Vicente Vallés y la playa del Papagayo, en la isla de Tenerife, en un montaje.

Vicente Vallés y la playa del Papagayo, en la isla de Tenerife, en un montaje.

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La playa donde desconecta Vicente Vallés: 200 metros de arena negra y una joya de aguas cristalinas para bucear

El presentador de Antena 3 se enamoró de este rincón ubicado en el sureste de la isla de Tenerife y se compró una casa.

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Marco Almodóvar
Publicada

A más de 2.000 kilómetros del bullicio de los platós de televisión, Vicente Vallés encuentra su refugio donde recarga pilas junto a su mujer, la también periodista Ángeles Blanco.

El matrimonio televisivo encontró en el sureste de Tenerife su rincón para desconectar del trabajo en sus informativos. Se trata de Abades, una urbanización que pertenece a Poris de Abona, en el municipio de Arico.

No obstante, todo el mundo conoce a este pequeño pueblo costero bañado por las aguas cristalinas del Atlántico como Los Abriguitos.

El presentador de Antena 3 se compró aquí una vivienda hace unos años, después de quedarse completamente enamorado de la zona en unas Navidades.

"Lo pasamos tan bien que decidimos buscar un lugar al que poder volver con frecuencia", reconocía en una entrevista para la revista de la aerolínea Binter. Aseguraba, además, que este enclave les aporta "calma y otro ritmo de vida".

Núcleo urbano de Abades.

Núcleo urbano de Abades.

Y así es. A Los Abriguitos regresa siempre que puede para disfrutar de la paz que ofrece este lugar situado a 45 kilómetros de Santa Cruz de Tenerife.

"Nos encanta el buen tiempo, de manera que esto de meterte en el avión en Madrid con el abrigo puesto y bajarte del avión en cualquiera de las islas con las cholas [chanclas o sandalias], pues es una maravilla", decía.

Pero, más allá de ser segunda residencia para largas temporadas, Abades es una opción que contempla Vallés para cuando le toque jubilarse. Aquí podrá disfrutar del tiempo, sin la necesidad de estar pendiente del reloj constantemente.

El núcleo urbano destaca por su estética uniforme. Está formado por cerca de 800 viviendas de color blanco construidas entre finales de los 70 y principios de los 90 que contrastan con el paisaje volcánico circundante.

A diferencia de los grandes centros turísticos del sur de la isla, Abades ofrece un refugio lejos del bullicio, ideal para quienes buscan desconexión, tranquilidad y un ritmo de vida pausado.

Muy cerca, se halla un antiguo sanatorio para leprosos que nunca llegó a habitarse. Este conjunto de estructuras inacabadas -incluye una iglesia con una gigantesca cruz en lo alto- confiere al entorno un aire de 'pueblo fantasma' que despierta la curiosidad de los turistas.

Sanatorio abandonado de Abades, en Tenerife.

Sanatorio abandonado de Abades, en Tenerife.

En las temporadas de vacaciones, Vicente Vallés puede pegarse un chapuzón en la playa Los Abriguitos. Pese a sus reducidas dimensiones (160 metros de largo y 40 de ancho), su fina arena volcánica y sus aguas tranquilas la hacen perfecta para disfrutar en familia.

La playa cuenta con un acceso sencillo y tiene una amplia zona de aparcamiento.

Pero, si algo destaca de Los Abriguitos es que es una verdadera joya para los amantes del buceo. Se trata de una playa muy popular como zona de inmersión debido a su facilidad de entrada al agua y a la belleza del fondo marino.

Para comer, Abades cuenta con varios bares, donde se puede comer pescado fresco y marisco que llega directamente de la lonja.