Felipe de Edimburgo, en una imagen de 2017.

Felipe de Edimburgo, en una imagen de 2017. Gtres

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Un libro revela que el duque de Edimburgo, marido de Isabel II, vivió con un cáncer de páncreas 8 años antes de su muerte

El marido de la soberana de Inglaterra, que falleció dos meses antes de cumplir 100 años, fue diagnosticado de un cáncer "inoperable" en 2013.

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Felipe de Edimburgo murió el 9 de abril de 2021 en el castillo de Windsor. Tenía 99 años cuando perdió la vida. De haber fallecido dos meses después, hubiera cumplido un siglo de vida.

La versión 'oficial' de su muerte, recogida en su certificado de defunción, apuntaba a la old age (la vejez) como causa de su fallecimiento, en un contexto de complicaciones de salud propias de su avanzada edad.

Ahora, un nuevo libro del biógrafo Hugo Vickers sostiene que el marido de la reina Isabel II de Inglaterra convivió casi ocho años con un cáncer de páncreas inoperable que nunca se hizo público.

La reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo, en Trooping the Colour, en Londres, en 2012.

La reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo, en Trooping the Colour, en Londres, en 2012. Gtres

Un diagnóstico oculto desde 2013

En La reina Isabel II, que el diario británico Daily Mail publica por entregas, Vickers revela que al entonces duque de Edimburgo le fue detectado un cáncer de páncreas en junio de 2013, durante una estancia de 11 días en la London Clinic de Marylebone.

Felipe había sido ingresado inicialmente por problemas abdominales tras un historial reciente de dolencias cardíacas: en diciembre de 2011 ya había pasado por quirófano debido a una arteria coronaria obstruida.

Según el biógrafo, los médicos hallaron una "sombra" en el páncreas y decidieron practicarle una incisión en el abdomen para realizar una cirugía exploratoria. El resultado fue un diagnóstico de "cáncer de páncreas inoperable".

Vickers subraya que, desde entonces, el consorte real vivió con una enfermedad que, en la mayoría de los casos, ofrece un periodo de supervivencia muy limitado, de apenas meses o pocos años tras el diagnóstico.

El hecho de que Felipe se mantuviera activo hasta bien entrada la segunda mitad de la década de 2010, y que su cáncer nunca trascendiera, no deja de resultar sorprendente. También deja en evidencia el afán del duque por mantener fuera del foco público tan relevante aspecto sobre su salud.

El duque de Edimburgo murió dos meses antes de cumplir 100 años.

El duque de Edimburgo murió dos meses antes de cumplir 100 años. Gtres

Su última noche en Windsor

El libro también aporta detalles sobre las últimas horas del duque. En la noche previa a su fallecimiento, Felipe habría esquivado a las enfermeras que lo atendían en el castillo de Windsor, apoyándose en su andador para recorrer un pasillo hasta el llamado Salón del Roble, una de las salas de estar de la residencia.

Allí, según el relato de Vickers, se sirvió una cerveza y se la tomó tranquilamente antes de regresar a sus aposentos.

"A la mañana siguiente, se levantó, se dio un baño, dijo que no se sentía bien y se marchó discretamente", escribe el autor, que presenta esa secuencia como la despedida silenciosa de un hombre decidido a mantener el control sobre su vida cotidiana hasta el final.

Para entonces, siempre según el libro, Felipe llevaba casi ocho años viviendo con cáncer de páncreas, un lapso inusualmente largo para este tipo de tumor.

La reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo.

La reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo. Gtres

La reacción de Isabel II y el silencio de la Corona

Tal y como narra Vickers, la reina Isabel II no se encontraba en la habitación cuando su esposo exhaló su último aliento, pese a que habían compartido 73 años de matrimonio.

De acuerdo con las fuentes a las que el autor tuvo acceso, a la monarca le disgustó que, "como suele suceder en la vida, se marchara sin despedirse", dejando entrever la resignación y tristeza con la que afrontó la pérdida.

La Casa Real británica nunca informó de la existencia de un cáncer de páncreas y se limitó a comunicar las hospitalizaciones del duque en términos genéricos, aludiendo a "infecciones", "problemas cardíacos" o "precauciones" propias de su edad.

Cuatro años después del diagnóstico que ahora revela el libro, en 2017, Felipe se retiró oficialmente de la vida pública y dejó de asumir actos en solitario, algo que en su momento se interpretó únicamente como un relevo generacional.

El príncipe Harry y Meghan Markle, junto a Doria Ragland, la reina Isabel II y el duque de Edimburgo al presentar a su hijo Archie en el Castillo de Windsor (Reino Unido), el 8 de mayo de 2019.

El príncipe Harry y Meghan Markle, junto a Doria Ragland, la reina Isabel II y el duque de Edimburgo al presentar a su hijo Archie en el Castillo de Windsor (Reino Unido), el 8 de mayo de 2019. Gtres

Rumores en 2019 y un “espíritu cívico”

Otro de los episodios llamativos que recoge Vickers se sitúa en 2019, cuando la salud del duque volvió a alimentar especulaciones en Londres.

El biógrafo asegura que circularon "rumores tan serios" sobre un posible desenlace inminente que llegaron a contemplarse planes para posponer las elecciones generales británicas en caso de que falleciera durante la campaña.

El autor recoge el comentario de una fuente cercana que interpretó la posterior mejoría de Felipe en clave casi patriótica: "Alguien dijo que estaba actuando con espíritu cívico y haciendo un esfuerzo por sobrevivir para no perjudicar las elecciones".

El duque de Edimburgo, en 2021.

El duque de Edimburgo, en 2021. Gtres

Un funeral con solo 30 personas

La publicación de La reina Isabel II abre ahora un nuevo capítulo en la narración oficial sobre los últimos años de Felipe de Edimburgo.

El libro rescata ahora la imagen de un príncipe que asumió en silencio una enfermedad grave y que, incluso desde la sombra, siguió ajustando su vida al guion de discreción y lealtad que marcó su largo matrimonio con la reina.

Ocho días después de su fallecimiento tuvo lugar su funeral. Uno que se celebró el 17 de abril de 2021 en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor.

Su despedida tuvo carácter ceremonial: no fue un funeral de Estado. Debido a las restricciones por la pandemia de Covid‑19, solo pudieron asistir 30 personas, todas ellas con mascarilla y respetando la distancia social.

Tampoco hubo capilla ardiente abierta al público. Por expreso deseo del duque, el féretro fue trasladado hasta la capilla en un Land Rover especialmente adaptado.

La reina Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 en el castillo de Balmoral, en Escocia. Entre la muerte de Felipe y la de su esposa transcurrieron tan solo un año y casi cinco meses (exactamente, 1 año y 5 meses menos un día).