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Faltan apenas 4 días para que arranque el otoño y llega la hora de pasar a las páginas del recetario dedicadas a los platos de cuchara y a los guisos de siempre que ayudan a combatir el frío.
Por eso, los últimos días de septiembre son perfectos para preparar un delicioso guiso de garbanzos con mejillones, que es justo cuando empieza la temporada de este molusco.
Un plato reconfortante, sabroso y muy sencillo que el chef José Andrés ha adaptado para que sea una receta ideal para cualquier día de la semana gracias al uso de garbanzos en conserva.
El principal secreto de la preparación está en cocer los mejillones con vino blanco. Al abrirse, los moluscos liberan sus jugos, que se mezclan con el vino y dan lugar a un caldo lleno de sabor que después se incorpora al guiso.
Incluso se podría preparar una versión de emergencia con unos buenos mejillones en conserva, aprovechando ingredientes que no es raro encontrar ya en la despensa.
Una receta fácil con garbanzos de bote
En esta ocasión, el cocinero asturiano, desde la cocina del programa Vamos a cocinar con José Andrés, emitido hace varios años en RTVE, reivindica el uso de los garbanzos de bote como una alternativa práctica a los garbanzos secos.
Gracias a ellos, explica el chef, es posible preparar un estupendo guiso de garbanzos con mejillones que tiene todo el aspecto y el sabor de una receta tradicional, pero que está lista en mucho menos tiempo.
El resultado es un plato sabroso y ligero que puede solucionar la comida de un día de trabajo dentro de un tupper, pero también convertirse en una receta con la que sorprender a la familia durante una comida de domingo.
Receta de guiso de garbanzos con mejillones
Ingredientes
- Garbanzos de bote cocidos y escurridos, 600 g
- Mejillones frescos, 1200 g
- Cebolleta, 2 ud
- Ajo, 3 dientes
- Vino blanco, 100 ml
- Laurel, 1 hoja
- Pimentón dulce, 1 cucharadita
- Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
- Perejil fresco picado, para decorar
- Sal, al gusto
Paso 1
En una olla que sea lo suficientemente grande, ponemos los mejillones junto con el vino blanco y la hoja de laurel. Tapamos la olla y cocinamos a fuego fuerte de 3 a 5 minutos, hasta que los mejillones se abran.
Paso 2
En cuanto se abran, los retiramos de la olla y reservamos tanto los mejillones como el caldo de la cocción.
Paso 3
Picamos finamente las cebolletas y los dientes de ajo y los reservamos.
Paso 4
En una cazuela amplia, calentamos el aceite de oliva a fuego medio y añadimos el ajo y la cebolleta. Sofreímos durante 5 minutos hasta que estén blandos y ligeramente dorados.
Paso 5
Añadimos el pimentón, bajamos el fuego para que no se nos queme y lo mezclamos bien.
Paso 6
Añadimos los garbanzos cocidos de bote escurridos y enjuagados a la cazuela con el sofrito e incorporamos el caldo colado de los mejillones. Removemos bien para que se integre todo.
Paso 7
Cocemos a fuego lento durante unos 10 minutos y sazonamos al gusto.
Paso 8
Para montar el plato, mientras los garbanzos terminan de cocerse, limpiamos los mejillones retirándoles las conchas. Este paso es opcional, pero facilita la tarea a la hora de comer.
Paso 9
Justo antes de servir, bajamos el fuego y colocamos los mejillones sobre la superficie de los garbanzos.
Paso 10
Para dar el toque final, espolvoreamos con el perejil fresco picado.
Garbanzos con mejillones de José Andrés
Una receta nutritiva y rica en proteínas
Desde el punto de vista nutricional, esta receta destaca por su aporte de proteínas de buena calidad, fibra y distintos minerales esenciales.
Al reunir en un mismo plato una legumbre como el garbanzo y un molusco como el mejillón, obtenemos una preparación capaz de aportar energía y una interesante cantidad de macronutrientes dentro de una alimentación variada y equilibrada.
Los garbanzos cocidos proporcionan aproximadamente entre 8 y 9 gramos de proteína por cada 100 gramos, además de una cantidad importante de fibra alimentaria.
Esta contribuye al correcto funcionamiento intestinal, ayuda a regular la respuesta glucémica y favorece una mayor sensación de saciedad, algo útil para evitar el hambre entre comidas.
Aunque las proteínas vegetales presentes en las legumbres no siempre aportan todos los aminoácidos esenciales en las proporciones más adecuadas, en esta receta se combinan con las proteínas de origen animal de los mejillones, mejorando así el perfil proteico del plato.
Por su parte, los mejillones destacan por ser una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, con alrededor de 10 a 12 gramos de proteína por cada 100 gramos. También aportan nutrientes como vitamina B12, hierro, zinc, yodo y ácidos grasos omega-3.
Además, su reducido contenido en grasa los convierte en un alimento muy interesante para quienes buscan seguir una dieta equilibrada y mantener la masa muscular sin incrementar demasiado la ingesta calórica.
En conclusión, la receta propuesta por José Andrés puede aportar del orden de 20-25 gramos de proteína por ración y demuestra que es posible adaptar la cocina tradicional a un ritmo de vida con poco tiempo disponible sin tener que renunciar a una alimentación sabrosa, completa y equilibrada.
