Pocholo en 'El Hormiguero'.

Pocholo en 'El Hormiguero'.

Bluper

Pocholo, 63 años: "Antes bebía lo que me echasen y tardaba 5 o 6 días en irme de la fiesta. Ahora hago cosas diferentes"

El televisivo ha confesado cuál es su mejor remedio para combatir la resaca.

Más información: Jorge Javier Vázquez, 55 años, sobre su infancia: "Me sentía el único 'marica' del universo y mis padres me metieron en el Opus Dei"

Publicada

Si hay un personaje capaz de representar el espíritu más libre, extravagante y festivo de Ibiza, ese es sin duda Pocholo-Martínez Bordiú. Aventurero, nómada por naturaleza y fiel a su filosofía de vivir el presente, el madrileño lleva décadas siendo uno de los rostros más reconocibles de la isla.

"Yo soy fiesta pura", reconocía sin tapujos durante una de sus visitas a El Hormiguero. Durante años fue uno de los grandes protagonistas de la noche ibicenca. De hecho, algunas de sus historias se han convertido casi en leyenda.

Una de tantas historias disfrutadas fue la época de las famosas fiestas clandestinas que organizaban en lugares remotos de la isla.

Pocholo Martínez-Bordiú.

Pocholo Martínez-Bordiú. Gtres

"Ponía en el periódico un anuncio que decía: "¿Has perdido un medallón?". Esa era la clave", recordó. Para encontrar el lugar de celebración dejaba incluso un rastro de aceite en el suelo que servía de guía a los asistentes.

"Todos iban como si fuera un camping. Hacíamos una zona de baile y otra de baño. Como no había dinero, intercambiábamos bebida por ropa, cosas de artesanía... Lo único que vendíamos era unos medallones para costear los gastos".

Aquellas celebraciones podrían prolongarse durante casi una semana. "Tardábamos 5 o 6 días en irnos, era imposible irse porque era un sitio tan recóndito que la gente aparcaba los coches y luego para irse con el coche no podías irte", relataba entre risas.

Su estilo de vida también fue extremo durante muchos años. "Sigo siendo el mismo, pero ya no bebo alcohol. Antes bebía lo que me echasen, pero llega un momento dado en que los hábitos se deshacen. Ahora hago cosas diferentes. Es que si no, me moría".

Eso sí, de aquella etapa conserva anécdotas tan surrealistas como su supuesto remedio contra la resaca. "La resaca se evita con una bebida que se llama Bullshot. Es rabo de buey mezclado con vodka, pimienta y zumo de limón. Eso te lo metes a la mañana siguiente y funciona".

Lejos de los hoteles de lujo o las grandes mansiones que muchos asocian a Ibiza, Pocholo sigue apostando por el contacto con la naturaleza. Su hogar es un singular camión al que ha bautizado como su refugio particular.

Pocholo disfrutando de Ibiza.

Pocholo disfrutando de Ibiza. GTRES

"Es un Pegaso Gadafi al que le puse un vagón de tren de mercancías de metal atrás. En la cabina he puesto seis asientos y no tiene baño, pero sí ducha. Me encanta vivir así. Es como vivir en la naturaleza y moverte con ella", ha contado en alguna que otra ocasión.

A sus 63 años, Pocholo continúa manteniendo intacta la esencia que le convirtió en un icono. Podría decirse que es el rey de la noche ibicenca por excelencia.