Vista aérea de la ciudad amurallada de Urueña, en Valladolid.

Vista aérea de la ciudad amurallada de Urueña, en Valladolid. iStock

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El pueblo medieval conocido como la 'Villa del libro': 200 habitantes, castillo, muralla del s. XII y más librerías que bares

Esta localidad desafía las leyes de la despoblación castellana convirtiéndose en un oasis cultural fortificado donde se demandan más las novelas que las cañas.

Más información: El pueblo medieval mejor conservado: 1.052 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y una fiesta originaria del s. XIV

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En España existe un pueblo que rompe de forma estadística con la tradicional dualidad de la geografía nacional. Si la 'norma' (o, más bien, la estadística) dicta que, a menor número de habitantes, mayor es el ratio de tabernas por metro cuadrado, Urueña ha decidido llevar la contraria al sistema.

En esta hermosa villa medieval situada sobre una loma en la comarca de los Montes Torozos, sus poco más de 200 vecinos empadronados disfrutan de una anomalía maravillosa: aquí hay más librerías que bares.

Este fascinante enclave vallisoletano es, desde 2007, la primera y única Villa del Libro de España.

Inspirándose en el exitoso modelo galés de Hay-on-Wye, el municipio decidió combatir los estragos de la despoblación rural cambiando las espadas por el papel.

Puerta de la Muralla Medieval de Urueña, en Valladolid, Castilla y León.

Puerta de la Muralla Medieval de Urueña, en Valladolid, Castilla y León. iStock

Un 'búnker' de piedra

Sus palacetes de piedra, antiguos tinaos y casonas tradicionales se rehabilitaron para dar vida a una decena de librerías especializadas. Estas venden desde poesía y viajes hasta manuales de caligrafía o volúmenes descatalogados.

También se ofrecen talleres de imprenta artesanal, por poner un ejemplo, en algunas de sus joyas culturales. Es el caso del Centro e-Lea Miguel Delibes o el Museo del Cuento. Un milagro donde el olor a papel viejo flota entre campos de trigo.

Mucho antes de que los turistas acudieran en masa a comprar novela negra, el interés por Urueña era de carácter puramente militar.

Su origen se consolida entre los siglos XII y XIV gracias a una ubicación estratégica envidiable: encaramada en lo alto de un cerro, la villa gozaba de una visibilidad panorámica excepcional sobre la llanura de la Tierra de Campos.

Urueña (Valladolid).

Urueña (Valladolid). iStock

Esta posición de "vigilante de la meseta" la convirtió en una plaza fuerte codiciada y en una tensa tierra de frontera entre los reinos de Castilla y de León.

En aquella época de constantes disputas territoriales y vecinales a gran escala, el lema era claro: quien controlaba el cerro de Urueña, controlaba el paso estratégico de la Reconquista.

Para evitar visitas inesperadas, se rodeó al pueblo con un cinturón de piedra impecable. Urueña ostenta hoy el honor de ser uno de los municipios que mejor ha conservado su fisonomía bélica: más del 80% de su muralla original del siglo XII permanece en pie.

El acceso principal se sigue realizando a través de sus dos accesos fortificados con arcos apuntados: la Puerta del Azogue (custodiada por dos imponentes torreones) y la Puerta de la Villa.

Actualmente, los adarves superiores de la muralla son totalmente paseables, permitiendo al viajero caminar por el antiguo paseo de ronda de los soldados mientras contempla un infinito mar de cultivos.

Castillo de Urueña, en la provincia de Valladolid.

Castillo de Urueña, en la provincia de Valladolid. iStock

Un "castillo-cementerio"

Presidiendo el conjunto se encuentra su castillo, fundado en el siglo XI por Fernando I el Magno. Por sus estancias pasó la flor y nata de la realeza castellana, destacando la reina doña Urraca y su hijo, el emperador Alfonso VII.

Sin embargo, debido a su seguridad extrema y a su aislamiento, la fortaleza funcionó durante décadas como una rústica cárcel de máxima seguridad para la alta nobleza.

Entre sus muros dio con sus huesos don Pedro Vélez de Guevara, arrestado tras descubrirse sus amoríos no autorizados con una prima del rey, y la desdichada reina doña Blanca de Borbón, esposa repudiada por Pedro I "el Cruel", quien pasó un largo periodo de confinamiento en la torre antes de ser trasladada a su trágico final en Andalucía.

Si hoy intentas buscar las celdas o el patio de armas, te llevarás una sorpresa monumental. El interior del castillo no es visitable de la forma turística convencional porque alberga el cementerio municipal del pueblo.

Así, los nichos y los cipreses han sustituido a las caballerizas, convirtiéndolo en uno de los pocos y más románticos "castillos-camposanto" de la península.

Ermita románica lombarda (del siglo XII) de Nuestra Señora de la Anunciada, en Urueña (Valladolid).

Ermita románica lombarda (del siglo XII) de Nuestra Señora de la Anunciada, en Urueña (Valladolid). iStock

Un 'unicornio' arquitectónico a las afueras

Por si un pueblo medieval repleto de libros y con un cementerio dentro de un castillo no fuera suficiente misterio, Urueña se guarda un último as bajo la manga en el valle, justo a los pies del cerro. Allí se levanta la Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, una auténtica rareza arquitectónica.

Se trata del único ejemplar de estilo románico lombardo que se conserva en toda Castilla y León.

Sus muros de cantería, decorados con los característicos arquillos ciegos y bandas verticales (lesenas), son un diseño típico de Cataluña y el norte de Italia.

¿Qué hace un templo de la periferia mediterránea en mitad de la meseta castellana? Los historiadores siguen fascinados, aunque la teoría más sólida apunta a que fue un capricho del siglo XI de una infanta unida por lazos dinásticos a los condados catalanes.

Sea como fuere, Urueña demuestra que la literatura y la piedra curan cualquier amago de olvido. Un destino idílico para perderse, hojear un buen libro y recordar que, a veces, la cultura puede alimentar tanto como un buen asado.