María Patiño.
María Patiño regresa a la televisión: colabora con Marc Giró tras casi un año alejada y con "ayuda psicológica"
Después de meses fuera de la pantalla, la periodista volverá a ponerse delante de las cámaras en el programa 'Cara al Show', en laSexta.
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María Patiño ha decidido regresar a la televisión después de atravesar uno de los periodos más difíciles de su carrera.
La periodista volverá a ponerse delante de las cámaras en Cara al show, el programa de La Sexta presentado por Marc Giró, primero como entrevistada y después con una colaboración cuyo formato todavía está por definir.
No será una vuelta cualquiera. Llega después de meses de aislamiento, terapia y preguntas sin respuesta. Y con una condición que antes no se permitía: elegir.
"Quiero volver a la tele, lo necesito"
La propia Patiño ha anunciado sus planes en una entrevista con El País, en la que repasa el golpe que supuso el final de La familia de la tele, en RTVE, y la posterior cancelación de No somos nadie, en TEN. El primer formato desapareció en el verano de 2025; el segundo, a comienzos de 2026. Desde entonces, la periodista, acostumbrada a encadenar proyectos durante décadas, ha pasado casi un año lejos de los platós.
La propuesta para volver llegó de alguien conocido. Santi Villas, codirector y productor ejecutivo de Cara al show, la llamó el pasado verano. Ambos se conocen desde la etapa de Sabor a ti, y Villas le planteó participar en el espacio.
Patiño no se veía preparada. "¡Cómo voy a ir a la tele si estoy como Mowgli, asalvajada?", le respondió. Tras el verano retomaron la conversación. Ahora el acuerdo está encarrilado.
"Vuelvo", afirma. En una semana, según explicó al diario, Marc Giró la entrevistará. Después llegará "algún tipo de colaboración", todavía pendiente de concretar.
No habrá, al menos por ahora, un compromiso cerrado que le impida valorar otras propuestas. Patiño ha aprendido a decir que no. "Quiero volver a la tele, lo necesito, pero en mis términos. He llegado a ese lugar, a ese punto, donde puedo elegir", explica en el citado diario.
"Llegué a ser incapaz de encender la tele"
El paréntesis no ha sido el descanso que podría imaginarse desde fuera. Patiño describe aquellos meses como una etapa de angustia, marcada por la dificultad para concentrarse, dormir o hacer algo tan sencillo como coger un tren para visitar a su familia en Sevilla.
"Intentaba leer, pero no me concentraba. Intentaba dormir, pero no podía. Mi familia vive en Sevilla, pero no era capaz ni de coger el AVE para ir a verlos. Tuve que pedir ayuda psicológica", reconoce.
Empezó terapia y recurrió al deporte para recuperar cierta estabilidad. Pero el malestar no desapareció de un día para otro. Durante un tiempo, incluso encender la televisión le resultaba doloroso. "Llegué a ser incapaz de encender la tele porque me hacía daño", cuenta. La pantalla, que durante años había sido su lugar de trabajo, se convirtió en algo que prefería evitar.
El resentimiento también formó parte de ese proceso. "Aceptar algo que no logro entender. No sé por qué he tenido que pagar este peaje", dice sobre lo que más le costó asumir. Hubo rabia, aislamiento y llamadas que decidió no responder. No quería compartir su dolor mientras todavía estaba intentando entenderlo. "Cuento que estoy mal cuando ya lo he pasado. Odio el victimismo", explica.
La estabilidad económica le permitió atravesar ese periodo sin aceptar cualquier oferta por necesidad. "Afortunadamente, tengo unos ahorros que me han permitido llegar hasta aquí", señala. También reconoce que haberse criado en una familia de clase media le ayudó a mantener una vida cotidiana sin grandes cambios materiales. El problema no era cómo llenar las horas, sino cómo recuperar las ganas de volver a trabajar.
Las heridas del final de 'Sálvame'
En su entrevista, Patiño también aborda la relación con algunos antiguos compañeros y su malestar ante quienes han renegado de la etapa de Sálvame, el programa que marcó buena parte de su trayectoria. Menciona expresamente a Terelu Campos y Carmen Borrego, y explica que le ha sorprendido escuchar ahora críticas sobre una época que, mientras la vivían, parecía muy distinta.
"He sentido decepción y rechazo hacia personas que han rechazado nuestro pasado", afirma. Y añade una comparación que resume su reproche: "Negar donde has trabajado es como negar el barrio donde naciste o la familia que te ha criado".
También recuerda las dificultades de La familia de la tele, el espacio de RTVE que reunió a varios rostros vinculados a aquel universo televisivo. A su juicio, el programa acumuló demasiadas expectativas y no permitió que sus integrantes desarrollaran su trabajo con naturalidad. "Tú no puedes tener una gran orquesta sinfónica con tres tenores y que nadie pueda cantar", resume.
Cuando le comunicaron la cancelación, sintió alivio, aunque después llegara la incertidumbre sobre su futuro.
Su relación con Telecinco tampoco parece tener una salida a la vista. Cree que la cadena no la quiere: "Mi imagen está anulada". La periodista considera que no entiende los motivos por los que la empresa de Fuencarral dejó de contar con ella.
Su regreso, en La Sexta, supone, por tanto, una nueva vía profesional fuera de la cadena en la que construyó una parte esencial de su carrera.
El apoyo de Jorge Javier
Entre las personas que han permanecido cerca durante estos meses destaca Jorge Javier Vázquez. Patiño asegura que ha estado pendiente de ella y que ambos mantienen el contacto de forma habitual. Se conocen desde hace mucho tiempo, desde la etapa en la que el presentador trabajaba en la revista Pronto.
Sobre su compañero tiene palabras afectuosas. "El Jorge puñetero, el Jorge porculero que a mí me gusta, ha vuelto", comenta. En un periodo en el que se ha sentido apartada de la televisión, ese vínculo ha sido uno de los que ha conservado.
Patiño tampoco da por muerto el género que ha ocupado buena parte de su vida profesional. Cita como ejemplo a Belén Esteban, que volvió a sentarse en un plató (en ¡De viernes!) y logró una audiencia cercana al 20%, según recuerda. Para ella, el interés por la crónica social sigue existiendo, aunque considera que la política ha ganado terreno en los programas de entretenimiento.
Eso no significa que le convenza el rumbo actual del sector. Su diagnóstico es tajante: "A mí me agrede ver el corazón de hoy en día. Me agrede y me aburre. Me parece demasiado previsible".