El presentador Marc Giró.

El presentador Marc Giró.

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Marc Giró, sobre su familia de "excéntricos": "Yo de pequeño creía que era gitano, la profesora llamó a mis padres intrigada"

El presentador, que acaba de fichar por laSexta, abre el álbum de recuerdos de su infancia en su entrevista con Jordi Évole en 'Lo de Évole'.

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"Soy de una familia en la que está mal visto no leer. Mi padre con 7 u 8 años ya quería que me leyera a Josep Pla". Así arranca el testimonio de Marc Giró al hablar de su infancia y su familia en Lo de Évole.

Con motivo de su fichaje en laSexta, donde presentará Cara al Show, el presentador ha concedido una entrevista a Jordi Évole. En ella revela que fue criado en Barcelona, en un hogar poco convencional.

Sus padres no eran "nada estrictos". Daban prioridad a la libertad individual. Y a la cultura. "Qué suerte haber tenido a mi alrededor a gente civilizada, cristiana en el sentido de cristianismo, que no machacan. En mi casa son excéntricos todos. Y nos han tratado como a adultos", detalla.

Marc Giró, en su entrevista con Jordi Évole en 'Lo de Évole'.

Marc Giró, en su entrevista con Jordi Évole en 'Lo de Évole'. laSexta.

"Vivíamos al lado de la Filmoteca"

"Soy un niñe de los 70 y 80 y ahora todo ha cambiado muchísimo... Nosotros vivíamos al lado de la filmoteca. Mis padres se levantaban y se iban para allá... Mi madre, que ha sido una gran lectora, se leía unos tochos increíbles", destaca en su charla con Évole.

"Somos de una clase social que lo de la cultura era importante, te lo pareciera a ti o no te lo pareciera", apunta. Al igual que sus padres, se convirtió en un devorador de libros: "Yo leo para que me quieran mis papás".

"La primera vez que supe de Pedro Almodóvar fue el día que mi padre me dijo: 'Te he grabado en el VHS una película de Pedro Almodóvar'. Yo tenía unos 12 o 14 años. La ley del deseo, con todo su coño", explica.

Así, entre lecturas y sesiones de cine, llegó a crearse una idea de lo más particular sobre sí mismo. "Yo de pequeño creía que era gitano", sostiene.

"Cuando salíamos del rellano, cada vez que nos encontrábamos con la vecina, me cogía: "¡Ay, este niño, gitanot! 'Pero bueno, ¡qué gitano tan guapo!'. Porque antes a los niños se les tocaba. Te pillaba por banda y te decía: "¡Pero qué guapo! ¿Habéis visto qué gitanos?", añade.

Llegó el día en que "en el colegio nos hicieron contar quién éramos". Él, convencido de que lo que decía su vecina era cierto, espetó: "Soy gitano, tengo un perro que se llama Lope de Vega, y no sé qué cosas más".

El relato de Giró es desternillante: "La profesora llamó a capítulo a mis padres, intrigada". La maestra reconoció: "A mí no me cuadra, no me constaba".

La respuesta de su progenitora resultó aún más surrealista: "Mi madre le dice a la profesora: 'Si el niño dice que es gitano, pues será gitano. La profesora dijo: 'Pues ole'. Luego me enteré de que no era gitano. Una decepción total".

Otra de las anécdotas que comparte Marc Giró de su infancia también tienen que ver con su madre. Otra de sus profesoras se reunió con ella para explicarle una observación sobre su conducta.

"A este niño lo que le pasa es que es superdotado", le comentó. "Mi madre dijo que no. Había ido a tantos psicólogos que los test me los sabía de memoria. Mi madre dijo: 'El niño se sabe ese test perfectamente. Le digo yo que el niño es lelo'.

Marc Giró, en 'Lo de Évole'.

Marc Giró, en 'Lo de Évole'. laSexta.

"De pequeño no tenía pandilla"

Al rememorar sus años de infancia y juventud, Giró ha recalcado que "de pequeño no tenía pandilla" porque "la fidelidad de la pandilla no me ha interesado". Cree que "impide conectar".

Por esta misma razón no está de acuerdo con formar parte de un club privado, a la que en alguna ocasión ha pertenecido.

"La idea de club tiene algo de nos encerramos, estamos aquí en este mundo, nos amurallamos, vivimos una vida bunqueridaza y el muro que hemos puesto a nuestro alrededor, que puede ser físico o mental, no dejan que nos vean. Pero nosotros tampoco vemos lo que hay fuera. Me parece una idea peligrosa", reflexiona.

Al echar la vista atrás a su vida familiar, asegura haberse "aburrido" solo "dos veces". Una de ellas tuvo lugar cuando "me llevaron a Disneyland París". Entonces "me querría morir porque la música era todo el rato ni-ni-ni (tararea sin parar)".

Otra vez, "un primo mío, en el ritual de que un niño llegue a hombre, me llevó al Campo del Barça, que todavía jugaba Maradona".

Para Giró, verse rodeado de gente en un estadio de fútbol fue un verdadero absurdo: "No entendí nada, pasé un frío horroroso, todos pequeñitos... Yo me aburrí, no podía más. Un olor a Frankfurt... Nunca me ha interesado el fútbol ni el deporte en general".

"Yo empatizo con el facha"

En su entrevista con Évole, Marc Giró profundiza también en su ideario político: "Le pido a Dios socialdemocracia".

"El fascismo está por todas partes. Es como cuando eres pequeño y te dice tu madre: 'Si metes los dedos en el enchufe te vas a picar... Estamos en ese punto en España... La mierda está. No la cojamos nosotros, porque te vas a llenar de mierda hasta arriba. Estoy preocupado por esto", destaca.

"Yo he tenido la fortuna de nacer en democracia, de tener una buena vida, de clase trabajadora, sin grandes lujos, pero ni grandes miserias. Una vida económicamente estable", añade. "Como yo sé lo que es esa buena vida, esa buena vida que yo he tenido la quiero para el resto. Eso es ser de izquierdas".

Para él, "ser progresista de izquierdas" es algo que"nunca se acaba, es agotador". Por eso, puede llegar a comprender quien se encuentra en otra tesitura ideológica.

"Yo empatizo perfectamente con el facha. Entiendo a la gente que se hace facha o se hace de ultraderecha. Es comodísimo. Las manzanas son manzanas, las peras son peras, las uvas son uvas... de aquí para allí es lo tuyo, de aquí para allí es lo mío. Está todo clarísimo. Tanto tienes, tanto vales. Mierdas de estas... Eso relaja muchísimo", zanja. "Pero resulta que las cosas no funcionan así. Tienes que ir ensanchando el espacio".