Antonio Banderas (65), sobre Estados Unidos

Antonio Banderas (65), sobre Estados Unidos

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Antonio Banderas (65), sobre Estados Unidos: "Te arruina, es muy competitivo y hacía 7 películas seguidas sin descanso"

El actor malagueño habló sobre su experiencia profesional en el continente americano.

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Antonio Banderas (65 años) lleva décadas siendo uno de los grandes embajadores del cine español en Estados Unidos, pero sus últimas reflexiones muestran que su idilio con el país de las barras y estrellas es mucho más complejo de lo que parece a simple vista.

El actor malagueño, que vivió allí sus años de mayor exposición mediática, habla ahora de la cara B del sueño americano con una honestidad poco habitual en una estrella de Hollywood.

En una reciente entrevista con motivo de su nueva etapa profesional, Banderas se atrevió a poner palabras a algo que muchas celebridades solo sugieren en privado.

Asegura que Estados Unidos vive una "deriva" preocupante y advierte de que el rumbo político del país gobernado por Donald Trump no es solo un asunto interno: si ellos "se dan el golpe", el resto del mundo también lo pagará.

Para él, lo inquietante no es solo la figura del líder, sino la influencia global que proyecta un país que marca la agenda económica, cultural y mediática del planeta.

Ese análisis político se mezcla con una experiencia íntima, muy personal, de lo que significa instalarse en el corazón de la industria del cine.

Banderas reconoce que el brillo de Hollywood tiene un coste elevado y llega a una conclusión demoledora: "Hollywood te arruina moralmente".

Habla de un entorno "competitivo y desgastante", una especie de "tortura china" en la que nunca se descansa, siempre hay un proyecto más, una alfombra roja más, una entrevista más.

Durante los años más intensos de su carrera, enlazó hasta siete películas seguidas, saltando de hotel en hotel y de avión en avión, sin tiempo para regresar a casa.

En ese contexto, la mentalidad estadounidense es, para Banderas, una mezcla fascinante y peligrosa. Admira la cultura del esfuerzo y del riesgo, esa obsesión por ser el número uno que él mismo ha "vivido in situ" en los pequeños pueblos y en los grandes estudios.

Pero también ve cómo esa lógica competitiva termina filtrándose en todo: en las relaciones personales, en la forma de mirar el éxito del otro, en el modo en que se construyen las carreras y se sacrifican las vidas privadas.

El actor confiesa que llegó a reaccionar con una especie de rebeldía contra el propio sistema. "Si de esto va, a por ello", recuerda que pensó, decidido a ganar todo el dinero posible mientras el engranaje seguía girando.

Sin embargo, el precio fue alto: pérdida de intimidad, sensación de deshumanización y la constatación de que cualquier frase podía volverse en su contra. Recuperar la naturalidad ante la cámara y en la vida real se ha convertido en uno de sus grandes retos.

Hoy, a los 60 y tantos, Banderas mira a Estados Unidos con una mezcla de cariño, preocupación y distancia. Reconoce todo lo que ha dado profesionalmente, pero no duda en señalar los riesgos de un modelo que glorifica la fama, la competencia y la violencia simbólica que consumimos cada día desde el sofá.

Y su mensaje, más que un ajuste de cuentas, suena a advertencia, lo que pasa allí nunca se queda solo allí.