La llegada de Alessandro Lequio (59 años) a la vida de Ana García Obregón (65) supuso un tsunami para los medios de comunicación. El conde italiano y la actriz española protagonizaron una de las historias de amor más controvertidas del panorama nacional con una tercera persona en discordia: Antonia Dell'Atte (60), primera mujer de Lequio y madre de su por entones único hijo, Clemente. Los tres hicieron historia en la hemeroteca sentimental de España en un cruce de acusaciones a tres bandas que solo encontró cierta calma cuando en junio de 1992 llegaba al mundo Álex Lequio, el único hijo de Ana y Alessandro. Ese niño de rizos rubios que ha fallecido a los 27 años a causa del cáncer dejando rotos a sus padres, pero unidos. Siempre juntos.  

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En aquel momento de finales de 1991, el alumbramiento de Álex era la mayor ilusión para sus padres. Desde que la actriz anunciase su embarazo vivía una etapa plena y feliz, e incluso no dudó en desmarcarse de una vengativa Dell'Atte que no paraba de pisar platós de televisión para enturbiar la felicidad de la pareja y señalar a Ana como esa mujer que se inmiscuyó en su matrimonio. García Obregón nunca lo vio así y llegó a asegurar en diversas entrevistas que su vida había dado un vuelco de 180 grados con la inminente llegada de Álex y que perdonaba todo lo que Antonia pudiese decir sobre ella. "No le guardo rencor", era su máxima. Con la llegada del pequeño Álex todo era dulce para la excelsa pareja.

Alessandro y Silvia cenando en un restaurante en 1995. Gtres

Vivían, por fin, tras el maremoto mediático, con gran tranquilidad hasta que en 1994 todo se vino abajo. Un jueves -antes las revistas del corazón se ponían a la venta ese día, no los miércoles como en la actualidad-, a escasos minutos de comenzar en directo el programa ¿Qué Apostamos?, Ana vio la portada de la revista ¡HOLA!, esa que cambiaría su vida sentimental para siempre. En la portada se veía a Alessandro con otra mujer, con la azafata Silvia Tinao. Ambos felices jugando al golf. Era la historia de una traición. En la actualidad, Tinao vive alejada de los medios de comunicación, a los que nunca se mostró muy afín. Es una mujer discreta de la que poco se conoce. Decidió apartarse de todo y ha sido coherente en estos años. Perfil bajo y vida anónima. 

Pero antes de detenernos en su discreta vida actual, viajemos al pasado. Así recordaba García Obregón las imágenes de la infidelidad del conde: "Salió en una portada con una mujer. Ese día teníamos el Qué apostamos en directo. Yo no paraba de llorar. Le dije a Ramón García (58) 'soy la cornuda nacional'. Ese momento fue muy duro". Esa noche la actriz tuvo que tragarse las lágrimas y salir a escena con la mejor de sus sonrisas. Lequio, el padre de su hijo, que apenas si contaba con dos años, le había sifo infiel con Tinao, una azafata de Iberia. En las imágenes se veía a la pareja caminando por el green en los primeros días de su historia de amor. Alessandro, tras romper con Ana, se fue a vivir a Italia junto a Tinao

El anuncio del embarazo de Ana en 1991.

Antes de ponerle las maletas en la puerta a Lequio y de discutir fuertemente en una cena entre amigos, Ana se fue con su hijo a la casa familiar que tienen en la Costa de los Pinos, en Palma de Mallorca. Allí reflexionó. Pese a todo, la actriz se tragó el dolor y siempre permitió al padre ver a su niño cuanto quisiera, nunca le impidió entrar en casa y ejercer cuando le tocase. Él continuó su idilio con Silvia Tinao y sus viajes a Italia eran constantes, aunque se alquiló un apartamento en La Moraleja, donde hacía vida cuando estaba en Madrid. En este punto del relato, pese a seguir su historia con Tinao, Alessandro continuaba queriendo volver con Obregón. Y ella, harta, hizo lo mismo que Dell'Atte con Lequio años atrás: grabar esas conversaciones pretendidamente sentimentales y de arrepentimiento con ella y mostrárselas a Silvia Tinao.

Así lo cuenta Obregón en su libro autobiográfico, Así soy yo: "Cuando estaba embarazada de Álex, Antonia había grabado a Alessandro en un momento en el que tuvimos un enfado y me dejaba en mal lugar. Eso me dio una idea a mí. Todo el mundo sabe que me puso los cuernos, fue una época dolorosa y fui la cornuda nacional. Se fue de casa pero me seguía llamando y yo grababa esas conversaciones. Me decía que quería volver conmigo y que su amante tenía celulitis, así que grabé esa conversación, llamé a la  puerta de la amante  le di la cinta. Lo dejaron". Años más tarde, Lequio bromearía con este pasaje en AR: "Estar con las dos (con Ana y con Silvia) hubiera sido más práctico"

Con el paso del tiempo, Alessandro reflexionó sobre su historia de amor con Tinao: "He querido mucho a Silvia. Siempre se ha portado fenomenal conmigo, aunque no la haya correspondido como se merecía. De todos modos, considero que nuestra relación nos enriqueció mucho a los dos. Con ella aprendí a poner en práctica el verbo compartir, que hasta entonces yo confundía con dar y recibir". De ella, de Silvia, siempre le quedó su afición al golf. Más tarde, mientras Alessandro probaba suerte en el mundo de la moda -y otros nombres femeninos entraban en su ajetreada vida amorosa como Mar Flores (50)-, Silvia Tinao fue desapareciendo de ese foco mediático con el que nunca se sintió bien. Se desdibujó a nivel de papel couché

Tal y como reza el libro La dolce vita de Alessandro Lequio, Tinao nunca fue carne de celebridad. Ella siempre fue feliz "volando con cofia y mandil de seda", jugando al golf y "divirtiéndose con sus hijos". Exmujer del empresario Claudio Montes, argentino con el que tuvo a dos vástagos, Claudia y Marco. Retirada de la prensa desde aquellos locos años noventa, con el paso inexorable del tiempo Silvia consiguió volver a vivir con la tranquilidad y el anonimato que ella siempre quiso y reclamó. Han sido incontables las ocasiones en que le ofrecieron ingentes cantidades de dinero para hablar, pero siempre fue un no como respuesta. 

En su Instagram tan solo comparte momentos con sus animales, paisajes bonitos y también es poco dada a la exposición virtual. Su vida, de puertas para adentro. Tan solo algunos periodistas en la actualidad son capaces de arrojar luz sobre su vida. "Ella tomó la decisión de desaparecer y lo logró con mucho esfuerzo. Fueron meses muy intensos en los que lidió con mucha presión", cuenta un veterano periodista a JALEOS. Cerró su vida a cal y canto a cualquier posible resquicio mediático y se desliza a este medio que "vive por y para los suyos. Sus hijos son su mayor orgullo y es una madre feliz". Silvia continúa con sus aficiones de siempre, el golf y viajar. Este medio no ha podido confirmar si mantiene relación alguna con Alesandro Lequio en la actualidad o si, al igual que su exposición pública, forma parte de un pasado más que olvidado. 

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