El actor y cantante Carlos Areces.
Carlos Areces: "Fui un niño miedica. Tenía terror a la virilidad de mis compañeros en el vestuario masculino"
EL ESPAÑOL entrevista a uno de los protagonistas de la loca comedia de Atresplayer 'Rafaela y su loco mundo'.
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Cuenta a EL ESPAÑOL Carlos Areces que le cuesta que la gente le tome "en serio". Lo dice porque el actor y cantante es, ahora mismo, uno de los máximos exponentes de la comedia en nuestro país gracias a La que se avecina o Muertos SL.
Muchísimo más disparatada es Rafaela y su loco mundo, la serie que Atresplayer estrenó hace unas semanas y en la que se recupera el humor de Muchacha Nui.
Su papel no tiene nada que ver con el de Dámaso, el empleado de la Funeraria Torregrosa en la serie de Alberto y Laura Caballero. Aquí es Chelo. "Tendría gracia que llevara perilla y calva, ¿eh?", bromea en conversación con este periódico.
A colación de la adolescencia, etapa vital en la que se ubica este loco relato, la mitad de Ojete Calor —la otra es Aníbal Gómez, el creador de Rafaela y su loco mundo—, confiesa que fue un "niño miedica" y que le daba "terror" la "virirlidad de mis compañeros" en el vestuario.
Otro de sus grandes temores es la muerte, como ha reconocido en repetidas ocasiones. "La necesidad me da más miedo que la muerte", asegura Areces, por cuya experiencia sabe que es muy fácil que deje de sonar el teléfono.
"Conseguir vivir de esto me llena de felicidad, me doy con un canto en los dientes. Soy consciente de que la vida de un actor es una montaña rusa", dice.
¿Cómo te ves de mujer?
Tengo un punto,¿no? Y creo que tendría mi público. He oído por ahí en redes que me parezco a Isabel Coixet. Es raro porque me veo desde fuera, como si esa persona no tuviera nada que ver conmigo.
Carlos Areces interpreta a Chelo, amiga de Rafaela en la serie.
¿Lo del color amarillo es por algo?
Eso es porque Aníbal quería distinguir a los personajes y quería que fuera todo muy icónico, muy fácil. Entiendo que infravalorando al público (risas) El amarillo tradicionalmente da mala suerte.
Pues mala suerte no estás teniendo precisamente. ¿Cómo ha sido el proceso de construir al personaje de Chelo?
Ha sido una cosa... (risas) No he dado clases. En realidad no se diferencia mucho de cosas que hemos hecho en Muchacha Nui o en La hora chanante, por lo que ha sido más una vuelta a casa que otra cosa.
¿La gente echaba de menos ese humor tan característico?
Ojalá que sí. No lo sé, Ten en cuenta que nunca fuimos mainstreaming. Con que nos eche de menos un puñadito de personas que decidan meterse a verlo, pues genial.
Joaquín Reyes, Carlos Areces, Aníbal Gómez, Ernesto Sevilla, Arturo Valls, Ingrid Garcia-Jonsson y Carmen Ruiz en la premier de 'Rafaela y su loco mundo'
La serie habla de la adolescencia. ¿Qué te atormentaba por entonces?
Fui más niño miedica que adolescente miedica. No era simplemente molestia, sino terror. En el vestuario masculino, la virilidad de mis compañeros la encontraba un poco agresiva. Tenía muchos miedos, como el miedo a la muerte.
Lo has reconocido en varias ocasiones públicamente.
Sí, no es novedad. Sigo arrastrando la mayor parte de las cosas que temía por entonces.
"La vida del actor es una montaña rusa. De repente lo petas, luego deja de sonar el teléfono y hasta hay gente que piensa en manos negras"
¿No has intentado poner remedio para no pensar en ella de forma recurrente?
Es que no pensar en ella, a mí, me parece un consejo como cuando un amigo que tiene depresión le dices 'pero no te preocupes'. Este consejo coges y te lo metes por el culo, porque no sirve para nada. Si me preocupo, es porque no puedo evitarlo.
Me pasa un poco lo mismo con la muerte. Si tu pregunta es si estoy yendo a psicólogos, sí, pero tengo la misma experiencia que contaba Woody Allen en su memorias: sirven de alivio momentáneo, pero a la larga no he conseguido cambiar ni un solo ápice ninguna de las estructuras mentales que me conforman.
Te has convertido en un imprescindible de la comedia en este país.
A mí lo que me cuesta es que me tomen en serio.
Carlos Areces y Roque Ruiz en 'Muertos SL'.
¿No te toman en serio?
Leí un chiste de Paco Alcazar que hablaba del síndrome de Leslie Nielsen [Aterriza como puedas]. Le situaba a él, que acababa de tener un accidente, paraba un coche y decía: 'Por favor, acabo de tener un accidente, mi mujer ha muerto y mi coche está en llamas. Necesito ir a un hospital'. Y el tío que para, le dice 'es que me parto con usted'.
¿Te paran mucho por la calle?
Sí. La fama es muy efímera. Ahora, porque estoy en La que se avecina, que es una ventana muy grande. Luego, de repente, estás año y medio sin hacer algo extremadamente mainstreaming y ya nadie sabe quien eres.
¿Cómo llevas que lo habitual sea que no suene el teléfono en la profesión?
Yo en su día leí que era la profesión que más paro tenía. Un 86% llegué a leer. Conseguir vivir de esto me llena de felicidad, me doy con un canto en los dientes. Soy consciente de que la vida de un actor es una montaña rusa. De repente lo petas, luego deja de sonar el teléfono y hasta hay gente que piensa en manos negras.
"Pasar necesidad me da más miedo que la muerte y el fracaso. Es un terror apabullante de cualquiera"
Ahora hay existen muchas más ventanas gracias a las plataformas.
Sí, sí.. Imagino que el paro de la profesión habrá descendido. Esto son ciclos. De repente llegan 5 plataformas de golpe, y al mismo tiempo hay un montón de proyectos, pero una tiene un gran fracaso que le supone una hostia económica tremenda y empiezan a volverse conservadores y, de repente, todo se frena.
Cuando en los 90 aparecieron las primeras televisiones privadas, hubo un boom de series españolas que lo petaban como Farmacia de guardia, Hermanos de leche, Lleno por favor, Manos a la obra.
¿Cómo ves el fracaso?
Me da más miedo que la muerte. Más que al fracaso a la necesidad. Pasar necesidad es un terror apábito de cualquiera.
Adelántame algo de la nueva temporada de Muertos SL...
Acabamos de rodar la cuarta temporada. Es una serie bastante jodida porque, a veces, hemos salido una hora tarde por encasquillarnos en una secuencia por un ataque de risa que no puedes remediar. Cuanto más seria se pone la directora, y cuanto peores caras veces a tu alrededor, más divertido es todo.