El refugio de Nico Williams
El refugio de Nico Williams: una ciudad costera de 14.000 habitantes con playas, iglesia del siglo XIII y fachadas verdes
El futbolista elige este lugar para alejarse del ruido mediático del ritmo frenético del fútbol.
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San Juan de Luz no es solo una postal perfecta del País Vasco francés, sino también el tipo de ciudad costera donde uno puede desaparecer discretamente del ruido mediático y recuperar la rutina de un vecino más.
En torno a 14.000 habitantes, un puerto protegido, casas de madera pintadas de verde y rojo y una iglesia medieval que guarda una boda real en sus muros crean el escenario ideal para que un futbolista como Nico Williams encuentre anonimato sin renunciar al mar.
Aunque ha nacido y crecido en Bilbao, siempre que puede y quiere desconectar del ritmo frenético del fútbol profesional acude a este refugio.
Nico Williams
Situado a apenas unos kilómetros de la frontera con España, esta ciudad combina historia, mar, gastronomía y un ambiente tranquilo.
Ubicada en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos, San Juan de Luz mira directamente al Mar Cantábrico y conserva intacta la esencia de un antiguo pueblo pesquero.
A diferencia de otros destinos costeros mucho más masificados, aquí todavía es posible pasear con calma por sus calles, disfrutar de sus terrazas frente al puerto o contemplar el atardecer desde la playa.
Este lugar destaca principalmente por la importancia que tuvo en 1660, cuando fue escenario de la boda entre Luis XIV de Francia y la infanta María Teresa de Francia, hija del rey Felipe IV de España.
El enlace, celebrado tras la firma del Tratado de los Pirineos, convirtió a esta pequeña localidad en el centro de la política europea durante unos días.
El corazón es su casco histórico, uno de los mejores conservados del País Vasco francés. Pasear por sus calles empedradas supone descubrir pequeñas plazas, comercios tradicionales y elegantes casas de arquitectura vasca con fachadas blancas con contraventanas de color verde o rojo.
Entre sus monumentos destaca la iglesia de San Juan Bautista, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. En su interior sorprenden las galerías de madera distribuidas en varios niveles.
Otro de los grandes atractivos es su playa principal, una extensa bahía protegida por diques que suavizan el oleaje y la convierten en una de las zonas de baño más tranquilas de toda la costa.
No es extraño que Nico Williams haya encontrado en este rincón de la costa vascofrancesa un lugar donde desconectar. Lejos del ruido de los grandes estadios, San Juan de Luz ofrece justo lo contrario: paseos junto al mar, un casco histórico lleno de encanto, playas tranquilas y una atmósfera relajada.