Zarautz, en Guipúzcoa.

Zarautz, en Guipúzcoa. iStock

Corazón PUEBLOS

El pueblo español donde mejor se come: 23.500 habitantes, 2,5 km de playa y un restaurante de 'peregrinación' culinaria

Este municipio del País Vasco es el epicentro del turismo gastronómico, histórico y deportivo del norte peninsular, ideal para amantes del surf.

Más información: El ascenso de Joseba Arguiñano en Antena 3 tras su éxito junto a su padre: presentará en solitario el programa de los viernes

Publicada

En la costa de Guipúzcoa, donde las olas del Cantábrico rompen con fuerza indomable, se alza Zarautz, una villa de 23.500 habitantes que ha logrado perfeccionar la fórmula del destino idílico.

Conocida internacionalmente por albergar la playa más larga del País Vasco -con 2,5 kilómetros de fina arena que atrae a surfistas de todo el globo-, esta localidad destaca como uno de los pueblos de España en los que mejor se come, gracias a una combinación imbatible de paisaje, viñedos asomados al mar y una estirpe hostelera legendaria.

Zarautz es la localidad natal y el municipio vasco donde reside la mayor parte de la familia Arguiñano, un apellido indisolublemente ligado al éxito de la cocina española. En primera línea de su imponente paseo marítimo se ubica su icónico hotel-restaurante, un establecimiento de peregrinación culinaria obligada para los amantes del buen comer.

Restaurante Karlos Arguiñano, en Zarautz.

Restaurante Karlos Arguiñano, en Zarautz. Karlos Arguiñano Restaurante.

Gestionado con mimo por los hijos del popular chef Karlos Arguiñano (77 años), el espacio ofrece una propuesta de alta cocina tradicional vasca basada en el producto de mercado y de temporada, demostrando que el "fundamento" televisivo se traduce en platos redondos sobre la mesa.

El arraigo de la saga culinaria con la localidad no se detiene en los fogones de su restaurante principal. En esta misma ciudad costera tiene establecido su negocio principal Joseba Arguiñano (41), hijo del célebre comunicador, conocido como El Obrador de JA Arguiñano.

Este establecimiento, que abrió sus puertas en 2013, se ha convertido en otra parada indispensable de la villa para ofrecer sus aclamadas creaciones artesanales de panadería, alta pastelería y chocolatería, fusionando las técnicas tradicionales con el toque vanguardista de la nueva generación.

Más allá del influjo de los Arguiñano, Zarautz cautiva a los visitantes por su inmenso valor histórico y cultural. El casco antiguo, de trazado medieval, es estrecho y acogedor, ideal para recorrerlo a pie.

Zarautz.

Zarautz. iStock

En él destaca la Parroquia de Santa María la Real, un templo gótico del siglo XV que forma un conjunto arqueológico monumental junto a la Torre Luzea, un bellísimo ejemplo de arquitectura civil gótica que resistió las guerras banderizas.

No menos importante es el Palacio de Narros (siglo XVI), ubicado frente al mar en un extremo de la playa; este edificio fue la residencia de veraneo de la reina Isabel II, lo que puso a Zarautz en el mapa de la alta aristocracia en el siglo XIX.

Para los amantes del arte, la villa alberga el Photomuseum (Museo de la Fotografía), un espacio cultural de referencia nacional que repasa la historia de la técnica cinematográfica y fotográfica desde sus orígenes.

Zarautz, en Guipúzcoa.

Zarautz, en Guipúzcoa. iStock

Desde el punto de vista turístico y paisajístico, Zarautz combina de forma abrupta el azul del Cantábrico con el verde de los montes guipuzcoanos.

En el extremo oriental de la playa se encuentra el Biotopo Protegido de Iñurritza, un espacio natural que abarca dunas, marismas y acantilados que se pueden recorrer a través de una fotogénica pasarela de madera.

Quienes busquen las mejores panorámicas pueden ascender al monte Talaimendi, antiguo punto de vigía de balleneros, o emprender el famoso Paseo de Zarautz a Getaria, una ruta peatonal de 4 kilómetros totalmente acondicionada que bordea los acantilados junto al mar.

Finalmente, la gastronomía en Zarautz se redondea gracias a sus singulares condiciones geográficas. Las laderas montañosas que arropan el municipio están tapizadas por espectaculares viñedos de parra alta, responsables de dar vida al Getariako Txakolina (Denominación de Origen Txakoli de Getaria).

Este vino blanco, joven y con una vibrante aguja natural, es el acompañante idóneo para los pescados frescos que se sirven tanto en los restaurantes de alta cocina como en las tabernas de pintxos de su centro histórico, consolidando una experiencia turística donde el mar, la historia y el talento hostelero conviven en perfecto equilibrio.