Mario Casas y una panorámica del pueblo cántabro de Noja.

Mario Casas y una panorámica del pueblo cántabro de Noja. iStock y GTRES

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El refugio de Mario Casas (40): un pueblo de 2.600 habitantes, iglesia del s. XVI y casa familiar reformada por su padre

En este rincón de la costa cántabra, la familia del actor tiene una casa donde desconectar del foco mediático.

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Marco Almodóvar
Publicada

Mario Casas tiene en Noja uno de esos lugares a los que siempre apetece volver.

Aunque nació en A Coruña hace 40 años, el actor ha pasado buena parte de sus veranos en esta localidad cántabra junto a sus padres y sus hermanos.

Con los años, este municipio pesquero se ha convertido en uno de sus destinos habituales para descansar y disfrutar de unos días en familia.

En Noja, Mario puede alejarse de la exposición que acompaña a su profesión. Allí hace vida como cualquier otro vecino: pasea con sus perros, hace deporte o disfruta de la gastronomía del norte.

Y es que allí, la familia Casas posee una vivienda que durante años ha servido como punto de encuentro de Mario con sus hermanos, Sheila, Christian, Óscar y Daniel.

De hecho, el actor fue visto este verano junto a su pareja, Melyssa Pinto, en la playa de Isla, a apenas 10 kilómetros de Noja. De hecho, ella subió una fotografía en Instagram en el restaurante El Pescador.

Fue su padre, Ramón Casas, vinculado profesionalmente a la construcción y las reformas, el encargado de hacer la reforma.

Noja ronda los 2.600 habitantes censados y durante buena parte del año mantiene el ambiente tranquilo de una localidad costera.

En verano la situación cambia y el municipio se llena de visitantes atraídos, principalmente, por sus playas.

La más conocida es Trengandín, un enorme arenal de arena dorada que cambia con las mareas. Cuando el mar baja, aparecen las formaciones rocosas que salpican buena parte de la playa.

Ris, por su parte, mira directamente al Cantábrico y es uno de los lugares preferidos para practicar surf y otros deportes de agua.

Pero el mar no es el único atractivo de Noja. Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, muy próximas al pueblo, forman un importante espacio natural protegido.

En cuanto al patrimonio, quien se pasee por Noja se topará con antiguas casas señoriales. Una de ellas es la casa-palacio de Venero o el Palacio de Velasco.

También merece una visita la iglesia parroquial de San Pedro, cuya torre destaca sobre el resto de edificaciones de Noja. Construida entre los siglos XV y XVI, es un templo de estilo gótico con elementos renacentistas.

Atractivo en otoño

Noja también ofrece otra cara en otoño. Cuando las temperaturas bajan, las playas se vacían y el bullicio del verano desaparece, las rutas por la naturaleza cobran protagonismo.

La Senda de la Marisma de Joyel, el Camino de Playa de Quejo o los senderos del Monte del Brusco permiten adentrarse en paisajes de bruma, acantilados y miradores. El aire fresco y un Cantábrico más bravo contemplan la estampa.

Vista panorámica de los humedales de Joyel en Cantabria

Vista panorámica de los humedales de Joyel en Cantabria iStock

Como es lógico, la gastronomía de Noja está marcada por su cercanía al mar. Entre sus platos y productos más habituales destacan el sorropotún, las rabas, las anchoas, los pescados y mariscos frescos y las cocochas de merluza.

Todo ello acompañado de productos de la huerta cántabra y dulces tradicionales.