Ana Duato.

Ana Duato. Montaje de El Español.

Corazón PLAYAS

La playa en la que se refugia Ana Duato, 57 años, con su familia: una cala salvaje y de paisaje rocoso de 30 metros de largo

La actriz, que regresa involuntariamente al foco de la actualidad judicial tras el inesperado dictamen de la Audiencia Nacional, encuentra un respiro en Ibiza.

Más información: La playa de España más segura para ir con niños: está en Asturias, no tiene olas y cuenta con 150 metros de arena fina

Publicada

Ana Duato (57 años) ha recibido un durísimo e inesperado varapalo judicial. La Audiencia Nacional ha dictaminado la anulación de su absolución por fraude fiscal en el conocido 'caso Nummaria' -por el que inicialmente se enfrentaba a una petición de 32 años de prisión- y ha ordenado que el juicio se repita desde el principio ante un tribunal completamente distinto.

La resolución judicial reabre una dolorosa etapa para la que fuera protagonista de la mítica serie Cuéntame cómo pasó, obligándola a regresar a la casilla de salida judicial junto a su marido, el productor Miguel Ángel Bernardeau (65).

En medio de esta tormenta mediática, la actriz cuenta con mejor bálsamo protector. Su familia y en el rincón que la cobija desde hace décadas: su refugio privado en la isla de Ibiza.

Ana Duato, en sus vacaciones de verano en Ibiza.

Ana Duato, en sus vacaciones de verano en Ibiza. GTRES

La casa de Ana Duato en Ibiza

Duato posee una bonita casa de estilo tradicional ubicada en la vertiente noreste de la isla, blindada contra el bullicio de las grandes discotecas y las zonas masificadas.

La propiedad se encuentra en una de las zonas más exclusivas, tranquilas y discretas de Ibiza: la urbanización Roca Llisa, situada en el municipio de Santa Eulaliadel Río (Santa Eulària des Riu).

Aunque pertenece a dicha localidad, la ubicación de la vivienda es altamente estratégica debido a que se halla flanqueada por el único campo de golf de la isla.

Esta localización le permite a la intérprete disfrutar de un entorno prácticamente acorazado, rodeado de naturaleza salvaje y con vistas espectaculares al mar Mediterráneo.

Ana Duato, en Ibiza.

Ana Duato, en Ibiza. GTRES

Es precisamente este enclave el que le garantiza un acceso casi directo a Cala Olivera, la pequeña playa virgen que se ha convertido en su refugio predilecto para bañarse, navegar y practicar paddle surf en familia lejos del alcance de los focos de la prensa gráfica.

En este oasis de paz, Ana Duato suele disfrutar de unas vacaciones de perfil muy bajo y estrictamente familiares, habitualmente acompañada de su marido y de sus dos hijos, el también actor Miguel Bernardeau (25) y la joven María (22).

Si bien la familia suele dejarse ver navegando por las paradisíacas aguas de la vecina Formentera, es esta recoleta cala de Santa Eulalia su rincón incondicional de desconexión cuando la presión se vuelve insoportable.

Cala Olivera, en Ibiza.

Cala Olivera, en Ibiza. Redes sociales.

Un paraíso de aguas turquesas

Cala Olivera destaca principalmente por su naturaleza agreste, rústica y un marcado paisaje rocoso que la aleja por completo de las típicas postales de grandes arenales turísticos.

Es una playa de escala diminuta y sumamente acogedora que apenas mide 30 metros de largo por unos 10 metros de ancho de media.

El elemento que define su fisionomía visual es la piedra: la cala crece encajada en una ensenada abrupta protegida por altos acantilados de roca arcillosa y tonos rojizos, coronados por un denso y frondoso pinar que desciende prácticamente hasta besar la orilla, proporcionando agradables sombras naturales durante la tarde.

La superficie de la playa presenta una composición mixta. Su estrecha franja central está formada por una arena de grano medio a grueso con tonalidades doradas y tostadas, salpicada de forma natural por gravilla y bolos redondeados por el mar.

Paraje protegido

A medida que se avanza hacia los extremos derecho e izquierdo de la orilla, la arena desaparece para dar paso a amplias plataformas de roca plana y pulida, un espacio muy codiciado por los bañistas que buscan una intimidad absoluta o prefieren practicar el nudismo.

Sus aguas son célebres por una transparencia extraordinaria y un color azul turquesa idílico; un fondo marino que alterna pasillos de arena fina con arrecifes rocosos y praderas de posidonia oceánica, convirtiéndola en un auténtico santuario para la práctica del esnórquel.

Al tratarse de un paraje protegido y salvaje, carece por completo de servicios comunes como duchas o alquiler de hamacas, albergando únicamente durante el verano un pequeño chiringuito de madera integrado en el entorno, el lugar perfecto donde la familia Bernardeau-Duato busca el silencio que la ciudad donde viven -Madrid- les niega.