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Si estás cansado de preparar siempre la misma ensalada o buscas una forma diferente de aprovechar los garbanzos que tienes en la despensa, esta receta puede convertirse en una gran aliada en tu cocina.
Con ingredientes sencillos y muy habituales en casa, podrás preparar un plato sabroso, completo y muy fácil de elaborar. A veces no hace falta complicarse demasiado para conseguir una comida que sorprenda.
La propuesta de Joseba Arguiñano combina legumbres con verduras frescas y añade un toque muy especial: la morcilla crujiente. Una mezcla de sabores y texturas que convierte unos simples garbanzos en una receta llena de carácter.
Ingredientes
Ingredientes para unos garbanzos con verduras y morcilla
- 600 g de garbanzos cocidos
- 2 zanahorias
- 8-10 judías verdes
- 1/2 calabacín
- 6-8 champiñones
- 1 morcilla de Burgos
- 2 huevos cocidos
- AOVE
- Sal
- Perejil
Paso 1
Calienta 6-8 cucharadas de aceite en una tartera o cazuela amplia y baja
Paso 2
Pela y pica las zanahorias y añádelas a la cazuela
Paso 3
Limpia y pica las judías verdes, agrégalas y deja que todo se poche junto durante 5 minutos
Paso 4
Pica el calabacín (manteniendo la piel) y limpia y lamina los champiñones
Paso 5
Añade ambos a la cazuela, sazona al gusto y cocina el conjunto durante 10-12 minutos más
Paso 6
Introduce los garbanzos (previamente cocidos y escurridos) en la cazuela con las verduras
Paso 7
Saltea todo junto durante unos minutos
Paso 8
En una sartén aparte, calienta 2-3 cucharadas de aceite
Paso 9
Quita la piel a la morcilla, trocéala y añádela a la sartén para freír
Paso 10
Llega el momento de servir. Añade los garbanzos, la morcilla y dos cuartos de huevo cocido
Paso 11
Termina espolvoreando perejil picado y decora con una hoja del mismo
Además, es una receta versátil que puedes preparar en poco tiempo y adaptar fácilmente con los ingredientes que tengas en casa.
Consejos del chef
Lograr la textura perfecta en un salteado de legumbres no es cuestión de suerte, sino de técnica. Expertos en los fogones coinciden en que el éxito de este plato reside en tres pilares fundamentales: la humedad, el control de la grasa y la limpieza meticulosa del producto fresco.
El primer mandamiento para unos garbanzos salteados impecables es el control de la humedad. Tras enjuagar las legumbres, es importante secarlas con un paño limpio o papel absorbente. Este paso garantiza que el grano se dore mejor en la sartén y quedará más sabroso.
A la hora de trabajar con la morcilla, la clave está en la observación. Aunque es un embutido que suele soltar su propia grasa, la calidad y el tipo de tripa pueden variar. Si al desmenuzarla en la sartén se nota un ambiente seco, Arguiñano recomienda añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Esto no solo facilita una cocción homogénea, sino que asegura esa textura crujiente tan buscada sin que el producto se queme o se pegue.
Morcilla de Burgos
Respecto al tratamiento de los champiñones, el debate sobre el agua sigue vigente, aunque la norma es la sencillez.
Técnica en seco: Si presentan poca tierra, basta con frotarlos suavemente con un paño húmedo o papel de cocina para preservar toda su firmeza.
Lavado rápido: Si la suciedad es persistente, un enjuague rápido bajo el grifo seguido de un escurrido inmediato es perfectamente válido.
