a la luz esta semana ofrecerá el panorama más amplio y detallado de las finanzas reales jamás visto hasta la fecha.

"Nuestro objetivo es explicar todos los aspectos de las finanzas reales de una manera que mejore aún más la claridad y la accesibilidad", ha explicado el portavoz de Buckingham.

Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico.

Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico. Kirsty Wigglesworth/ REUTERS

137,9 millones de subvención

La factura fiscal del Rey compartirá páginas con los detalles de la Subvención Soberana. Más conocida como Sovereign Grant, esta es la financiación pública anual que cubre los gastos de personal, mantenimiento de edificios y viajes oficiales de la Casa Real.

Este año, la Subvención Soberana ha alcanzado la cifra récord de 137,9 millones de libras esterlinas.

Se trata de un aumento temporal -y justificado- que se ha utilizado para sufragar las monumentales reformas del Palacio de Buckingham.

Aunque desde su introducción en 2012 esta subvención nunca ha disminuido, se espera que pronto se anuncie una primera reducción, fruto de una profunda revisión conjunta que están llevando a cabo el Tesoro, Downing Street y la propia Casa Real.

El escrutinio sobre los Windsor no terminará con este informe. Los diputados tendrán la oportunidad de debatir a fondo la Subvención Soberana cuando el proyecto de ley se presente ante el Parlamento.

Además, el Comité de Cuentas Públicas elevará la presión al llevar a cabo una investigación sobre las propiedades reales y los arrendamientos de la Corona.

Beatriz y Eugenia de York.

Beatriz y Eugenia de York. GTRES

Los polémicos alquileres

Lo cierto es que la polémica ya está servida. Un informe preliminar de la Oficina Nacional de Auditoría ha revelado que las hijas del expríncipe Andrés, las princesas Beatriz (37) y Eugenia (36) -quienes no ejercen como miembros activos de la realeza-, poseen propiedades en el Palacio de St. James y en el Palacio de Kensington por los que no pagan alquiler alguno.

Para aplacar las críticas, desde Palacio se ha aclarado que el propio Rey pagaba el alquiler de dicho alojamiento con sus ingresos privados.

Buckingham ha recordado recientemente que ya existe una estricta supervisión parlamentaria sobre los fondos públicos que reciben.

Ahora apuntan a que añadir la información fiscal personal del Rey puede "mejorar aún más esta transparencia" y de una manera "en consonancia con nuestras prioridades de servicio público".

Las diferencias fiscales entre Zarzuela y Buckingham: por qué los reyes Felipe VI y Letizia no publican su declaración de la Renta

felipe letizia fuerzas armadas

felipe letizia fuerzas armadas

En España, Felipe VI (58) y Letizia (53) no gozan del blindaje legal de la Corona británica.

A diferencia de lo que sucede en el Reino Unido, donde por ley los reyes están exentos de pagar impuestos y solo lo hacen de forma voluntaria, en nuestro país el Monarca sí está obligado a tributar. Y por mandato legal.

Al no existir una exención legal, se le aplica el Artículo 31 de la Constitución, el cual estipula de forma genérica que "todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos".

De este modo, presentan anualmente sus declaraciones de IRPF y de Patrimonio ante la Agencia Tributaria como cualquier ciudadano, aplicándoseles las retenciones correspondientes de su sueldo.

Sin embargo, el documento físico de su declaración de la Renta sigue siendo privado.

La diferencia clave entre ambas monarquías radica en cómo gestionan la transparencia de sus cuentas.

Desde que Felipe VI llegó al trono en 2014, implantó una serie de medidas reguladoras. Así, cada año la Casa del Rey publica en su página web oficial el desglose de los presupuestos del Estado destinados a la Corona.

En él revelan el sueldo exacto que perciben el rey Felipe, la reina Letizia y la reina Sofía -cabe recordar que el rey emérito Juan Carlos I tiene asignación cero desde 2020-.

Además, en abril de 2022, en un esfuerzo por modernizar la institución, Felipe VI dio un paso histórico al decidir hacer público su patrimonio personal neto.

De este modo, se desveló que el Rey cuenta con un patrimonio total de unos 2,6 millones de euros (repartidos en cuentas bancarias, fondos y obras de arte).

Este dinero proviene íntegramente de las retribuciones oficiales recibidas durante los últimos 25 años, a las que ya se les aplicaron en su día las correspondientes retenciones fiscales.

En definitiva, mientras que Carlos III va a publicar su factura fiscal detallada (el desglose de lo que paga por sus negocios privados), los Reyes de España optan por la fórmula inversa: hacer transparentes sus ingresos oficiales y su patrimonio total, pero manteniendo el documento de su declaración de Hacienda bajo el secreto fiscal que ampara a cualquier ciudadano.