Juan José Millás, en 'Lo de Évole'. LaSexta.
Juan José Millás, sobre sus 80 años: "La vejez es confusa. Finges haber aprendido, pero yo no he comprendido nada"
El escritor reflexiona sobre la madurez en su entrevista con Jordi Évole: "Tiene mucho en común con la adolescencia: hay misterio y hay confusión".
Más información: Jordi Évole sufre un ataque de cataplexia durante su entrevista con Juan José Millás: "Espera, me tengo que sentar"
Es escritor. Periodista. Y casi filósofo (abandonó la carrera durante el tercer curso). Pero si algo destaca en la figura de Juan José Millás es que es uno de los autores españoles más destacados de la narrativa contemporánea.
El autor de novelas de éxito como Cerbero son las sombras (1975), Papel mojado (1983), La soledad era esto (1990), —por el que ganó el Premio Nadal—, o El mundo (2007), —que le hizo merecedor del Premio Planeta—, recibe a Jordi Évole en el corazón de un bosque de Asturias.
"Es un paseo que yo hago regularmente cada día, para meditar, por la mañana, por la tarde. Está muy bien", arranca diciendo en su entrevista para Lo de Évole.
Una que ha arrancado con una charla sobre los acuerdos de Maastricht y quién "desescribió" El Quijote. Y en la que el presentador ha sufrido una crisis de cataplexia. En los minutos iniciales ha sentido los primeros síntomas de su dolencia. Esto ha obligado a hacer un pequeño parón. Por suerte, minutos después se ha repuesto y han podido continuar.
Y el próximo domingo una entrevista sin guion. Juan José Millás. pic.twitter.com/iDoKgcBp0e
— Lo de Évole (@LoDeEvole) February 15, 2026
"La vida es un decorado"
Millás tiene casa en la localidad de Muros de Nalón porque la familia de su mujer es de allí: "Ellos tenían una casa modesta, pero cómoda". Le encanta residir allí, cerca del mar.
Juntos caminan hasta un mirador. Admiran "la belleza" del paisaje: "Hay días que el mar huele más que otros. Mira el color del agua... Es flipante, es brutal esto".
"Las nubes parece que son artificiales. Cuando estoy al borde del éxtasis, y de repente me parece un decorado... Las nubes parecen de mentira", añade. Évole, al que se le "pone la piel de gallina", recuerda el decorado de El show de Truman, una de las películas favoritas del escritor.
En la escena final de la cinta, el protagonista, Jim Carrey, llega al límite de su mundo artificial, representado por una pared pintada como el cielo y una pequeña escalera que lleva a una puerta de salida.
"La idea de que la vida es un decorado", cavila Millás, en relación al mítico desenlace del largometraje. "Sí pienso mucho que una puerta te va a llevar al otro lado".
"La confusión" de la vejez
El escritor, que cumplió 80 años el pasado 31 de enero, confiesa que llegar a esa edad es algo que "no me impresiona". Se pregunta: "¿Qué es eso de ser viejo? Yo comparo la vejez con la adolescencia, porque tienen muchos puntos en común".
"Para explicar esto suelo citar los Diarios de John Cheever, que son diarios de vejez, de madurez, que empiezan diciendo: "En la vejez hay misterio, hay confusión. Y de este modo podría empezar el diario de un adolescente. En la adolescencia hay misterio, hay confusión".
"Con los años no has comprendido mejor las cosas. Quizás finges que las has comprendido mejor, quizás te defiendes mejor, tienes más mañas. Sabes también que es la última etapa de la vida. Es confusa. Pierdes capacidades", reflexiona.
"Más que haber aprendido, he fingido. Puedo fingir bien que he aprendido bien y que he comprendido. Pero no he comprendido nada. Ahora finjo bien. En cierto modo, hacerse mayor consiste en eso", añade.
Juan José Millás, con Jordi Évole, en 'Lo de Évole'. LaSexta.
Las hormigas
Millás empieza a sentir "frío". Anima a su compañero a proseguir la caminata. Llegan hasta un páramo con caballos. La estampa les sirve para hablar de mascotas. "¿Tienes animales domésticos?", pregunta Évole. Su invitado responde: "He tenido gato y perro, por supuesto. Y he tenido también hormigueros domésticos".
Esos hormigueros, detalla, son "cajas transparentes", que "suelen ser de metacrilato", y te permiten ver "las galerías". Él las ha tenido, aunque no ha podido evitar que mueran prácticamente todas.
"Al final solo queda una (hormiga). Pero esa que queda (viva) empieza a hacer unas tonterías alucinantes, como si no se hubiera muerto nadie. Ella sigue yendo a por el trigo, va al almacén. No se ha dado cuenta de que se ha muerto toda la tribu", desliza.
"Es un animal muy interesante. El individuo no cuenta para nada. Cuenta la colmena", prosigue. Incluso advierte a Jordi Évole que si alguna vez se topa con una de ellas en casa, "esa hormiga es la exploradora".
"Si hay algo interesante, se te llena la cocina de hormigas. Si no hay nada interesante en la encimera, desaparece", puntualiza. Y aconseja al presentador que si alguna vez ve una, que la "evite matar".
"Las cosas que no ocurren, se me ocurren"
La entrevista pasa después a tener lugar en el salón de su casa asturiana. Entonces conversan sobre narrativa. Sobre verdad y fantasía. Évole recuerda que una vez "le diste cinco euros a un mendigo y le tocó la lotería". Da por hecho que historias como esas son producto de su imaginación: "Te lo inventas".
"Hay cosas que me invento y hay cosas que pasan", matiza Juan José Millás. "Las cosas que no ocurren, se me ocurren, que es una forma de ocurrir... Tendemos a establecer compartimentos estancos. Hasta aquí llega el sueño. Aquí empieza la vigilia. Pues no: la frontera no está clara. Es una raya que se mueve".
Otro asunto bien distinto es la mentira. Un recurso al que muchos recurren, incluidos los "políticos corruptos". Respecto a esto, Millás cree que "en el fondo de su corazón tiene que saber que les van a pillar. Es solo cuestión de tiempo".
Juanjo, como lo llaman sus amigos, escribió su primera novela "a mano con un Bic negro de punta fina". Es algo que ha contado alguna vez en televisión, como en el plató de La Revuelta.
A los dos días de su encuentro con David Broncano recibió un correo electrónico de su agente diciéndole que desde la empresa de bolígrafos querían mandarle un obsequio. Supo de inmediato que su respuesta sería rotunda: 'no'.
"¿Por dónde empieza uno a corromperse? Si me mandan estos y a mí me halaga", comenta. "Si yo acepto, el siguiente paso, ¿cuál puede ser? Mejor cortar por lo sano. Creo que la mezcla de la corrupción económica va también ligada a la vanidad. Tengo el poder. ¿Cuál es el límite? Yo creo que el límite lo tienes que poner desde el primer día... con los bolis".
Juan José Millás considera que uno de los males de la sociedad actual es el "capitalismo feroz". La "acumulación de capital", tal y como se da en nuestros días, "es insostenible".
También les da tiempo de conversar sobre las grietas del sistema ("hay una convicción de que el sistema no va a solucionar los problemas de nadie"), hablar de la "verdad" o echar un vistazo al jardín de la vivienda: "No venimos desde Semana Santa y está la hierba alta".
Juan José Millás, en su domicilio de Asturias. LaSexta.
Su vida personal
La entrevista sigue su curso entre fogones: "Vamos a comer pescado". Millás prepara un sofrito que sirve como "ansiolítico" porque ayuda a "calmar los nervios".
Mientras corta el apio para el sofrito, el escritor se queja, -en tono de broma-, de que el equipo ha movido algunos objetos de la cocina: "Estoy hasta los huevos de que tu equipo me quite las cosas de sitio. ¿Dónde está el cubo de la basura? Están todo el rato moviendo las cosas".
"Sois muy perfeccionistas", añade. "Está bien". Minutos después revela que en su casa de Asturias lleva una "vida de monje de clausura".
También habla de su mujer, la psicóloga y psicoanalista Isabel Menéndez Álvarez, madre de su hijo menor, con la que se casó en segundas nupcias en 1987. "Los dos" tuvieron matrimonios anteriores.
El escritor se casó por primera vez en 1968 con Margarita Sánchez, compañera de estudios. Con ella tuvo a su hijo mayor.
A Millás no le hace demasiada gracia hablar de su vida personal. Admite que un divorcio "siempre es doloroso". Y recuerda que su generación fue pionera en eso de oficializar la ruptura: "Fuimos la primera generación que se separó".
En su caso, su primera unión se disolvió porque "llega un momento en que aquello no funciona". Es en este punto cuando le propone a Évole cambiar de tercio. Prefiere abordar otras cuestiones.
"Tú montas estos tinglados de tres días de convivencia y, claro, la gente baja la guardia y les sacas los hígados. Hay que tener cuidado contigo. Me gustan tus entrevistas, pero hay que defenderse un poco de ti", le espeta.
Évole insiste. Quiere conocer más de su faceta personal. Al fin y al cabo, él mismo ha hablado de su separación y de los libros que aún tiene en casa de su exmujer.
Millás accede a retomar los asuntos familiares: "Teníamos un hijo de cuatro años. Cómo le cuentas a un niño: 'Mamá y yo nos vamos a separar'. Es un momento trágico. Pero los niños lo saben todo. Lo que mejor escuchan es lo que no se dice".
Juan José Millás y Jordi Évole, en 'Lo de Évole'. LaSexta.
"Desobediencia"
El ambiente se vuelve más distendido cuando intercambian opiniones sobre la literatura. "En el fondo eres un gamberro. Haces un papel en tu vida real, pero a ti lo que te va es el gamberrismo. Por eso tienes que escribir porque en la vida real no puedes decir según qué cosas incorrectas", le dice Évole.
"En la vida estás obedeciendo continuamente. Cualquier actividad que tenga que ver con el arte es una forma de desobediencia", contesta el invitado.
El escenario elegido para finalizar el encuentro es un paisaje exterior. Allí celebran una "falsa" comida que no termina de convencer a Millás. Y es que, pese a lo que pueda parecer, almuerzan fuera de horario.
"Por eso yo quería que la comida fuera a una hora real", suelta Millás, con sorna. Luego se consuela: "Me queda comida para mañana".
Poco después empiezan a hacer consultas en ChatGPT. Millás busca "cómo se dice convertir una cosa en objeto" instantes después de que Évole utilice erróneamente el verbo "objetivar".
Juan José Millás. LaSexta.
"Una tarde maravillosa"
"Te dejo, que tengo mucho que hacer", dice Millás a la Inteligencia Artificial. "Tenemos mucha confianza".
Antes de dar por terminado su diálogo con la IA, pide que le indique qué es la "cataplexia" y qué famosos tienen esa patología. "No es muy común, pero hay personas famosas que la padecen", responde el chatbot.
"Está quedando una tarde maravillosa, muy de decorado. Hiperrealista, diría yo. Muy de Antonio López. El viento está muy bien graduado", continúa el escritor. Apunta cada detalle que observa.
Évole le sugiere que está "muy influenciado" por el ChatGPT: "No sabes cómo callar". Se ríen a carcajadas. "Es verdad. Tengo horror vacui. Ocupo todos los espacios vacíos", contesta su invitado. "Mira, ha pasado un pájaro, de atrezo", añade.
Évole matiza: "Lo que molaría es una gaviota, como la del otro día". Millás sugiere que "si no pasa, la podéis poner en posproducción". Finalmente, la gaviota acaba sobrevolando el paisaje. "Ha sido magia, tío", remata el presentador.