Municipio de El Tamaduste en El Hierro.

Municipio de El Tamaduste en El Hierro. iStock

Corazón

La isla poco masificada donde se come el mejor pescado fresco: aguas cristalinas, de arena fina y Reserva Marina protegida

En este lugar existen playas naturales de lava, de arena negra y hasta de arena roja.

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El océano lo rodea todo. Acantilados que caen con fuerza sobre el Atlántico, carreteras que serpentean entre volcanes y una sensación constante de estar en el límite de algo remoto y salvaje. Aquí, la naturaleza se muestra sin artificios, pura y poderosa.

El viento, la roca volcánica y los bosques envueltos en niebla crean paisajes que cambian a cada kilómetro. A veces áridos y oscuros, otras verdes y húmedos, como si la isla contuviera varios mundos en uno solo.

Así es El Hierro, una isla donde el tiempo parece avanzar de otra manera y donde la fuerza de la naturaleza convierte cada rincón en una experiencia única.

Mirador de la Peña, El Hierro

Mirador de la Peña, El Hierro iStock

A la sombra de Tenerife y Gran Canaria, esta isla se abre al Atlántico como un territorio casi secreto, donde el tiempo discurre más despacio.

Poco masificada, con una densidad de población ínfima y una conciencia ecológica muy marcada, El Hierro es, en muchos sentidos, la isla más auténtica de Canarias.

Su historia comienza con los bimbaches, población aborigen de origen africano que se asentó en cuevas y tubos volcánicos.

La capital de El Hierro, Valverde, rompe el esquema tradicional de capitales canarias, es la única que no se encuentra en la costa, sino en el interior, a unos 500 metros de altitud. Esto hace que tenga un aire más tranquilo y rural que el de otras ciudades-puerto del archipiélago.

Su casco viejo conserva un trazado de calles estrechas, casas de piedra volcánica y edificios blancos con acentos de color, dominado por la Iglesia de la Concepción construida en el siglo XVIII.

Qué visitar

Aunque breve en tamaño, El Hierro concentra una geografía tan variada que permite embarcarse desde un volcán submarino hasta un acantilado, pasando por viñedos y pueblos marineros.

Si quieres ver lo esencial, puedes empezar con La Restinga, un pueblo pesquero de aire marinero, con casas de colores y un puerto pequeño. Aquí podrás visitar su playa, de arena fina y de origen volcánico, con agua muy clara y un ambiente tranquilo. También el Charco Azul, una pequeña cala entre rocas, con agua turquesa y zonas para buceadores.

Desde este pueblo, descubre la Reserva Marina, uno de los mejores lugares de Canarias para hacer snorkel o buceo profesional, con peces de gran tamaño, arrecifes y un volcán submarino.

También puedes acercarte a El Golfo, un antiguo lago volcánico repleto de viñedos, acantilados y un pequeño lago de agua salada que se abre al mar. Al igual que la playa de La Calera, de arena negra volcánica, y su dehesa.

Al norte del golfo, el entorno de Tacorón y Tacorónico ofrece miradores sobre el mar y acantilados rocosos.

Aprovecha también para descubrir sus pueblos con encanto, como la villa de Valverde, con su Iglesia de la Concepción, La Frontera o El Pinar.

Vista frontal de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Valverde (El Hierro, Islas Canarias)

Vista frontal de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Valverde (El Hierro, Islas Canarias) iStock

El contraste con otras islas se nota sobre todo en la sensación de espacio y soledad. No hay grandes urbanizaciones, no hay playas-club y el turismo discurre por casas rurales, pequeños hoteles y pequeñas tabernas marineras.

Esta baja masificación permite preservar la calidad del entorno y, sobre todo, garantiza que el producto marino llegue al plato con una frescura difícil de encontrar en otros lados.

En los restaurantes de la zona el pescado se sirve casi siempre "del día", recién salido del mar, con técnicas sencillas que resaltan su sabor.

El mar es el protagonista absoluto, sus aguas verdes y azul-turquesa son de una transparencia que invita a tirarse al agua prácticamente en cualquier punto de la costa.

Aquí las playas son pequeñas, muy poco masificadas y suelen mezclar rocas, charcos y arena fina en un entorno muy salvaje y limpio. En general, predominan los charcos y piscinas naturales de lava, pero también hay algunas playas de arena negra y hasta una de arena roja realmente llamativa.