Harald y Sonia de Noruega.

Harald y Sonia de Noruega. Gtres

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Harald de Noruega prepara el sarcófago donde será enterrado mientras que el descanso eterno de Juan Carlos I sigue en el aire

El Rey de los noruegos será enterrado junto a su mujer en el Mausoleo Real en Oslo. El Emérito desconoce si hay un plan para su funeral, según asegura.

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En los últimos tiempos hay una pregunta recurrente que sacude a Juan Carlos I (88 años): "¿Hay algún plan para mi funeral?". Y aunque asegura que la cuestión en sí no le obsesiona, lo cierto es que hasta en sus memorias -publicadas el pasado mes de diciembre- aborda el tema y le dedica un epígrafe entero.

La reciente confirmación de que otros reyes europeos como Harald de Noruega o la reina Margarita de Dinamarca (86) tienen todo listo para cuando llegue su partida ha vuelto a poner el foco sobre el limbo protocolario que rodea al Emérito.

A sus 89 años, y con diferentes afecciones cardíacas, el monarca de los noruegos tiene trazado su funeral y ha designado el lugar donde quiere descansar eternamente. Además, está ultimando la construcción del sarcófago donde yacerá junto a la reina Sonia (88).

Harald de Noruega en una de sus últimas imágenes públicas.

Harald de Noruega en una de sus últimas imágenes públicas. Getty

Los detalles concretos no se conocerán hasta que no llegue el momento, como acaba de confirmar la Casa Real Noruega, pero lo que sí se sabe es que el Gobierno ha destinado 20 millones de coronas suecas para el proyecto.

Una escandalosa cantidad con la que el rey Harald incluso llegó a bromear durante una cena de gala en 2025. "El presupuesto estatal contenía una partida que podía hacer pensar en las pirámides egipcias", dijo en su discurso, provocando las risas del público.

"Espero que esté bien acolchado para que la estancia sea cómoda. Estaremos allí un tiempo", continuó, mirando a su esposa.

Los Reyes están en contacto permanente con el estudio y el arquitecto que está ejecutando la construcción del sarcófago, que se instalará en el Mausoleo Real, bajo la iglesia del palacio en la fortaleza de Akershus en Oslo.

Es el lugar de descanso final de los Reyes noruegos. La última vez que un miembro de la realeza fue enterrado en la capilla funeraria fue cuando el rey Olav falleció en 1991.

Los reyes, Harald y Sonia de Noruega.

Los reyes, Harald y Sonia de Noruega. Gtres

En Dinamarca

Mayor apertura hay en Dinamarca donde la reina Margarita ha llegado a mostrar cómo es el sarcófago que ella ha elegido para el momento de su muerte.

En verdad, el lugar de descanso de la monarca no será un sarcófago como tal sino una pieza artística, de cristal, con forma ovalada y titulada Sarcófago.

Y sus restos mortales no reposarán en su interior, sino en una cripta situada justo debajo de esta especie de monumento. En el interior del sarcófago hay dos figuras que representan a la Reina y a su difunto esposo, el príncipe Henrik.

En un principio se pensó que el matrimonio real fuera enterrado junto, pero el deseo de Henrik fue ser incinerado. Una última voluntad que se cumplió cuando falleció en 2018.

La Reina Margarita descansará sola en la capilla de Santa Brígida en la catedral de Roskilde, en Dinamarca. De hecho ya está instalado en la capilla desde 2018, pero no se mostrará a los visitantes hasta que la Reina sea enterrada.

La reina Margarita de Dinamarca.

La reina Margarita de Dinamarca. Gtres

El coste del monumento a la Reina, que abdicó en 2024 , ronda los 46 millones de coronas noruegas, según VG, uno de los periódicos más importantes noruegos.

¿Y Juan Carlos?

En España la situación es sensiblemente más compleja. Tradicionalmente, los monarcas son enterrados en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial, pero este lugar presenta varios problemas.

El primero de todos es que está lleno. Algo de lo que es plenamente consciente Juan Carlos I: "Sé que la bóveda de los reyes en El Escorial está llena. Hay espacio para construir otra. ¿Qué decidirá el gobierno? Todo está en sus manos", reflexiona en su libro Reconciliación.

El segundo de los inconvenientes es la situación institucional. Tras su exilio a Abu Dabi en 2020 y las polémicas que rodearon su figura, existe un debate silencioso sobre si el funeral de Estado y el entierro en El Escorial contarían con el consenso político necesario o si generarían una fractura social.

Desde el entorno de Zarzuela se mantiene un silencio sepulcral. Se desconoce si el Emérito será enterrado en El Escorial, o si el Gobierno ha previsto un plan alternativo en caso de que se prefiera una ceremonia más discreta. Seguro hay un plan, pero de momento no ha visto la luz.

Juan Carlos I el 11 de abril de 2026.

Juan Carlos I el 11 de abril de 2026. Gtres

Se llegó a publicar incluso que el deseo del Emérito era ser enterrado en la Capilla Real de Granada, donde están los Reyes Católicos -Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón-.

Pero amigos íntimos del padre de Felipe VI (58) aseguraron que eso fue simplemente un comentario que hizo el marido de la reina Sofía (87) para 'cazar' al topo que filtraba información a los medios sobre él.

"La única certeza es el proceso tradicional de la puesta en el pudridero: una ceremonia lúgubre", asegura el Emérito en su libro. El pudridero es una cámara subterránea donde se colocan los restos de los monarcas españoles hasta su traslado final al Panteón de Reyes, proceso que puede durar de 25 a 40 años.

Es literalmente la sala de espera antes de la eternidad. "El cuerpo reposa durante veinticinco años en una sala llamada el pudridero, donde literalmente el difunto se descompone. Luego, los monjes del monasterio de El Escorial quiebran los huesos del cadáver, en presencia del jefe de la Casa Real. Esos huesos se colocan en una especie de urna sellada que abandona la cripta provisional para ser instalada en la necrópolis real", explica el Emérito en Reconciliación.

De momento, su mayor deseo "es tener un retiro tranquilo, restablecer una relación armoniosa con mi hijo y, por encima de todo, regresar a España, a casa". "Cuando llegue mi hora, llegará. Entonces podrán hacer lo que quieran conmigo".

Mientras Harald o la reina Margarita están tranquilos sabiendo que su lugar en la historia -y en la Tierra- están asegurados, el destino final Juan Carlos sigue siendo, a día de hoy, su último gran secreto.