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En redes se ha puesto de moda platos del estilo de 'Todo en una sartén' o con pocos pasos, donde mezclas pasta, verduras y una base cremosa y en menos de media hora tienes la comida hecha.
Con este propósito nace la receta de nidos de pasta con tomates cherrys, espinacas y leche evaporada de Marta Verona, una opción de esas que no mancha nada y "está llena de sabor", tal y como asegura la cocinera y nutricionista.
Que se usen nidos en lugar de pasta corta suelta no es casual: visualmente quedan más elegantes en el plato y dan esa sensación de ración individual muy fotogénica para stories y reels.
La combinación de cherrys y espinacas también responde a esa estética de 'plato saludable': mucho color, verdura reconocible y poca complicación técnica.
Son ingredientes fáciles de encontrar, que casi no hay que preparar (lavar, cortar un poco) y que funcionan igual de bien para una cena rápida entre semana que para invitar a alguien sin pasar horas en la cocina.
Además, la leche evaporada es clave porque sustituye a la nata y permite vender el plato como más ligero, sin renunciar a una textura cremosa.
Aporta menos grasa saturada que la nata clásica, pero sigue dando cuerpo a la salsa y ayudando a que se adhiera bien a la pasta.
Desde el punto de vista nutricional también suma: conserva proteínas de calidad y minerales como calcio y fósforo, lo que la convierte en una opción interesante para quienes quieren cuidar un poco su alimentación sin dejar de comer pasta cremosa.
Pasta con cherrys y espinacas
En sólo 10 minutos puedes tener esta receta deliciosa y manchando sólo una sartén y algunos pocos cubiertos. A continuación, todos los detalles.
Ingredientes
- Nidos de pasta, 1/2 paquete
- Tomates cherry, 300 g
- Espinacas, un buen puñado
- Leche evaporada, 200 ml
- Caldo de verduras o agua, unos 600 ml
- Sal, pimienta y especias, al gusto
Paso 1
En una olla o sartén alta, pon la pasta, los tomates y las espinacas y cubre todo con la leche evaporada, caldo o agua y especias.
Paso 2
Deja cocinar unos 9 minutos y listo.
Este plato, pese a parecer simple, es un éxito rotundo, ya que hay un equilibrio muy pensado entre sabores y texturas: el dulzor ácido del tomate cherry, el punto algo ferroso de la espinaca y la suavidad láctea de la salsa.
Variaciones e ideas
Si quieres añadir proteína, opta por agregar dados de pollo salteado, gambas o tiras de jamón cocido, que combinan muy bien con la base cremosa.
Si buscas un toque crujiente, agrega unas nueces o piñones tostados, pues aportan contraste de textura y un sabor más intenso.
Y para una versión aún más ligera elige leche evaporada parcialmente desnatada.
Por último, puedes acompañarlo todo con una ensalada verde sencilla y una copa de vino blanco joven o agua con gas y rodaja de limón para equilibrar la cremosidad.
