Entre los muchos hitos que Gran Hermano 1 marcó en la historia de la televisión, hubo uno que tuvo que ver con la convivencia de los 14 concursantes, y es que los seguidores del reality pudieron ser testigos en directo del nacimiento de varias parejas en la casa, por aquel entonces situada en Soto del Real.

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Compartir aquellas cuatro paredes repletas de cámaras generó enormes vínculos entre los participantes a los pocos días de convivencia, demostrando así que el concurso magnifica los sentimientos y dejando para la posteridad momentos y frases como aquel "No os preocupéis, que me voy a casar con ella" de Jorge Berrocal (45) a los 11 días de conocer a María José Galera.

Pero hubo otro par de concursantes que conquistaron a la audiencia con su romántica. Israel Pita y Silvia Casado, la pareja que abandonó junta el programa para no renunciar a seguir disfrutando del amor que acababa de nacer.

Silvia abandonó el concurso al conocer que Israel era el expulsado. Mediaset

Israel fue el segundo expulsado de la edición tras una dolorasa semana, pues se batía frente a su amada Silvia, siendo los únicos nominados y, por tanto, sabiendo que la decisión del público separaría sus caminos.

Sin embargo, ella no estaba dispuesta a aceptar ese destino: "Pues nos vamos los dos", exclamó en cuanto la audiencia sentenció a su novio, siendo esa espontánea consigna otra de las frases que ya están escritas en los anales de la historia televisiva.

Tras aquella abrupta salida del concurso, la pareja siguió con su idilio durante dos años. Pero el final de la relación llegaría de forma igual de repentina que el comienzo, ya que Israel y Silvia se separaban en 2003, cuando ella estaba a punto de dar a luz a Hugo, el hijo en común de la pareja.

Israel y Silvia acabaron separándose antes de tener a su hijo en común. Gtres

Mientras que él trató de exprimir su popularidad colaborando en programas televisivos como Día a día con María Teresa Campos (78), ella optó por volver a su Málaga natal junto a su hijo para probar suerte como empresaria. Por ello, Israel acabó dejándolo todo para estar junto a su retoño, trasladándose también a la ciudad andaluza y retomando su antigua profesión de celador.

Actualmente, a ambos les va muy bien en el terreno profesional. Israel trabaja en una clínica privada, donde estos días está luchando en primera línea de batalla contra la pandemia del coronavirus. "Mi vida ha cambiado totalmente y la que tengo ahora me gusta mucho", explicaba el exconcursante en una entrevista a La Voz de Galicia.

Silvia, por su parte, también retomó su trabajo como peluquera, emprendiendo su propio negocio como estilista de novias. "Mucha gente aún dice: 'Me ha peinado la de Gran Hermano'", comentaba a Diario Sur.

En lo sentimental tampoco les ha ido mal. Ella volvió a enamorarse y tuvo a su segundo "pollito" -como llama cariñosamente a sus dos hijos-, Marco. Israel también rehizo su vida junto a Sandra, una enfermera con la que se casó en 2010 y con quien tiene otra hija, Mía, que acaba de cumplir tres años.

A pesar de tomar caminos separados, Israel y Silvia mantienen una excelente relación y forman, con los hijos de ambos, una atípica familia que comparte numerosos momentos, como queda constancia en las redes sociales de ambos.

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