Sergio Dalma, cantante, 61 años

Sergio Dalma, cantante, 61 años

Corazón

Sergio Dalma, cantante, 61 años: "Me levanto a las 7 de la mañana, como a la 1 y a las 8 ya estoy cenando"

El artista catalán explica cuáles son sus hábitos y rutinas diarias para mantenerse joven.

Más información: Sonsoles Ónega, periodista, 48 años: "Me levanto a las 8 de la mañana, desayuno leche con chía y camino 20 minutos".

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Sergio Dalma tiene 61 años, pero su día a día no encaja en el tópico de artista nocturno y caótico: su rutina es tan ordenada que muchos treintañeros la envidiarían.

Esa disciplina, combinada con pequeños placeres muy terrenales, es la fórmula con la que asegura que se mantiene joven por dentro y por fuera.

Él mismo lo cuenta sin rodeos: "Me levanto siempre a las siete de la mañana, desayuno, me como un plato de fruta, pan con tomate y aceite y un café con leche".

Después llega uno de sus rituales más claros: "Miro la prensa, le dedico una hora a leer un libro y luego hago deporte". Es decir, información, lectura y movimiento antes de que muchos hayan terminado el primer café del día.

El deporte es uno de los pilares de su vida. En su planning semanal mezcla cardio diario, dos días de yoga, dos de ciclismo y un día centrado en pesas.

No se trata solo de físico, sino de constancia: "Siempre encuentro algún hueco, esté dónde esté", recalca, dejando claro que ni las giras ni las promociones son excusa para saltarse el entrenamiento. Para él, cuidar el cuerpo es una manera directa de cuidar también la cabeza.

Su relación con la comida es igual de consciente. Prefiere preparaciones sencillas, con ingredientes frescos y huye de los platos sin renunciar al sabor.

Tiene muy estudiado qué le sienta bien y qué no: "Normalmente no como ensalada porque la lechuga me sienta fatal". En su lugar apuesta por laescarola, a la que acompaña con una salsa de mostaza y aceite, por la rúcula, que le encanta "con parmesano y pera".

Además, confiesa una debilidad inesperada, el "caldo de los berberechos", ese toque salino que se ha ganado un sitio fijo en su dieta.

Sus horarios están milimetrados y ayudan a regular energía, hambre y sueño: "Desayuno a las siete o siete y cuarto, como a la una, una y cuarto y a las ocho, ocho y cuarto estoy cenando".

Entre medias nunca faltan los frutos secos, como almendras y nueces, que toma en el desayuno o como picoteo saludable. Por la noche suele optar por cremas de verduras, aunque se lo toma con humor: "Si me tomo una crema de verduras para cenar estoy toda la noche haciendo pipí".

El cuidado no termina en el plato ni en el gimnasio. También mima su piel y su barba: "La cosmética vegana me ha conquistado. De esta manera, dedica unos minutos al día a ese ritual de autocuidado que le ayuda a desconectar.

Esa rutina, sumada a la lectura antes de dormir, encaja con otro de sus hábitos clave: "A las nueve o a las diez estoy en la cama" y se queda leyendo novela. Nada de trasnochar por sistema.

Su filosofía de vida se resume en una frase que podría ser titular motivacional: "La clave está en sentirse bien por dentro", en ser honesto con uno mismo y en no castigarse por disfrutar.