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Hay clásicos que no pasan de moda, y las empanadillas de atún con tomate son uno de ellos.

Llevamos décadas disfrutándolas en las meriendas, los cumpleaños y las bandejas de picoteo de las casas españolas, donde han estado casi tan presentes como las croquetas y con una clara ventaja sobre ellas, pues no hay que hacer bechamel, ni esperar a que enfríe, ni rebozar nada.

La cocinera Marta, al frente del perfil @origen_bymarta, ha compartido en Instagram su versión, la de toda la vida, con atún, tomate, huevo duro y aceitunas.

El truco: un relleno sin sofrito

Más allá de los huevos duros que, como muchos ya sabréis si nos leéis con frecuencia, es algo que yo recomiendo tener siempre en la nevera, el relleno de estas empanadillas no necesita cocción previa, más allá de la que ya traen de la conserva.

Eso sí, el relleno tiene que quedar bien seco para que no se humedezca la masa, por eso es necesario escurrir muy bien el atún y no pasarse con el tomate.

También es importante, advierte Marta, no llenar mucho la empanadilla, para que no se salga el relleno.

Más ideas de rellenos para empanadillas

El relleno de atún con tomate es uno de los más populares, pero no el único que podemos ponerles a unas empanadillas caseras. La carne picada rehogada con cebolla y tomate es otro de los grandes clásicos que también queda riquísimo.

Con lo que haya en la nevera también se han hecho en las casas españolas muchas empanadillas memorables. Jamón cocido y queso rallado es el relleno más rápido de todos, y las sobras de pisto o de pimientos rojos asados con bonito también quedan superbién.

Las espinacas salteadas con pasas y piñones son perfectas para una versión sin carne ni pescado, y el pollo asado desmenuzado con un sofrito rápido de cebolla y pimiento recuerdan a una empanada gallega.

Para picoteos más gourmets, la morcilla desmigada con manzana es muy resultona y, para sorprender de verdad, la bechamel de unas croquetas dentro de una empanadilla ahorra el trabajo de bolearlas.

Receta de empanadillas de atún y huevo duro

Ingredientes

  • Obleas para empanadillas, 12 ud
  • Atún en conserva, 1 lata
  • Huevos, 2 ud
  • Tomate natural triturado o rallado, 4 cucharadas
  • Aceitunas negras deshuesadas, 1 puñado
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria para freír

Paso 1

Cocemos los huevos en agua hirviendo durante diez minutos, los enfriamos bajo el grifo, los pelamos y los picamos.

Paso 2

Escurrimos el atún y lo desmenuzamos en un bol.

Paso 3

Picamos las aceitunas negras y las incorporamos al bol.

Paso 4

Añadimos el huevo picado y el tomate natural triturado, salpimentamos y mezclamos hasta que quede una masa homogénea.

Paso 5

Separamos las obleas y las extendemos sobre la encimera.

Paso 6

Colocamos una cucharada de relleno en el centro de cada oblea.

Paso 7

Doblamos la oblea por la mitad y sellamos el borde presionando con las púas de un tenedor.

Paso 8

Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego fuerte.

Paso 9

Freímos las empanadillas unos segundos por cada lado, dándoles la vuelta hasta que estén doradas.

Paso 10

Las sacamos a un plato con papel absorbente y las servimos templadas.

Cómo hacer tus propias obleas para empanadillas

Aunque las obleas compradas son una solución magnífica y es de esas cosas que siempre se agradece tener en la nevera, nunca está de más tener una receta para hacerlas nosotros mismos, porque son muy fáciles de hacer.

Para hacer en casa nuestras propias obleas, tenemos que mezclar en un bol 250 gramos de harina de trigo con 5 gramos de sal y hacer un hueco en el centro, a modo de volcán.

En ese hueco echamos 65 mililitros de agua, 60 mililitros de vino blanco y unos 50 ml de aceite de oliva, y vamos integrando la harina poco a poco con las manos o con una espátula hasta que no queden grumos.

Pasamos la masa a una superficie ligeramente enharinada y la amasamos hasta que esté suave. Formamos una bola, la cubrimos con un paño húmedo y la dejamos reposar al menos treinta minutos, que es lo que necesita para relajarse y que podamos estirarla sin que se encoja.

Después la dividimos en porciones de unos veinte gramos, las boleamos y estiramos cada una con el rodillo hasta que queden muy finas, casi translúcidas, en torno a un milímetro de grosor.

También podemos estirar toda la masa de una vez y cortar los discos con un cortapastas o con el borde de un vaso, del tamaño que queramos las empanadillas.

Las obleas que no vayamos a usar se agrupan en paquetes de varias unidades, separadas por papel de horno, se envuelven en film, y se congelan. Cuando las necesitemos, basta con sacarlas unos diez minutos antes de rellenarlas.