Pedri González y los viñedos de Tegueste.

Pedri González y los viñedos de Tegueste.

Corazón

Pedri González (23) se crio en este pueblo de Tenerife: 11.500 habitantes, sin mar y donde beber el mejor vino

El jugador del Barça y la Selección empezó a pegar sus primeras patadas al balón en el restaurante que regentaba su familia.

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Marco Almodóvar
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La vida de Pedri González (23) transcurre entre la exigencia diaria del FC Barcelona y las concentraciones de la Selección Española, como la de ahora en el Mundial 2026.

Sin embargo, cuando el joven jugador regresa a Tenerife, su tierra, encuentra refugio en un rincón muy distinto al ruido mediático que genera en los campos de fútbol.

Se trata de Tegueste, un municipio de poco más de 11.500 habitantes que está situado en el norte de la isla canaria.

Aunque Pedri nació en Bajamar, un tranquilo pueblo costero, la familia se mudó a Tegueste cuando solo tenía tres años.

Fue aquí donde sus padres regentaron Tasca Fernando, un restaurante famoso por sus croquetas y su ensaladilla. Sin embargo, decidieron cerrarlo en 2025 por desgaste personal.

En Tegueste Pedri empezó a dar sus primeras patadas al balón... que traían loca a su abuela como él mismo contó en el documental Orígenes producido por la televisión del Barça.

"Siempre que salíamos a jugar mi abuela se cabreaba porque dábamos a los farolillos. Un día se nos fue la pelota y nos cargamos un par de ellos. Y mi abuela nos intentó rajar la pelota", decía. "Se ponía a dar pelotazos en el comedor [del restaurante] y a todas las lámparas les daba", añadía su madre.

Pedri junto a su pareja, Alejandra Dorta, en la celebración de la Liga del Barça.

Pedri junto a su pareja, Alejandra Dorta, en la celebración de la Liga del Barça. Redes sociales

A Tegueste Pedri regresa siempre que tiene un hueco en su apretada agenda. Uno de los aspectos más curiosos de la localidad es que se trata de uno de los pocos de Tenerife que no tiene salida al mar.

Rodeado completamente por el territorio de San Cristóbal de La Laguna, Tegueste se asienta en un fértil valle a las puertas del Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera.

El paisaje está marcado por la laurisilva, los senderos y la niebla que suele cubrir las montañas durante las primeras horas del día, ofreciendo una imagen muy diferente al estereotipo de sol y playa asociada a Canarias.

Su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, conserva ejemplos destacados de arquitectura tradicional canaria, con viviendas centenarias, calles empedradas y plazas que mantienen intacta la esencia de la isla.

Iglesia de San Marcos en Tegueste.

Iglesia de San Marcos en Tegueste. iStock

Pero, si por algo destaca Tegueste, es por su cultura vitivinícola. Considerado uno de los corazones de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, el municipio puede presumir de algunos de los vinos más apreciados del archipiélago.

Las viñas crecen sobre terrenos volcánicos ricos en minerales y a una altitud que favorece el desarrollo de variedades autóctonas como Listán Negro, Listán Blanco o Marmajuego.

Entre las bodegas más reconocidas se encuentra Bodega El Lomo, uno de los referentes del norte de Tenerife, aunque también destacan pequeños productores familiares como El Borgoñón o Méndez.

Cada año, además, la popular Ruta de la Tapa y del Vino convierte las calles de Tegueste en un gran escenario gastronómico.

Dónde comer en Tegueste

La experiencia puede completarse con una visita a Casa Tomás, célebre por sus costillas con papas y piña de millo, o en alguna de las tradicionales tascas y guachinches locales, donde el vino se sirve directamente de la cosecha del propietario.

Para quienes visiten Tenerife, tres paradas resultan imprescindibles: una cata en Bodega El Lomo, un almuerzo en Casa Tomás y un paseo por los senderos que rodean la histórica Casa de los Zamoranos.