Karmele Marchante, colaboradora de 'De lunes a viernes'.

Karmele Marchante, colaboradora de 'De lunes a viernes'. Mediaset España

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Karmele Marchante, 79 años: "Mi infancia fue triste. No tenía ni juguetes, cumpleaños ni amigas. Viví con mis abuelos en Tortosa"

La periodista recuerda una infancia marcada por la ausencia de afecto, la dureza de su padre y la soledad en Tortosa.

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Marco Almodóvar
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El paso de los años convierte los recuerdos en un territorio al que volver con una mezcla de nostalgia y dolor. Hay infancias felices, que se recuerdan por los juegos y las risas de verano. Otras, en cambio, no lo son tanto.

Fue el caso de Karmele Marchante. La periodista ha llegado a reconocer que sus primeros años de vida fueron una etapa de soledad y falta de cariño. De ahí que tuviera una madurez adelantada a su tiempo.

La catalana, que ha vuelto a la televisión como colaboradora del programa de Telecinco De lunes a viernes, ha echado la vista atrás en varias entrevistas.

Karmele fue una niña que creció entre ausencias. "Mi infancia fue triste. No tenía muñecas, ni ositos de peluche, ni cumpleaños, ni amigas, ni nada. Estuve con mis abuelos, y en un entorno muy cerrado de Tortosa", contó a La Vanguardia en 2023, con motivo del lanzamiento de su libro No me callo.

Su abuela fue un pilar fundamental por entonces. Karmele la definía como una mujer "emprendedora" -regentaba la tienda Casa Barrobés- y matriarca de la familia. Con ella creció, porque sus padres la 'abandonaron'.

"Recuerdo que tenía una hucha donde metía dinero para poder ir a ver a mi mamá, mi papá y mi hermanita", dijo.

La relación con su padre fue una de las heridas más profundas de esa etapa. No soportaba el ambiente cultural de Tortosa ni el uso del catalán.

Karmele Marchante, Lydia Lozano, Antonio Sánchez Casado, Aurelio Manzano, Ximo Rovira y Jesús Mariñas en 'Tómbola'..

Karmele Marchante, Lydia Lozano, Antonio Sánchez Casado, Aurelio Manzano, Ximo Rovira y Jesús Mariñas en 'Tómbola'.. Canal 9

El episodio más tenso ocurrió cuando una amiga del colegio la llamó por teléfono y estuvieron hablando en catalán. "Mi padre salió y me pegó una bofetada que me tiró al suelo", narra en el libro. "Nunca le perdoné la severidad, la dureza y la crueldad con la que me trató".

Sobre su madre, con quien lograría reconciliarse poco antes de su muerte, siempre reprochó la actitud pasiva que mantenía durante los enfrentamientos con su padre. "Un día sacó una pistola de un cajón y me dijo que estaba cargada y que me iba a matar", llegó a recordar.

Aquella turbulenta infancia moldeó una personalidad inconformista que con el tiempo se convertiría en una de sus principales señas de identidad. "Siempre he sido así. De niña ya daba la matraca y ni me callaba nunca".

A los 12 años, su padre la llevó a Barcelona, alejándola de la vida que había construido junto a sus abuelos. Luego, estudió Periodismo en la Universidad de Navarra, aunque su activismo hizo que la expulsaran y tuviera que continuar la carrera en Barcelona.

Fue en ese momento cuando optó por dejar de utilizar su nombre de nacimiento, Carme, y pasó a llamarse Karmele, la forma en euskera, como reflejo de una identidad más acorde con sus convicciones y su carácter inconformista.

Tras sus inicios en la prensa escrita -fue directora de la revista Star-, Karmele dio el salto a televisión y se convirtió en uno de los rostros más populares de la crónica social.

A finales de los 90 alcanzó una enorme notoriedad como tertuliana en Tómbola -famosísimos eran los '¡qué te calles, Karmele! del fallecido Jesús Mariñas- y, años después, pasó por Sálvame.