Ribadesella
La villa medieval Patrimonio de la Humanidad: 5.700 habitantes, playas de arena dorada y cuevas prehistóricas
La reina Letizia pasó sus veranos de la infancia en una pedanía de este lugar y, junto al rey, lo visita con asiduidad para desconectar.
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El paraíso se encuentra en nuestra península. Deja de buscar aviones para visitar las Seychelles o las Maldivas y comienza por descubrir las joyas de España.
La reina Letizia lo sabe perfectamente. La que un día fue periodista pasó los veranos de su infancia en uno de los mayores tesoros que esconde nuestro país. No se fue muy lejos: se quedó en Asturias.
Descubrimos Ribadesella, una villa marinera enclavada en el oriente asturiano donde el río Sella se funde con el Cantábrico.
Felipe y Letizia con la abuela Menchu en su casa de Ribadesella. Gtres
Fundanda en el siglo XIII por Alfonso X el Sabio, esta localidad de apenas 5.700 habitantes ha tejido su historia desde tiempos prehistóricos hasta convertirse en un icono turístico.
SI algo le identifica es su puerto pesquero, sus playas doradas y sus casas indianas que la convirtieron en refugio veraniego de la élite española.
Su esencia radica en esa mezcla de mar, montaña y tradición, donde el pasado romano, medieval y moderno se entrelaza en un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural en 1973.
Ribadesella.
La historia de Ribadesella se remonta a la prehistoria, con evidencia de ocupación humana en la Cueva de Tito Bustillo, un prodigio de arte rupestre declarado Patrimonio de la Humanidad.
En época romana, el río Sella marcó frontera entre Asturias y Cantabria y la Edad Media supuso su esplendor prosperando en el núcleo comercial y marítimo.
En el siglo XIX hubo una fuerte presencia de la emigración a América: los indianos regresaron con fortunas erigiendo casonas modernistas que transformaron Ribadesella en la "San Sebastián asturiana", un enclave de veraneo para la burguesía hasta bien entrado el siglo XX.
Uno de los dibujos de la cueva de Tito Bustillo (Ribadesella), referente mundial de arte rupestre y Patrimonio de la Humanidad.
Ester rico pasado palpita en el casco histórico, un laberinto de calles empedradas y fachadas pastel frente al antiguo mercado de abastos, hoy cuartel de la policía.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el centro viejo rebosa casonas solariegas de los siglos XVI y XIX. Destaca el Palacio de Cutre, la Casa Ardines del XVIII o la Casona de Pietro-Posada.
En el corazón de su centro histórico destaca la Iglesia de Santa María Magdalena, un templo del siglo XVI con una imponente torre campanario que la convierte en el referente visual de la Plaza de la Reina María Cristina. Desde esta plaza parte la escalera de colores, un mural urbano contemporáneo pintado en el 2018 por artistas locales, con azules, rojos y blancos que simbolizan mar, tejados y cielos asturianos.
Este ascenso de 80 peldaños se recompensa con el Mirador de la Cuesta, un balcón privilegiado sobre el caserío de tejas rojizas, el puerto deportivo y la ría del Sella.
No te pierdas tampoco sus playas, como la de Santa Marina, su buque insignia. 1 km de arena fina flanqueada por un paseo marítimo de chalets indianos como la Villa Rosario.
Como has podido comprobar, Ribadesella no es solo un destino; es una narración viva donde el Sella susurra secretos milenarios y el mar promete aventuras eternas.