La familia de Teresa Urquijo, esposa de José Luis Martínez-Almeida, tiene una finca con caballos en la localidad madrileña de Colmenar Viejo. Montaje de EL ESPAÑOL.
Ni Chinchón ni Navacerrada: el pueblo en el que la familia de Almeida tiene una finca de 25 hectáreas con caballos pura raza
El alcalde de Madrid cuenta con un refugio a las afueras de la ciudad que es propiedad de la saga de su mujer, Teresa Urquijo.
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Mientras muchos madrileños sueñan con una casa de campo en Chinchón, Navacerrada o en algún otro rincón fresco de la sierra, el refugio campestre de José Luis Martínez-Almeida (50 años) y su entorno familiar está otro punto del mapa.
Se trata de una gran finca de 25 hectáreas en el término de Colmenar Viejo, al norte de la Comunidad de Madrid, ligada a la familia de su esposa, Teresa Urquijo (29).
Este enclave, a menos de una hora en coche de la capital, se levanta una propiedad con casa señorial, capilla que combina, instalaciones ecuestres y amplios pastos dedicados a la cría de caballos de pura raza árabe.
Vista aérea de la Finca de la Cruz, en Colmenar Viejo. Google Earth.
Una finca a 30 kilómetros de Madrid
La finca, conocida como El Canto de la Cruz, no pertenece a Martínez-Almeida en sentido estricto, sino a la rama Borbón-Dos Sicilias / Moreno de Arteaga, la familia de su mujer.
Sin embargo, el alcalde de Madrid ha hecho de este lugar su gran escenario privado: allí se han celebrado dos de los momentos más especiales de su vida.
En abril de 2024, la finca se utilizó para el convite de su boda con Teresa Urquijo. Tras darse el 'sí, quiero' en la iglesia de San Francisco de Borja, situada en la calle Serrano 104, en el madrileño barrio de Salamanca, los novios y sus invitados se trasladaron a las afueras de la ciudad -a 30 kilómetros del centro- para la celebración del banquete nupcial.
Un año más tarde, el 19 de julio de 2025, trascendió que allí se celebró también el bautizo de Lucas, el primer hijo del matrimonio, en un acto familiar y relativamente discreto, aprovechando la capilla y los jardines de la propiedad.
No es de extrañar que las grandes citas familiares tengan como escenario esta enorme explotación: está dotada de casa principal, edificaciones auxiliares, jardines, capilla.
Además, cuenta con todas las infraestructuras necesarias para el cuidado y entrenamiento de una yeguada de alto nivel.
Y es que el verdadero alma económica y estética de la propiedad es la yeguada Flor de Lis, un proyecto ecuestre que lleva años trabajando con caballos de pura raza árabe.
La finca El Canto de la Cruz, en Colmenar Viejo, es propiedad de la familia de Teresa Urquijo, mujer del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. @yeguadaflordelis
Cría y entrenamiento de caballos
En sus prados se crían y entrenan ejemplares seleccionados para concurso, exhibición y deporte, lo que da al conjunto un aire de finca de recreo, sí, pero también de centro hípico profesional.
Boxes amplios, pista de trabajo, zonas de pupilaje y praderas para el pasto componen el paisaje diario de un lugar donde el caballo no es solo un capricho, sino una seña de identidad familiar.
En este contexto, la figura de Martínez-Almeida se integra en un universo muy distinto al que acostumbra a moverse a diario: el de la política municipal y los plenos de Cibeles.
El alcalde, de vida urbana y agenda frenética, encuentra en estas 25 hectáreas un contraplano de silencio, escapadas familiares y mucha tradición ecuestre.
No cabe duda del contraste entre los barrios populares que gobierna y la finca de Colmenar Viejo, con su genealogía aristocrática y sus caballos árabes.
Esto añade una faceta rural en el entorno cotidiano del regidor castizo, quien -solo cuando su intensa agenda de trabajo se lo permite- escapa del rigor de su despacho de la calle Montalbán, en el Palacio de Cibeles, por las cuadras y las dehesas de la sierra madrileña.