Rafael Juan

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Corazón

Rafael Juan, el empresario español que compró Dulcesol y supera los 760 millones de facturación con su obrador

La historia de cómo Vicky Foods está plantando cara a las grandes multinacionales apostando por el talento humano y sin olvidar nunca de dónde viene

Más información: Vicky Foods compra la histórica marca Panrico para crecer en el mercado del pan.

Daniel Verdú
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Lo que empieza en una modesta panadería de Villalonga, un pequeño municipio de La Safor (Valencia), no suele terminar conquistando el mercado alimentario europeo frente a las grandes multinacionales.

Sin embargo, esa es exactamente la receta del éxito que ha cocinado a fuego lento la familia Juan. Hoy, Rafael Juan, CEO de Vicky Foods (la matriz de la histórica Dulcesol), lidera un imperio que no solo ha cruzado fronteras de forma imparable, sino que acaba de materializar un viejo sueño en el sector de la alimentación: la compra de la mítica marca Panrico.

Pero detrás de las millonarias cifras de facturación, la expansión internacional y las fábricas de última generación, se esconde una brújula emocional inquebrantable: el legado de su madre, Victoria Fernández.

Tal y como el propio Rafael Juan reflexionaba en el espacio El Arte de Crear de El Confidencial, el giro definitivo de la compañía no llegó de un frío y sesudo análisis de mercado, sino de la intuición de una mujer adelantada a su tiempo.

Aunque los cimientos del negocio los puso su abuelo panadero y luego su padre, Antonio, fue su madre, "Vicky", quien entendió que el mercado necesitaba algo diferente. Bajo un lema vital que hoy rige la empresa: "Copiar no es suficiente, hay que pensar cosas nuevas".

Inventó en 1972 'Las Glorias', las primeras magdalenas cuadradas de España. Aquella "revolución silenciosa" catapultó el pequeño obrador familiar, dando origen a la marca Dulcesol en 1976.

Licenciado en Ciencias Químicas y con una sólida formación en las escuelas de negocios más prestigiosas (IESE, EOI, San Telmo), Rafael Juan se incorporó desde joven a las trincheras del negocio y tomó las riendas ejecutivas en 2007. Su visión, siempre apoyada por la familia, fue transformar la compañía en un gigante moderno. Y este 2026 ha supuesto la consagración absoluta de esa estrategia de negocio.

En el pasado mes de marzo, Vicky Foods dio un golpe de autoridad en la península ibérica al adquirir Panrico al grupo catalán Adam Foods. Esta brillante operación, que incluye la enorme fábrica de 50.000 metros cuadrados en Gulpilhares (Portugal), no solo aporta cerca de 24 millones de euros extra en facturación, sino que refuerza su división de panadería -la cual ya supera a la bollería tradicional en sus cuentas- y consolida su liderazgo absoluto en el mercado ibérico.

Pero el apetito de esta corporación valenciana va mucho más allá. El acertado cambio de nombre a Vicky Foods en 2019 no fue solo un merecido homenaje póstumo a su fundadora, sino una declaración de intenciones para una internacionalización que cristalizó recientemente con la inauguración de su primera gran planta de producción en Francia.

¿Cómo logra una empresa familiar sobrevivir y liderar durante más de 70 años? Para el directivo, el secreto está en la innovación como propósito y en la gestión humana. Frente a las jerarquías asfixiantes, el CEO valenciano ha apostado por fomentar equipos autogestionados y empoderar el talento.

Con los pies en la tierra, dedicando su tiempo libre a recorrer las montañas de su querida comarca y siendo un líder sumamente activo en redes sociales para conectar con el sector, Rafael Juan no olvida nunca de dónde viene. Sabe, como suele advertir, que el éxito empresarial es efímero y hay que reinventarse a diario. Pero mientras siga aplicando la regla de oro de su madre, a este gigante valenciano aún le queda mucha hambre de crecimiento.