Sitges y su iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla.

Sitges y su iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla. iStock

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El paseo marítimo perfecto para recorrer a pie: 25 kilómetros, un templo del siglo XVII y donde mejor se come arroz marinero

Situado a 35 kilómetros de Barcelona, este destino combina historia, arquitectura y una de las fachadas al mar más reconocibles del Mediterráneo.

Más información: El paseo marítimo perfecto para recorrer a pie: 2,5 kilómetros, un palacio del siglo XVI y donde probar la cocina de Arguiñano

Marco Almodóvar
Publicada

Pocos lugares cautivan tanto como lo hace Sitges. Situado en la comarca del Garraf, a 35 kilómetros de Barcelona, se sitúa una de las fachadas marítimas más bonitas de nuestro país.

Un rincón del Mediterráneo que ha seducido durante a generaciones a artistas, viajeros y vecinos.

Su temperatura agradable y la silueta inconfundible de la iglesia frente al mar, invitan a dejar el coche atrás para recorrer a pie este municipio de poco más de 32.000 habitantes que cada mes de octubre acoge su festival de cine.

El mejor punto de partida es su Paseo Marítimo, la gran columna vertebral del pueblo. Sus 2,5 kilómetros de recorrido completamente llano y peatonal, acompañados por un carril bici, conectan el emblemático peñón de La Punta con los Jardines de Terramar.

A lo largo del trayecto, las palmeras se suceden junto a una panorámica abierta al Mediterráneo, libre de grandes bloques de edificios que rompan la perspectiva.

Caminar por este paseo es también un ejercicio de contraste. A la izquierda, el rumor constante de las olas y playas urbanas como L'Estanyol o Riera Xica.

A la derecha, un auténtico catálogo de arquitectura indiana. Son villas y palacetes construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX por los sitgetanos que emigraron a Cuba en busca de fortuna y regresaron convertidos en prósperos propietarios.

Atardecer en Sitges.

Atardecer en Sitges. iStock

Cuando el sol comienza a descender, el escenario alcanza uno de sus momentos más mágicos. La luz dorada se refleja sobre la piedra de la iglesia y tiñe el horizonte de tonos cálidos, una imagen que cautivó a artistas modernistas como Santiago Rusiñol.

Símbolo de Sitges

La protagonista indiscutible del Paseo Marítimo de Sitges es la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla.

Levantada desde 1665 sobre los restos de antiguos templos medievales destruidos durante conflictos bélicos, este edificio barroco se alza sobre el promontorio rocoso de La Punta, dividiendo la fachada marítima en dos sectores.

Su característica silueta asimétrica se debe a que el campanario más alto, convertido hoy en símbolo del municipio, fue añadido en 1863.

Más allá de su valor arquitectónico, el templo es el corazón cultural de Sitges.

Los castellers durante las Fiestas de Santa Tecla en Sitges.

Los castellers durante las Fiestas de Santa Tecla en Sitges. Visit Sitges

Sus escalinatas se transforman cada verano en escenario principal de las fiestas mayores, donde los castellers y los bailes populares reúnen a miles de personas.

En su interior, además, conserva un valioso órgano barroco fechado en 1697.

Qué comer en Sitges

Después de un agradable paseo por Sitges, toca reponer fuerzas con una recompensa gastronómica. Y el plato que mejor resumen la identidad marinera local es el Arroz a la Sitgerana, una singular receta de mar y montaña recuperada de antiguos manuscritos.

Su combinación de costilla de cerdo y salchichas artesanales con sepia, gambas y cigalas rompe con los cánones del arroz marinero tradicional.

Paseo marítimo de Sitges.

Paseo marítimo de Sitges. iStock

El toque definitivo lo aporta un chorrito de Malvasía de Sitges, el vino dulce local que añade matices aromáticos y un delicado equilibrio entre tierra y mar.

Antes del arroz, el entrante imprescindible es el xató, una ensalada de escarola, bacalao desalado, atún y anchoas coronada por una intensa salsa de almendras, avellanas, ñoras y ajo.

Restaurantes históricos frente al paseo marítimo y al Puerto de Aiguadolç mantienen viva esta tradición culinaria con productos procedentes de la lonja de Vilanova i la Geltrú.