Betanzos

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Corazón

El pueblo ideal para comer una tortilla de patata de lujo y recorrer a pie paisajes divinos: Conjunto Histórico y patrimonio medieval

A un paso de A Coruña se esconde esta joya del gótico y una receta tradicional que cautivó hasta al mismísimo Lorca.

Más información: El municipio español donde veranea Juan y Medio: 800 habitantes, iglesia del siglo XVI y casas encaladas.

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Si hay un rincón en la geografía española donde el tiempo parece haberse detenido entre callejuelas empedradas, pórticos de piedra y aromas inconfundibles, ese es Betanzos. Situado a tan solo un pequeño trayecto en coche desde la ciudad de A Coruña, este municipio gallego, conocido majestuosamente como "Betanzos de los Caballeros", se erige como un destino imprescindible para quienes buscan una escapada fascinante, muy humana y completamente transitable a pie.

Su riquísimo patrimonio y su ambiente tan acogedor lo convierten en un verdadero imán para los viajeros que huyen de las prisas.

Recorrer su casco antiguo es sumergirse de lleno en la época medieval. No en vano, esta coqueta libertad tuvo el honor de ser una de las siete capitales del Antiguo Reino de Galicia. Perderse por su trazado urbano significa tropezarse con la historia a cada paso, cruzando las imponentes puertas que aún sobreviven de su muralla y admirando las joyas del gótico gallego.

Iglesia y convento de San Francisco en Betanzos

Iglesia y convento de San Francisco en Betanzos

Las iglesias de San Francisco, Santa María do Azogue y Santiago dominan el paisaje con su espectacular arquitectura, albergando en su interior asombrosos sepulcros de caballeros, como el del célebre Fernán Pérez de Andrade.

Pero la magia de Betanzos no solo se nutre de su glorioso pasado medieval. Caminando un poco hacia las afueras de su núcleo histórico, el visitante se da de bruces con uno de los recintos más singulares y peculiares de toda la península, el Parque del Pasatiempo.

Ideado a principios del siglo XX por los hermanos García Naveira, dos indianos que amasaron una gran fortuna en América, este enclave está considerado como el primer parque temático de toda Europa. Pasear hoy por sus grutas subterráneas, jardines, relieves tóxicos y laberintos es vivir una experiencia casi onírica que enamora por igual a niños y mayores.

Más allá de la piedra, la historia y la arquitectura, si hay algo que sitúa a este municipio en el mapa mundial es su archiconocida gastronomía. Resulta un auténtico sacrilegio pisar sus calles y no sentarse en alguna de las concurridas tabernas de sus soportales para degustar la mítica tortilla de Betanzos.

Betanzos

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Su receta, defendida a capa y espada, es casi una religión. Patata gallega cortada fina, un buen aceite de oliva, sal y, sobre todo, un huevo muy poco cuajado que se desparrama jugoso por el plato nada más abrirla.

El innegable magnetismo cultural y gastronómico de la villa ha atraído a lo largo de los años a numerosas personalidades ilustres, tanto a chefs mediáticos contemporáneos que peregrinan para probar su tortilla, como a figuras históricas.

Entre los rostros más conocidos que sucumbieron a la belleza brigantina destaca el mismísimo Federico García Lorca. El genio granadino visitó Betanzos en la primavera de 1932, durante sus conocidos viajes literarios por Galicia, dejando testimonio de su paso al posar para una fotografía para el recuerdo frente a la imponente fachada de la iglesia de Santa María do Azogue.

Un fin de semana en esta joya coruñesa lo tiene absolutamente todo. Es el destino idea para callejear sin mirar el reloj, dejarse sorprender por su monumentalidad, saborear una gastronomía sin igual y sentir el peso de una historia que sigue palpitando con fuerza. Una escapada redonda que asegura volver a casa con un inmejorable sabor de boca.