Meghan Markle (38 años) y el príncipe Harry (35) han celebrado estos días su segundo aniversario de boda. Una fecha muy especial en el que el destino de los duques de Sussex se unió en una romántica ceremonia.

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Más allá de todo lo que ha sucedido después con su salida de la Casa Real Británica, una fuente cercana de la pareja ha explicado a la revista People que la pareja "siempre prepara regalos muy románticos y significativos para estos momentos".

Y es que como ha detallado esta misma persona a la citada revista, Meghan Markle recreó el lugar donde ambos se enamoraron para celebrar el cumpleaños del príncipe Harry en septiembre del año pasado.

Meghan y Harry, en su primer acto público en septiembre de 2017. Gtres

"El año pasado, para el cumpleaños de Harry, Meghan recreó el camping donde se alojaron en Botswana en el jardín de su casa", comenzaba explicando la fuente, y añadía: "Este lugar significa mucho para ellos- y para Harry en particular- así que Meghan quiso llevarle de nuevo a este lugar tan feliz para ambos montando una tienda de campaña, durmiendo en sacos de dormir, haciendo la cena y recreando el Botswana donde ellos se enamoraron".

Un precioso gesto que tiene mucho significado para la pareja pues, como reveló el príncipe Harry en la entrevista que concedió en 2017 a propósito de su compromiso, los días que pasaron en África supusieron un punto de inflexión muy importante en su relación, fue ahí donde ambos se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro.

Un amor de película

El 19 de mayo de 2018, el príncipe Harry y Meghan Markle contrajeron matrimonio en una romántica ceremonia que tenía todos los ingredientes de un cuento de hadas. Una boda que fue seguida por 300 millones de espectadores que, ilusionados, veían en la pareja el futuro de la Familia Real británica, los enamorados que traerían aires de cambio a la tan encorsetada Casa Real de Reino Unido. Dos años después, sin embargo, la realidad es muy diferente y lejos de convertirse en motores de cambio de la institución, Harry y Meghan se han revelado y alejado de la Familia Real británica.

La boda fue de cuento de hadas en el castillo de Windsor. Gtres

En la actualidad tanto el hijo de Lady Di como la exactriz estadounidense han dejado de ser miembros activos de la Casa Real, han establecido su residencia en Los Ángeles, mantienen una relación tensa con la reina Isabel II (94) y gran parte de los miembros de la Familia Real; y han declarado la guerra a los tabloides británicos.

A pesar de las polémicas, el matrimonio también vivió un dulce momento en Reino Unido. El nacimiento de su primogénito, Archie Harrison (1) es, sin duda, lo más valioso de su unión y el ser por el que lo han dejado todo para que crezca en un ambiente normal, sin protocolos ni estridencias, y pueda hacer su vida en pleno anonimato como cualquier otro niño.

De hecho, coincidiendo con el primer cumpleaños del pequeño baby Sussex el pasado 6 de mayo, el diario británico Daily Mail hacía pública la espectacular mansión del matrimonio en Los Ángeles. Un casoplón que está valorado en 16 millones de euros.

Mansión en la que viven Harry y Meghan en Los Ángeles. Gtres

La gigantesca vivienda cuenta con todo tipo de comodidades y servicios y goza de una situación privilegiada ya que está situada en una de las zonas más lujosas de Los Ángeles, Beverly Hills. En un enclave de ensueño sobre una colina, la mansión, perteneciente al magnate de Hollywood Tyler Perry (50), dispone de 8 habitaciones, 12 baños y una gran parcela con piscina desde la que se puede ver las magníficas vistas de la ciudad.

[Más información: Harry y Meghan, dos años de casados: las 19 curiosidades que dejó su boda de cuento de hadas]