La imponente silueta del castillo de Peníscola es uno de sus grandes atractivos.

La imponente silueta del castillo de Peníscola es uno de sus grandes atractivos.

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El municipio español declarado Conjunto Histórico: a 64 metros sobre el mar, castillo con pasadizo secreto y fuentes naturales

Este sitio es perfecto para disfrutar de sol y playa combinado con un ambiente muy medieval.

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Hay lugares que parecen surgir del mar, como si la piedra hubiera aprendido a flotar sobre las olas. En ellos, la historia no se impone, se eleva, se asoma al horizonte y dialoga con el azul infinito en una estampa difícil de olvidar.

Entre murallas que resisten el paso del tiempo y calles que ascienden con calma, el Mediterráneo se convierte en parte del paisaje urbano, envolviendo cada rincón con su luz y sonido.

Este lugar es Peñíscola, una ciudad sobre el mar donde el castillo vigila sobre lo alto y la historia se funde con el paisaje en una de las imágenes más icónicas del litoral español.

Situado en la provincia de Castellón, es una de las joyas costeras famosa por su casco antiguo amurallado sobre un peñón rocoso.

Como decimos, se alza sobre una península rocosa, protegida por el mar y con una ciudad amurallada que recuerda mucho a un pueblo medieval.

Desde la antigüedad, este enclave ha sido punto de paso y de frontera, ocupado sucesivamente por fenicios, griegos, romanos y árabes. No fue hasta 1233 cuando Jaime I de Aragón la convirtió en villa cristiana.

En ese mismo siglo XIII, se levantó el castillo actual sobre los restos de la antigua alcazaba árabe. Esta fortaleza condensa hoy en día buena parte de la historia del pueblo. Se ubica a unos 64 metros sobre el nivel del mar, con un perímetro de 230 metros y muros de unos 20 metros de altura.

En el siglo XV, el castillo adquiere un matiz casi surrealista. El antipapa Benedicto XIII, el Papa Luna, eligió esta fortaleza como refugio y sede durante el Cisma de Occidente.

Cuenta la leyenda que, bajo el castillo, existe un pasaje subterráneo que iría directamente hasta el mar. Se especula que pudo ser construido por los templarios para abastecerse en tiempos de asedio o como vía de escape en caso de urgencia.

Nunca se ha encontrado evidencia física de un túnel, pero lo que sí que hay son escaleras de acceso a la roca y a la costa.

En su casco antiguo también puedes visitar sus murallas, que rodean el peñón y te regalará la sensación de estar en una ciudad-fortaleza nacida de la roca, con el mar como única compañía.

En el interior, no te puedes perder la plaza de Santa María y sus calles empedradas.

Un enclave muy bonito de ver es el Bufador, una cueva junto al mar donde el agua, al entrar con fuerza, crea un sonido de bufido y chorros espectaculares.

Al bajar del peñón, encontrarás el faro de Peñíscola. Este marca el paso del casco antiguo hacia el puerto y la playa. Aquí podrás visitar sus playas de arena fina como la amplia Playa Norte.

Hoy Peñíscola es un destino de sol y playa, pero también de turismo cultural y de series ya que ha sido escenario de rodajes como parte de Juego de tronos o El Cid.