Joaquín Sabina, 77 años

Joaquín Sabina, 77 años GTRES

Corazón

Joaquín Sabina, 77 años, sobre la felicidad: "Dura una canción de 3 minutos. El secreto es estar en casa con mi mujer y mis gatitos"

El icónico cantautor se sinceró sobre su nueva etapa vital y abraza la paz del hogar.

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El Joaquín Sabina de las 500 noches, el de los amores de un solo uso y los excesos de madrugada, es ahora un hombre que encuentra el sentido de la vida en la quietud de su salón.

A sus 77 años, el cantautor jienense atraviesa una etapa de serenidad que contrasta radicalmente con la leyenda del bohemio incombustible que le ha acompañado durante décadas.

Su última e íntima reflexión sobre la felicidad no solo ha conmovido a sus seguidores, sino que se ha vuelto viral por su brutal honestidad.

En unas declaraciones que desmitifican la búsqueda constante de la alegría absoluta, el artista dejó una de esas frases para enmarcar, con la sabiduría de quien ya está de vuelta de todo: "La felicidad dura lo que dura una canción de tres minutos".

Con esta afirmación, Sabina nos recuerda que los momentos de euforia son, por naturaleza, efímeros.

Ya no persigue subidones constantes ni emociones al límite. El verdadero triunfo del "flaco" de Úbeda se encuentra ahora de puertas para adentro.

Lejos de los escenarios multitudinarios y de la vida nocturna, el cantautor ha desvelado cuál es su verdadera fórmula mágica en la actualidad.

"Mi secreto de la felicidad ahora es no tener que ser joven, ni guapo, ni famoso, ni salir de noche. La felicidad es estar en mi casa, rodeado de mis libros, mi mujer y mis gatitos", comentó en una ocasión.

Y es que Jimena Coronado, su compañera inseparable desde hace más de dos décadas y salvavidas personal en sus peores momentos de salud, se ha convertido, junto a sus felinos, en el ancla que le mantiene en paz.

Sabina ya no necesita el ruido ensordecedor de los aplausos ni los focos para sentirse pleno; le basta con el calor de su hogar y la compañía incondicional de los suyos.

Para él, la felicidad absoluta es "una cursilería". "Yo prefiero la intensidad. El secreto de mi felicidad tiene nombre, Jimena. Ella me ha salvado de mí mismo. Estar con alguien que te quiere, que te aguanta y que no te pide que seas otro, eso es lo más parecido a la gloria que conozco".

La felicidad, según Sabina

En otra ocasión, confesó para El País que, ahora, su felicidad era despertarse y que no le doliera nada "demasiado".

Para el público, ver a este gigante de la música abrazar la rutina doméstica resulta fascinante y profundamente humano.

La transformación de Sabina nos deja una lección de vital indispensable en tiempos de estrés y prisas, la paz mental no se encuentra en las grandes multitudes ni en el éxito exterior, sino en saber construir un rincón propio donde sentirnos a salvo.

El pirata cojo ha encontrado por fin su tesoro y estaba esperándole en el sofá de su casa.