Torrecuadradilla, en Guadalajara. Diego Delso (Wikipedia).
Ni Brihuega ni Sigüenza: el pueblo español de 26 habitantes en la Alcarria con iglesia del s. XVI, ideal para el senderismo
En el corazón de la provincia de Guadalajara existe una localidad con solo unas decenas de habitantes, donde reina el silencio y un entorno natural ideal.
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"La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir", destacó Camilo José Cela en su libro Viaje a la Alcarria (1948). No le faltaba razón al Nobel de Literatura. El escritor fue un enamorado de una de las comarcas rurales más tranquilas, y a veces olvidadas, de nuestro país.
Es exactamente lo que sucede al rincón al que citamos en este artículo: Torrecuadradilla. Ubicado en la provincia de Guadalajara, entre campos de cereal,encinas y colinas suaves que se pierden en el horizonte, se levanta este diminuto municipio de apenas 26 habitantes.
Un lugar enclavado en el quieto paisaje de la Alcarria, a pocos kilómetros de Brihuega y de Sigüenza, que ni el turismo de masas ni las grandes rutas han acaparado. Hasta ahora.
Iglesia de Torrecuadradilla. Google Maps.
Casas de piedra
Este pueblo de menos de tres decenas de vecinos despliega una belleza contenida, sobria y profundamente rural, perfecta para quienes buscan alejarse del bullicio y reencontrarse con la naturaleza y el silencio de la Castilla interior.
El núcleo de Torrecuadradilla gira en torno a su iglesia de San Pedro Apóstol, un templo de estilo herreriano remontado al siglo XVI, con fachada de sillería de piedra labrada, espadaña recia y una planta de piedra clara que se funde con el paisaje alcarreño.
El interior, sencillo, conserva elementos de época y un aire de sacralidad serena, muy distinto del barroquismo de la cercana Sigüenza.
Junto a la iglesia se distribuyen las casas de piedra, muchas de ellas de ladrillo o con muros de rollo, y un pequeño paseo que conecta la plaza con los caminos de tierra que bajan hacia el entorno natural, ideal para paseos cortos y descansos en el aire puro de la meseta.
A poca distancia se alza Brihuega, con sus casas de piedra, tejados de pizarra y el conjunto histórico de la villa bajomedieval, conocida por sus canchales y por ser uno de los mejores ejemplos de urbanismo de la Alcarria.
Un poco más al norte, unos 25 kilómetros, se levanta Sigüenza, con su espectacular catedral, su castillo y su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, que convierten a la zona en un itinerario de referencia para los amantes de la arquitectura militar y eclesiástica castellana.
La cercanía a Madrid es otra de las claves de su atractivo: Torrecuadradilla se encuentra a unos 150 kilómetros de la capital, lo que permite realizar una excursión de un día fácil desde la ciudad, sin necesidad de alojarse en la zona.
Torrecuadradilla. Google Maps.
Arroyos, ríos y matorral de encina
La combinación de la cercanía a Madrid, la tranquilidad del pueblo y la posibilidad de combinarlo con visitas a Brihuega y Sigüenza lo convierte en un destino perfecto para fines de semana cortos y para quienes buscan escapadas rápidas sin perder el contacto con la naturaleza.
El entorno natural de este pequeño pueblo invita al senderismo y, -por qué no-, también a la contemplación. Y es que basta con echar un vistazo a los alrededores para comprobar que el verdadero encanto de este rincón de Castilla La-Mancha radica en el vasto paisaje.
Quien no lo conozca aún, el paisaje de la Alcarria se caracteriza por su diversidad de arroyos de ladera, pequeños ríos y matorral de encina. Todos ellos se alternan con campos de cereal y pastos de ovino.
El municipio está integrado en la red de caminos que recorren la zona, y se suelen recomendar rutas de entre 5 y 10 kilómetros de recorrido, con desniveles suaves.
Estos senderos combinan el paseo por el pueblo, el entorno de la iglesia y el descenso hacia arroyos cercanos, donde se pueden observar aves de paso y pequeños mamíferos del campo.
Brihuega, a 49 kilómetros
Para una excursión de un día, una posible ruta comenzaría en Madrid, con una salida temprana hacia Brihuega, donde se podría visitar el casco histórico, sus calles de piedra y el conjunto de la villa, dedicando unas 2‑3 horas a la exploración.
Luego, se podría hacer una parada en Torrecuadradilla, donde se podría disfrutar de un café en el único establecimiento del lugar, -que suele atender a los vecinos-, o de un picnic informal en el entorno de la plaza e iglesia.
A continuación es posible realizar un paseo de entre una y dos horas por los caminos de senderismo que rodean el pueblo, aprovechando el aire limpio y el paisaje de la Alcarria.
Parada en Sigüenza
Para finalizar el día, se puede regresar a la capital o, si se prefiere, extender la jornada hasta Sigüenza, situada a 36,2 kilómetros.
Allí resulta imprescindible una parada en la catedral, el castillo y la muralla, y disfrutar de una cena en el casco histórico, antes de emprender el regreso a la capital.
La ruta de Madrid‑Brihuega‑Torrecuadradilla‑Sigüenza se convierte así en un itinerario perfecto para conocer el patrimonio histórico y el paisaje de la Alcarria en un solo día, con una mirada 'desde dentro'.
Este remoto pueblo de apenas 26 habitantes, que se descubre sin prisas, mantiene intacto el ambiente de los pueblos de la 'España vaciada'.
Esa España que, a pesar de su riqueza histórica, vive el fenómeno de la despoblación rural a pasos de gigante. Y a un ritmo frenético, en las Antípodas de la paz que reina en estos lares.