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Desde un potaje hasta un buen plato de pasta, muchas recetas memorables empiezan con una humilde salsa de tomate casera, como el tomate frito que hacían las abuelas al terminar el verano y lo embotaban para tenerlo disponible todo el invierno.

Lo mejor de todo es que nos suele parecer más complicada de hacer de lo que realmente es, pero una vez vencida esa creencia limitante, solo hay que ponerse manos a la obra y hacer una buena cantidad, porque congela fenomenal y nos va a alegrar platos durante semanas.

La cocinera y creadora de contenido gastronómico Nuria Garrido ha compartido en su perfil de Instagram @nuriagaro su versión, con los trucos que aprendió en una escuela de cocina.

Una receta sencilla de tomate frito sin azúcar añadido a la que no le falta dulzor gracias a un buen sofrito de cebolla. "Al caramelizarla lentamente, aportas un dulzor natural que equilibra el tomate sin necesidad de procesados", explica.

Trucos de chef para hacer una salsa de tomate perfecta

El primero consiste en añadir una pizca de bicarbonato si al probar la salsa vemos que sabe ácida. No hay que excederse, con un cuarto de cucharadita para un kilo de tomate es más que suficiente.

El bicarbonato es una sustancia alcalina que neutraliza parte de los ácidos del tomate, y por eso rebaja la acidez sin hacer la salsa más dulzona, mientras que el azúcar la disimula añadiendo sabor dulce.

El segundo truco consiste en añadir una pequeña cantidad de aceite al final. Con la salsa ya fuera del fuego, se incorpora aceite de oliva virgen extra en crudo y se mezcla muy bien para que se integre.

Según la cocinera, esa emulsión "aporta un brillo y una textura sedosa digna de un restaurante de estrella".

El tercer truco es el que va a convertir la salsa en un regalo para nuestro yo del futuro. Nuria recomienda hacer cantidad de más, congelar la salsa en bolsas zip y dejarlas planas, porque así ocupan poco espacio en el congelador y se descongelan en pocos minutos.

Receta de salsa de tomate casera

Ingredientes

  • Tomate triturado de calidad, 1 kg (puede ser mitad tomate triturado y mitad tomate troceado)
  • Cebollas dulces grandes, 2 ud
  • Ajo, 1 diente
  • Aceite de oliva virgen extra para el sofrito, 4 cucharadas
  • Aceite de oliva virgen extra para el final, 1 o 2 cucharadas
  • Sal, 1 cucharadita
  • Bicarbonato, ¼ de cucharadita, opcional
  • Laurel o albahaca, al gusto

Paso 1

Pelamos y picamos finamente las dos cebollas y el diente de ajo.

Paso 2

Calentamos las cuatro cucharadas de aceite en una cazuela amplia y añadimos la cebolla y el ajo.

Paso 3

Pochamos a fuego lento hasta que la cebolla esté blanda, dorada y caramelizada.

Paso 4

Incorporamos el tomate triturado y la hoja de laurel o las hojas de albahaca, y removemos.

Paso 5

Cocinamos a fuego bajo durante unos 40 minutos, removiendo de vez en cuando.

Paso 6

Probamos la salsa y, si resulta ácida, añadimos el bicarbonato y removemos.

Paso 7

Retiramos la cazuela del fuego, ponemos la sal y añadimos la cucharada de aceite de oliva virgen extra en crudo, removiendo hasta que se integre.

Paso 8

Repartimos la salsa en tarros o en bolsas planas y la guardamos en la nevera o en el congelador dependiendo de cuanto vayamos a tardar en consumirla.

Tipos de tomates y cuál es mejor para cada cosa

El tomate es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina española, pero no todas las variedades dan el mismo resultado en todos los platos. La cantidad de agua, la firmeza de la pulpa, la acidez y el dulzor influyen directamente en el resultado de cada receta.

Para preparar salsas, sofritos y conservas, el tomate pera es uno de los más adecuados. Tiene mucha pulpa, pocas semillas y menos agua que otras variedades, por lo que permite obtener salsas más espesas y concentradas en menos tiempo.

También suele tener un sabor equilibrado y ligeramente dulce. Se utiliza habitualmente para tomate frito, salsa de tomate, sofritos, purés, conservas, gazpacho y salmorejo.

El tomate redondo o tomate bola, muy común en supermercados y fruterías, contiene más agua y suele tener un sabor algo más ácido. Puede utilizarse para preparar salsas, aunque necesita más tiempo de cocción para reducir el exceso de líquido. También funciona bien para asar o para rellenar.

El tomate de rama destaca por su aroma y por tener una gran cantidad de jugo. Se usa principalmente en ensaladas. También puede emplearse en salsas, pero su mayor contenido de agua hace que el tiempo de cocción se alargue.

Entre las variedades destinadas principalmente al consumo en fresco está el corazón de buey, un tomate grande, carnoso, con pocas semillas y sabor suave. Es adecuado para ensaladas y platos en los que el tomate se sirve cortado en rodajas.

Por otro lado, los tomates cherry son pequeños y suelen tener un sabor más dulce. Se utilizan en ensaladas, aperitivos, pastas y platos al horno.

Y capítulo aparte merece el Kumato , ese tomate de color oscuro, textura firme y sabor dulce que, en realidad no es una variedad sino una marca.

Surgió en Almería en los años setenta, cuando se observó que en zonas con menos riego salían tomates más oscuros y sabrosos. A partir de ellos se desarrollaron nuevas variedades mediante mejora genética convencional que se comercializan bajo la marca Kumato® desde 2002. Es más adecuado para comer crudo en ensaladas y carpaccios.