Pablo Ojeda, en 'Ex. La vida después'.

Pablo Ojeda, en 'Ex. La vida después'. Mediaset España

Bluper

Pablo Ojeda, sobre su adicción al juego: "Estuve a punto de vender un riñón. Me ofrecieron 60.000 euros"

El nutricionista de laSexta visitó 'Ex. La vida después' y se sinceró sobre su ludopatía, que le llevó a intentar quitarse la vida.

Más información: "Quedo como el tontaco de España": Évole paraliza su entrevista a Quevedo tras su inesperada espantada

Publicada
Actualizada

Colaborador habitual de laSexta, en espacios como Más vale tarde o La Roca, Pablo Ojeda saltó por una noche de cadena para abrirse por completo en Ex. La vida después, el programa de Ana Milán.

En Cuatro, el nutricionista se sinceró sobre una complicada etapa de su vida, la de la adicción al juego, aunque ya había hablado de ello en otras ocasiones. Ojeda incluso escribió un libro, Cuando me alimenté del juego, publicado el año pasado.

“Era el clásico niño que no tenía problemas”, señaló el experto en nutrición y dietética, a la par que tampoco “tenía aspiraciones”. En cierto modo, se encontraba “vacío”.

Pero cuando de verdad todo cambió fue por “un episodio de bullying”. “Antiguamente, no se decía así. Se decía que tenías compañeros cabroncetes. Era algo que teníamos como asumido”, reconoció el rostro de la cadena de Atresmedia.

En su adolescencia, Ojeda se operó de las dos rodillas: “Estuve 10 meses en silla de ruedas, cogí mucho peso. Tenía que andar con muletas. Era la época de Crónicas Marcianas y ahí colaboraba un cómico que se llamaba Mariano Mariano”.

Así, se burlaban del invitado del formato de Vodevil TV de este miércoles llamándole “Mariano Mariano”. El humorista siempre ha aparecido en televisión con muletas por secuelas de una poliomielitis que sufrió de joven.

“A partir de ahí, inicié esos problemas psicológicos”, aceptó Pablo, revelando que sus padres “no se daban cuenta de la situación”. “No estaban formados para ello”, añadió la presentadora de Mediaset.

Pablo Ojeda, en 'Ex. La vida después'.

Pablo Ojeda, en 'Ex. La vida después'. Mediaset España

El sevillano sitúa el principio de su ludopatía el día que abrieron un bar de juego debajo de su casa. “Estaba aburrido, bajé y me tomé una cerveza barata. Ahí el alcohol es barato. Tenía 5 euros, se los eché a la máquina y me tocaron 80”.

Ese hecho inyectó a Pablo pura “dopamina”. “Te subes a tu casa con una sensación muy agradable. Peligrosamente agradable. Con mi mente desestructurada, con tendencia al descontrol de impulsos, yo buscaba esa sensación”.

El nutricionista Pablo Ojeda habla sobre la ludopatía que superó: "El ludópata no quiere ganar, quiere buscar la sensación de ganar"

“En mi caso, lo malo lo olvidaba de manera inmediata. Yo me gastaba 100 euros y me tocaban 10 euros, y no me acordaba de los 90 perdidos. El ludópata no quiere ganar, quiere buscar la sensación de ganar”, recalcó.

La ludopatía empujó a Ojeda al borde del precipicio, hasta el punto de haber intentado suicidarse dos veces. “La gente me pregunta mucho por lo del riñón, pero no me pregunta sobre el tema del suicidio”.

Y es que no es que el nutricionista pensara en vender un riñón, porque con uno “también se puede vivir perfectamente”. Es que llegó a iniciar los trámites para hacerlo: “Tenía un billete de tren a Madrid para hablarlo”.

Ojeda reveló que llegaron a ofrecerle “60.000 euros” por realizarse la operación, al igual que vendió su coche en la puerta de un casino o dejó de pagar facturas por no poder hacer frente a las deudas que le generaba el juego.