Los miembros de la Casa de Alba son fieles a las tradiciones de Semana Santa, en especial la Madrugá de Sevilla. Montaje de EL ESPAÑOL.
Los famosos coinciden: la procesión fundada en 1753 con 2.850 nazarenos que concentra a 500.000 personas en Sevilla
Cada año, la noche del Viernes Santo en Sevilla vive horas vibrantes en la Madrugá, donde hacen estación de penitencia seis hermandades.
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En la Madrugá sevillana hay citas obligadas incluso para quienes viven rodeados de focos y alfombras rojas.
Una de ellas es la procesión de la Hermandad de los Gitanos, una corporación nacida en 1753 que reúne en torno a 2.850 nazarenos y se abre paso cada año ante una multitud enfervorizada.
Se calcula que en torno al medio millón de personas se despliegan por el centro histórico de la ciudad para ver de cerca las comitivas. En una sola noche, esta cofradía mezcla devoción popular, historia del pueblo gitano y un notable desfile de rostros conocidos de la aristocracia y la vida social andaluza.
Una hermandad con casi tres siglos de historia
La Hermandad Sacramental de los Gitanos hunde sus raíces en el siglo XVIII, cuando un grupo de gitanos sevillanos decidió organizarse para tener su propia cofradía penitencial.
Aquella fundación de 1753 está considerada la institución gitana organizada más antigua del mundo, y desde entonces la corporación ha ido pasando por distintas sedes hasta establecerse en el actual Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, levantado sobre el antiguo convento del Valle, a los pies de la muralla.
Desde allí salen, ya en plena Madrugá del Viernes Santo, los dos pasos titulares: el Cristo de la Salud, un Nazareno que avanza entre cirios morados y saetas, y el paso de palio de la Virgen de las Angustias Coronada.
La salida suele producirse en torno a las 2:30 de la madrugada y la entrada se prolonga hasta bien entrado el mediodía del Viernes Santo, tras un recorrido que roza los cuatro kilómetros y medio por algunas de las calles más emblemáticas de Sevilla.
El cortejo, uno de los más numerosos de la noche, lo forman esos cerca de tres mil nazarenos de túnica y antifaz morado, además de acólitos, costaleros y las bandas que acompañan a Cristo y a la Virgen.
La Madrugá
La procesión de los Gitanos forma parte de la célebre Madrugá, la gran noche de la Semana Santa sevillana en la que realizan estación de penitencia 6 cofradías: el Silencio, el Gran Poder, la Macarena, el Calvario, la Esperanza de Triana y la propia Hermandad de los Gitanos.
En conjunto, se estima que más de 15.000 nazarenos pisan las calles y que el centro histórico llega a concentrar a unas 500.000 personas entre público, fieles y cofrades.
Dentro de ese inmenso mosaico humano, el discurrir de los Gitanos aporta una nota distintiva: es la hermandad que más visiblemente representa al pueblo gitano, la que se acompaña de un cante especialmente sentido y la que mantiene una relación muy estrecha con determinadas casas nobles.
Ver a los pasos avanzar por enclaves como la calle Laraña, el entorno de la Campana o el regreso por la Cuesta del Rosario es una experiencia que mezcla silencio expectante, levantás a pulso y saetas que se alzan desde balcones abarrotados.
Muchas familias se reparten a lo largo del recorrido para ver salir a sus parientes vestidos de nazareno o para seguir al Cristo y a la Virgen en distintos tramos. Esto añade un cariz de emoción comunitaria tan profunda como singular.
La familia Alba, fiel a las celebraciones de Semana Santa, en la Madrugá de Sevilla, en 2025. Montaje de EL ESPAÑOL.
La devoción de la Casa de Alba
Entre los devotos históricos de la Hermandad de los Gitanos destaca de forma especial la Casa de Alba.
La recordada duquesa de Alba acudía cada año al Palacio de Dueñas para recibir al paso del Señor de la Salud y hacer su ofrenda floral, una tradición que hoy continúan sus descendientes.
En la Madrugá es habitual ver en los balcones del palacio a Cayetano Martínez de Irujo (61); a su hermana Eugenia Martínez de Irujo (55) y su marido Narcís Rebollo (54); a la hija de la duquesa de Montoro, Tana Rivera (25); o a Fernando Fitz-James Stuart (33) y su mujer, Sofía Palazuelo (31), siguiendo con emoción el discurrir del Cristo y la Virgen.
Eugenia Martínez de Irujo y su hija Tana, en la Semana Santa de Sevilla, en 2025. GTRES
A ellos se suman otros rostros de la jet sevillana y andaluza: empresarios, toreros y personajes ligados al mundo de la cultura que, año tras año, reservan esta noche para estar en Sevilla y no perderse el paso de sus hermandades favoritas.
Para muchos de ellos, los Gitanos es una cita ineludible: bien porque forman parte de la nómina de hermanos, bien porque su historia familiar se ha trenzado con la de la corporación a través de amistades y vínculos de varias generaciones.
Eugenia Martínez de Irujo, su hija Cayetana Rivera, Sofía Palazuelo y Fernando Fitz James, en la Semana Santa de Sevilla, en 2025. GTRES
Detalles y curiosidades de una noche única
La cofradía de los Gitanos se reconoce de lejos por el color morado intenso de sus túnicas y por el carácter de sus costaleros, que suelen arrancar aplausos cuando levantan el paso 'a pulso' en lugares simbólicos del recorrido.
Una de las estampas más buscadas por fotógrafos y público es la del Señor de la Salud avanzando entre los naranjos del entorno de la Catedral, con las primeras luces del amanecer insinuándose sobre los tejados.
Otra esla llegada al santuario, ya de día, cuando muchos devotos que no han podido seguir la procesión completa esperan la entrada final para rezar ante las imágenes.
No faltan las curiosidades: a lo largo de su historia reciente, la hermandad ha vivido Madrugás pasadas por agua en las que, por culpa de la lluvia, se ha tenido que cancelar o acortar el recorrido, así como noches marcadas por incidentes que obligaron a rediseñar planes de seguridad para la nómina de cofradías.
Pese a ello, el tirón popular no ha hecho más que crecer. Y la cifra de nazarenos se ha ido incrementando con los años. Una señal inequívoca de que la hermandad sigue viva... y en expansión.
La reina Sofia, en la procesión de la Macarena, en la Semana Santa de 2017. GTRES.
Tradición e identidad
La Hermandad de los Gitanos encarna hoy un hondo significado. Es, por un lado, una cofradía clásica de la Semana Santa sevillana, con casi tres siglos de antigüedad y un patrimonio artístico de primer nivel en sus imágenes titulares y en su paso de palio.
Pero es también un símbolo de la integración del pueblo gitano en la vida religiosa y social de la ciudad, y un punto de encuentro donde se mezclan la devoción más humilde y el magnetismo de los famosos que acuden cada año a la cita.
Quizá por eso, en las agendas de tantos personajes públicos, la Madrugá junto a la Hermandad de los Gitanos figura con la misma categoría que una gran gala o un estreno.
Y es que, qué duda cabe, es un acto que no conviene perderse. Porque en unas pocas horas resume historia, fe, identidad y una manera única, y muy sevillana, de entender la noche y la emoción colectiva.