- Total: 1 h 15 min
- Comensales:4
Si piensas que la ensaladilla solo puede ser patata, zanahoria, atún y mayonesa, quédate, porque seguro que nunca has visto una como esta.
Una ensaladilla de calabacín ultrafácil, una receta de estas con las que cuando empiezas no puedes parar y que, además, se hace con muy pocos ingredientes. Puede servirse como aperitivo o como guarnición de platos de carne o de pescado.
La propuesta es de Ana Mateoni, una cocinera de origen rumano afincada en Almería que publica sus recetas en @la_cocinadeani, su perfil de Instagram con 544.000 seguidores.
Ana es, además, experta en hortalizas y empresaria agrícola propietaria de Rociani , una empresa con sede en Roquetas de Mar dedicada al cultivo y la distribución de hortalizas, entre ellas el calabacín.
Trabaja, por tanto, con un producto que conoce de primera mano y que, según el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, en la campaña 2024/2025 los invernaderos almerienses dedicaron 7.538 hectáreas al calabacín y produjeron 460,7 millones de kilos.
Dos trucos y una receta de escándalo
En una ensaladilla tradicional, los ingredientes se cuecen en agua. En esta ensaladilla mucho más especial, los calabacines se cocinan en el horno hasta que se doran y ya sabemos que lo que se dora siempre está más rico.
"Este punto caramelizado es clave para que la ensaladilla nos quede muy sabrosa", explica Ana.
El segundo truco de Ana es hacer la mayonesa solo con yema de huevo. "Para mí es la mejor del mundo", asegura, y explica que un poco de mostaza le da "un toque increíble".
Receta de ensaladilla de calabacín
Para la mayonesa
- Yemas de huevo, 2 ud
- Mostaza, 1 cucharada
- Aceite de girasol o de oliva suave, 200 ml
- Zumo de limón, 1 cucharada
- Sal, ¼ de cucharadita
- Pimienta negra molida, ⅛ de cucharadita
Para la ensaladilla
- Calabacines medianos, 8 ud
- Ajo, 2 cabezas
- Mayonesa, 2 cucharadas
- Sal, al gusto
- Pimienta negra recién molida, al gusto
Para servir
- Cebolla morada, ½ ud
- Tomate, 1 ud
- Eneldo fresco, 1 cucharada picado
- Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada
- Pan tostado, 6 rebanadas
Paso 1
Ponemos en un bol las yemas, la mostaza, el zumo de limón, la sal y la pimienta. Batimos con unas varillas y vamos añadiendo el aceite en un hilo fino, sin dejar de batir, hasta que la mayonesa emulsione. La guardamos en un tarro de cristal en la nevera hasta el momento de usarla.
Paso 2
Precalentamos el horno a 200 °C. Lavamos los calabacines y los cortamos por la mitad a lo largo. Hacemos unos cortes en la pulpa, sin llegar a la piel.
Paso 3
Colocamos los calabacines en una bandeja de horno con los cortes hacia arriba, junto con las 2 cabezas de ajo enteras. Asamos durante unos 45 minutos, hasta que estén bien dorados.
Paso 4
Sacamos la pulpa de los calabacines con una cuchara y la dejamos escurrir en un colador durante 20 minutos.
Paso 5
Extraemos los dientes de ajo asados, los ponemos en un mortero con ½ cucharadita de sal y los machacamos hasta obtener una pasta. Reservamos.
Paso 6
Picamos la pulpa del calabacín y la ponemos en un bol con la pasta de ajo asado y 2 cucharadas de mayonesa. Mezclamos y salpimentamos al gusto.
Paso 7
Picamos la cebolla morada y el tomate. Servimos la ensaladilla con la cebolla, el tomate y el eneldo por encima, terminamos con la cucharada de aceite de oliva virgen extra y acompañamos con el pan tostado.
Más con calabacín: zarangollo y pisto no manchego
El calabacín es también la base de algunas recetas muy populares de la cocina española, especialmente en la España mediterránea. Una de ellas es el zarangollo, un revuelto de calabacín, cebolla y huevo de la huerta murciana que es habitual como tapa.
Para hacer el zarangollo, pelamos ligeramente el calabacín y lo cortamos en dados pequeños, lo mismo que la cebolla. Pochamos la cebolla en aceite de oliva con sal hasta que esté muy tierna, añadimos el calabacín y lo cocinamos a fuego alto hasta que suelte el agua.
Después bajamos el fuego y lo dejamos cocinar todo hasta que esté tierno. Por último, cascamos los huevos sobre las verduras y removemos con suavidad hasta que cuajen en un sabroso revuelto.
Otra receta muy popular es el pisto con calabacín. En La Mancha, la versión más purista del pisto se hace solo con pimiento verde y tomate, así que la que lleva calabacín, la que recogen muchas recetas actuales, no es propiamente manchega, pero es, si cabe, más conocida.
Para hacer el pisto con calabacín, cortamos en dados pequeños la cebolla, el pimiento, el calabacín y el tomate. Pochamos la cebolla en aceite de oliva, añadimos el pimiento y, cuando se ablanda, el calabacín.
Por último, incorporamos el tomate y lo cocinamos a fuego lento hasta que el tomate se convierta en una salsa que lo envuelva todo.
