Joaquín Torres, arquitecto, 55 años

Joaquín Torres, arquitecto, 55 años

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Joaquín Torres, arquitecto, 55 años: "La casa de Zidane es un horror, fue uno de mis mayores fracasos y solo quería llorar"

El conocido arquitecto de los famosos habla sobre la reforma de la casa del exfutbolista Zinedine Zidane.

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Zinedine Zidane (53 años) soñaba con un refugio de cuento a las afueras de Madrid. Una casa de casi película, valorada en varios millones de euros, que acabó en manos del arquitecto más mediático de España: Joaquín Torres (55 años), el llamado "arquitecto de las estrellas".

Lo que parecía el encargo perfecto terminó convirtiéndose, años después, en una de las experiencias más incómodas de su carrera. La mansión, situada en una exclusiva urbanización madrileña, fue levantada en 2003 y comprada por Zidane en 2006. Entonces el exfutbolista recurrió a Torres para reformarla y adaptarla a sus gustos.

El resultado, a primera vista, impresiona: grandes ventanales, materiales nobles, una estructura curvilínea y un gigantesco jardín con piscina, gimnasio y zonas de ocio dignas de un resort de lujo.

Pero detrás de esa postal perfecta se esconde una historia de choques creativos, egos y renuncias profesionales.

El propio Joaquín Torres reconoce que la casa de Zidane le dejó una herida abierta. "Si me pongo a pensar, quizás uno de los que me han dejado una espinita clavada fue la casa que diseñé al futbolista Zidane", confesó en una entrevista.

De hecho, no duda en calificarla como uno de sus mayores tropiezos: "La casa que le hice a Zidane fue uno de mis fracasos más estrepitosos porque no supe decir que no".

El problema no fue el presupuesto ni la dimensión del proyecto, sino el concepto. Zidane quería un auténtico pastiche de fantasía: una mezcla de castillo, resort exótico y villa de recreo.

Torres lo recuerda con crudeza: "Si ves la casa del señor es una mezcla de Seychelles que venían al pabellón de Marruecos, el petit château de Loira... que es el horror. Le hice todo lo que quiso y más. En la piscina querían un cielo y se lo hice".

Cada capricho se traducía en un gesto arquitectónico que se alejaba del lenguaje limpio y racionalista por el que A-cero, el estudio de Joaquín Torres, se había hecho famoso.

En privado, el arquitecto admite que aquel proyecto le obligó a mirarse al espejo. "No fui capaz de hacerle entender que ser un buen profesional no quiere decir hacer cualquier cosa, sino hacer lo que uno se cree que hace mejor y ser honesto", relató, usando el caso Zidane casi como manual de lo que no volvería a hacer.

Llegó a la conclusión de que, en esa obra, se equivocaron ambos: "Se equivocó él de arquitecto y yo de cliente".

El arquitecto de los famosos

Paradójicamente, mientras Torres reniega del resultado, Zidane se declara encantado con su casa. El francés disfruta de esa mansión a medida con piscina de fantasía, jardín de parque temático y un interiorismo que mezcla guiños clásicos con detalles casi teatrales.

Y ahí está el choque: el arquitecto que presume de rigor moderno frente a un mito del fútbol dispuesto a pagar por vivir en su propio decorado de lujo.

De aquella reforma, Joaquín Torres sacó una lección que hoy aplica a la hora de aceptar o rechazar proyectos de famosos.

"Trabajar con estas personas que gozan de un estatus impresionante puede resultar estimulante y agotador", ha admitido.

La casa de Zidane no solo es una mansión de ensueño que arrasa en las galerías de fotos, también es el recordatorio de que, a veces, detrás de las supercasas que triunfan en redes, hay un arquitecto que preferiría no firmarlas.