El pueblo español donde Gerard Piqué disfruta cada verano

El pueblo español donde Gerard Piqué disfruta cada verano

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El pueblo español donde Gerard Piqué disfruta cada verano: 500 habitantes y de las zonas más exclusivas del Pirineo catalán

El exfutbolista catalán de 39 años pasa sus vacaciones en este pequeño pueblo de la Cerdanya.

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Un pequeño pueblo de la alta Cerdanya se ha convertido, en silencio y sin ruido de flashes, en el refugio más buscado de Gerard Piqué (39 años) cuando quiere desaparecer del mapa.

Allí no hay paparazzi apostados en las esquinas ni fans haciendo guardia en la puerta de su casa, solo aire puro, chimeneas encendidas en pleno agosto y el murmullo lejano de las vacas en los prados.

Bolvir es el escenario perfecto para dejar el móvil boca abajo, olvidarse de las polémicas y, simplemente, no hacer nada. Un lujo que, en su nueva vida, vale más que cualquier título.

Ese "escondite" no es otro que un pequeño municipio de la Cerdanya, a pocos minutos en coche de Puigcerdà, donde la élite catalana, como miembros de la familia Pujol, lleva décadas construyendo segundas residencias de montaña.

Allí Piqué levantó una casa de diseño, de piedra y madera, pero con interiores modernos y grandes ventanales abiertos al Pirineo, pensada para pasar largas temporadas sin necesidad de salir del recinto. Ocupa una amplia parcela de unos 2.000 metros cuadrados, pensada para disfrutar sin necesidad de salir del recinto.

No es típico apartamento de esquí, es un auténtico cuartel general de vacaciones, con jardín, zonas de juego y espacio para recibir a su círculo más cercano sin renunciar a la intimidad.

En este rincón del Pirineo catalán, el exfutbolista ha encontrado algo que en Barcelona le resulta imposible, el anonimato.

En verano, el pueblo duplica discretamente su población con la llegada de familias acomodadas y caras conocidas que buscan exactamente lo mismo: silencio, naturaleza y la sensación de que nadie está pendiente de con quién entras o sales.

Las mañanas suelen empezar con paseos por pistas forestales, rutas en bici o escapadas a las cercanas estaciones de montaña y terminar con largas sobremesas a la sombra, cuando el sol cae detrás de las montañas.

La casa de Piqué, valorada en varios millones, está pensada al detalle para ese plan de "no hacer nada". Grandes salones abiertos, chimenea, porche con vistas al valle y una zona exterior perfecta para organizar barbacoas y partidos improvisados con amigos.

No falta la parte deportiva, desde pista para jugar con la raqueta hasta espacio para entrenar sin que nadie mire. Todo dentro de una finca que, aunque integrada en el paisaje, está diseñada para blindar su vida privada.

El pueblo, de apenas 500 habitantes, ofrece lo justo. Un par de restaurantes donde lo tratan como a un vecino más, una tienda donde hacer la compra sin agobios y una calma que contrasta con cualquier barrio de Barcelona.

A pocos kilómetros, Puigcerdà aporta el toque de ocio extra: terrazas, tiendas y el mítico lago donde se mezcla con turistas y familias, pasando casi desapercibido bajo una gorra y unas gafas de sol.

Torre del Remei (Bolvir)

Torre del Remei (Bolvir)

Lejos del césped y de los focos, este pequeño rincón de la Cerdanya se ha convertido en el escenario de la nueva vida de Piqué, más centrada en sus negocios y en su faceta de presidente que en marcar goles.

Aquí las polémicas de plató se quedan al otro lado del túnel del Cadí y lo único que importa es si al caer la tarde refrescará lo suficiente como para encender la chimenea.

Quizás por eso este pueblo casi anónimo, que muchos ni sabrían situar en el mapa, es hoy el lugar donde Piqué, es, por fin, simplemente Gerard.