La playa donde desconecta Ana Torroja

La playa donde desconecta Ana Torroja

Corazón

La playa donde desconecta Ana Torroja: isla privada de 3 km de arena blanca y fina, Parque Natural y aguas cristalinas

La exvocalista de Mecano encuentra la paz absoluta en un paraje balear virgen sin masificación turística.

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Lejos de los focos, los estudios de grabación y el incesante bullicio que acompaña a una de las figuras más icónicas de la música española, las estrellas también necesitan un rincón donde ser, simplemente, anónimas.

Para Ana Torroja, ese santuario no se encuentra en un ostentoso resort del Caribe ni en un exclusivo club de Los Ángeles. Su verdadero refugio vital respira salitre y se esconde en el corazón del Mediterráneo.

Hablamos de un enclave que parece sacado de una pintura, un pedazo de paraíso terrenal donde el tiempo se detiene y el silencio es el mayor de los lujos.

Se trata de la isla de Espalmador, un islote privado de apenas tres kilómetros de longitud situado al norte de Formentera.

Es en esta joya balear donde la exvocalista de Mecano recarga las pilas, muy lejos del alcance de las cámaras.

Aunque el islote tiene propietarios privados, sus playas son de dominio público y llegar hasta ellas requiere una auténtica voluntad de evasión.

Este pequeño refugio balear está integrado dentro del Parque Natural de ses Salines, una figura de máxima protección medioambiental que garantiza que el paisaje se mantenga exactamente igual que hace siglos, blindado contra el ladrillo y el turismo masivo.

Playa de S'Alga en la isla de Espalmador

Playa de S'Alga en la isla de Espalmador

En este rincón balear no hay rastro de chiringuitos de moda, ni beach clubs con música a todo volumen, ni instalaciones hoteleras.

Solo naturaleza en su estado más puro y primitivo. Las playas en las que suele desconectar la artista madrileña, como la famosa Platja de s'Alga, presumen de unas aguas cristalinas y turquesas que nada tienen que envidiar a los destinos más exóticos del mundo.

Su fina arena blanca crea el escenario perfecto para largas jornadas de lectura y paseos descalza por la orilla.

Pero este refugio no es únicamente un capricho geológico. El punto más alto de este islote está coronado por la Torre de sa Guardiola, una imponente estructura de vigilancia erigida en el siglo XVIII, concretamente en 1.749.

Una vista de la isla de s'Espalmador entre Ibiza y Formentera.

Una vista de la isla de s'Espalmador entre Ibiza y Formentera.

Esta edificación histórica, que antaño servía para alertar sobre la presencia de piratas y corsarios que amenazaban las costas de Ibiza y Formentera, hoy vigila los tranquilos veranos de la cantante.

Para Ana Torroja, la elección de este rincón balear no es ni mucho menos casual. Quienes conocen de cerca a la intérprete saben que siempre ha priorizado la privacidad y el contacto directo con la naturaleza por encima de la ostentación habitual del star system.

En esta isla, la cantante madrileña encuentra la paz mental necesaria para dejar atrás el estrés de la industria y la exigencia de las giras internacionales.

Acceder a esta maravilla natural requiere cierta logística, lo que funciona como un filtro natural contra los curiosos. Sin ferris regulares que atraquen en sus costas, la vía más habitual para llegar es a bordo de una embarcación privada. Un trayecto corto pero exclusivo que cruza el paso de es Trocardors.

Allí, bajo el sol del Mediterráneo, Torroja cambia los vestidos de diseño por el bañador, la gorra y las gafas de sol. Un rincón del mapa donde la única melodía que realmente importa es el sonido del viento acariciando las sabinas y el suave romper de las olas contra la arena.