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Cenar ligero no tiene por qué ser sinónimo de acabar el día con una cena insípida, ni de acabar yéndose a la cama con hambre.

Y conseguirlo es tan fácil como echarle un poco de imaginación y mezclar los ingredientes que nos gustan con un poco de gracia.

Un buen ejemplo es esta crema de calabacín que ha compartido en Instagram Javier en su perfil @recetasconjavier. Tan fácil como triturarlo todo con una buena batidora, porque ni siquiera hay que encender el fuego.

El resultado recuerda al ajoblanco, porque comparte con él la base de almendra cruda triturada con aceite de oliva, pero resulta mucho más ligero y aromático gracias a la verdura y las hierbas frescas.

El truco: calabacín crudo

Lo que más llama la atención en esta receta es que el calabacín no se cocina en ningún momento y es gracias a eso que la receta se hace tan rápido y sin ensuciar nada más que la batidora.

No es una rareza y no es la única receta en la que esta hortaliza se come cruda. El carpaccio de calabacín, cortando la verdura en láminas muy finas y aliñándola con lo que más nos guste, es quizá la forma más popular de comer calabacín sin cocinarlo.

Comerlo crudo tiene además una ventaja nutricional muy interesante. La vitamina C es sensible al calor y se pierde en parte durante la cocción, así que en esta crema se aprovecha entera.

Una cena ligera con muchos nutrientes

Según la Fundación Española de la Nutrición, el calabacín aporta 14 kcal por cada 100 gramos y contiene un 96,5 % de agua, con 140 mg de potasio y una pequeña cantidad de mucílagos, un tipo de fibra soluble que hace que resulte muy saciante.

Según las mismas tablas, el calabacín aporta 22 mg de vitamina C por cada 100 gramos, y una ración de 200 gramos cubre el 74 % de la ingesta diaria recomendada para hombres y mujeres de 20 a 39 años.

Las almendras aportan grasa mayoritariamente monoinsaturada, fibra y vitamina E, hasta el punto de que una ración de 25 gramos cubre el 42 % de la ingesta diaria recomendada de esa vitamina, además de magnesio y fósforo.

El aceite de oliva virgen extra suma también grasa monoinsaturada, y la leche de coco aporta la textura cremosa, con una grasa que en su caso es sobre todo saturada.

El punto débil es la proteína. Haciendo el cálculo con esas mismas tablas, cada ración se queda en torno a cuatro o cinco gramos de proteína, una cifra baja para una cena.

Receta de crema de calabacín sin fuego

Ingredientes

  • Calabacín, unos 400 g
  • Leche de coco, 200 ml
  • Almendras tostadas sin sal, 50 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas soperas
  • Albahaca, 4 o 5 hojas
  • Perejil, 1 ramillete
  • Corteza de limón, 1 trozo
  • Sal, al gusto
  • Pimienta, al gusto
  • Semillas de sésamo, cantidad necesaria para decorar

Paso 1

Pelamos el calabacín y lo troceamos.

Paso 2

Ponemos el calabacín, la leche de coco, las almendras, el aceite de oliva, la albahaca, el perejil y la corteza de limón en el vaso de la batidora.

Paso 3

Salpimentamos y trituramos hasta obtener una crema fina y suave.

Paso 4

Metemos la crema en el frigorífico al menos dos horas, y mejor de un día para otro.

Paso 5

Servimos la crema bien fría y la decoramos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y semillas de sésamo.

Con qué acompañar la crema de calabacín para hacer una cena completa

Lo ideal es acompañarla con alimentos ricos en proteínas que permitan completar un buen balance de macronutrientes. Un par de huevos cocidos, partidos por la mitad y aliñados con aceite y una pizca de pimentón o una sencilla tortilla francesa son siempre una opción muy socorrida por rápida y por económica.

Las conservas de pescado funcionan igual de bien y tampoco necesitan fuego. Unas sardinas, unos lomos de caballa o un poco de atún aportan además grasas omega-3 beneficiosas para el corazón.

Unas tiras de pollo o pavo a la plancha, unos taquitos de queso fresco o un puñado de garbanzos aliñados también pueden ser una buena elección.